19 febrero 2008

¿Traición a la patria?

Estimados colegas:

El presente es para manifestarles mi repudio a lo dicho por Hildegard Rondón de Sansó, en un artículo publicado hoy [15 de febrero de 2008] en Quinto Día, parte de cuyo texto aparece abajo.

Pienso que como abogados debemos unirnos a quienes en ejercicio de su profesión defienden los intereses de sus clientes dentro de los límites de la ley y la ética profesional. También pienso que debemos expresar públicamente esa solidaridad.

Es perfectamente ético defender los intereses de un extranjero, a quien no se debe discriminar por su nacionalidad, ante un gobierno que transgrede su propia constitución y las leyes, un poder legislativo dependiente y un poder judicial cómplice. El desconocimiento de derechos básicos, como el de propiedad y el debido proceso, no puede esconderse con la mueca de la defensa de los intereses nacionales.

Yo estoy en contra de las ideas y maneras de este gobierno. Yo pienso que las demandas internacionales contra Venezuela y empresas venezolanas no son contrarias a derecho y constituyen una defensa legítima de derechos válidos. No creo que eso me haga un traidor. No me considero menos venezolano o que quiero menos a mi país que cualquiera de las personas en el gobierno.

Hay muchas conductas de funcionarios del gobierno y de sus allegados que están más cerca de la calificación de traición. Hacen mal las cosas y cuando se ven los resultados pretenden culpar a otros. Lo que hace Hildegard Rondón de Sansó con sus declaraciones es culpar a profesionales del derecho por el mal manejo, producto de una gran torpeza, alimentada de ignorancia y beneficios personales, que funcionarios públicos y allegados han hecho de los bienes y negocios de entes controlados por el gobierno. Culpan al que hace la autopsia, pretendiendo obviar la actuación negligente, sino dolosa, del que ocasionó la muerte. En muchos casos los que pretenden señalar a otros de los desatinos del gobierno fueron artífices de los mismos.

Por cierto, para anticipar las reacciones tradicionales de los seguidores del Presidente, no soy lacayo del Imperio, no me paga Mr. Bush ni ente de su gobierno, a los que les tengo mas simpatía de la que muchos estarían dispuestos a admitir, no soy abogado de Exxon Mobile ni de Conoco Phillips, no he emitido affidávit ni estoy participando en una disputa arbitral o judicial internacional contra Venezuela, ni me avergonazaría hacerlo. Hay otras conductas que si dan verguenza.

Jaime Martinez Estévez


Hildegard Rondón de Sansó en "Quinto Día"

"Nadie puede negar la división ideológica de Venezuela. La verdad está allí y hay que aceptarla con todas sus consecuencias. Ahora bien, lo que no puede admitirse es que los llamados "enemigos del gobierno" se hayan convertidos en "enemigos del país", al punto de que figuren como los autores de los "affidavits" (declaraciones juradas) destinados a producirle daños a Venezuela, a destruir sus riquezas; que actúen como los solicitantes exitosos de medidas cautelares contra nuestros intereses. Se trata de quienes falsean en juicio las realidades para perjudicarnos; presentan informes en su calidad de ex funcionarios públicos, altamente calificados en virtud de los cargos que desempeñaron, malinterpretando la legislación venezolana y sosteniendo como valederas tesis que nunca han sido reconocidas por nuestro ordenamiento jurídico. Es a tales personas a las que denominamos "Los Abogados de la Contraparte", cuya actuación no se limita a ser contraria a un régimen político, sino que es adversa al Estado Venezolano, al país, a la patria.

Justamente al mencionar este último nombre surge la necesaria asociación con el delito de traición a la patria, porque es en el mismo en el cual debería encajar la calificación de su conducta. Bien sabemos que la "tipicidad" de nuestro Código Penal se quedó apegada a conceptos elementales según los cuales, tal delito es solo el que se refiere a los actos políticos relativos a la rebelión, a los alzamientos, a las confrontaciones armadas y, no a otras formas menos violentas -pero algunas veces más perversas- como lo es la alianza con la "contraparte" en juicios en los cuales lo que se discute está vinculado con nuestra soberanía. El ejemplo de una conducta lesiva a Venezuela está presente en el hecho de que en cada una de las demandas que las grandes empresas transnacionales ha ejercido contra Venezuela en los tiempos recientes, actúan nuestros compatriotas como expertos dando así su aporte para que se lesione nuestro patrimonio y se provoquen daños a los recursos destinados a nuestro desarrollo.

Hay que plantearse hasta donde llega la legitimidad de la conducta de los abogados que apoyan los infundados ataques jurídicos que se hacen al país como entidad, independientemente de la postura política que se asuma, cuando en los juicios contra Venezuela, actúan como abogados de la contraparte."

Hildegard Rondón de Sansó

Cortesía de Marina Belén Pérez Castro

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