18 febrero 2008

Ingenuos

Por Nelson Maica C.

La libertad inicialmente fue asociada, en el nuevo mundo, a la independencia, luego, a la autonomía, también se identificó con desarrollo. Se decía que había desarrollo cuando crecía el producto interno bruto, cuando se incrementaban los ingresos personales, cuando aumentaban los niveles de industrialización, cuando se detectaban avances tecnológicos, cuando se evidenciaba cierta modernización de la sociedad.

Pero, a simple observación, la libertad está sujeta a otros aspectos, a otros condicionantes, tales como a instituciones sociales y políticas que garanticen precisamente esa libertad, la educación, la salud, plenitud de precauciones para el ejercicio político y civil, cauciones y seguridades jurídicas, participación, libre investigación y opinión. El respeto al individuo, a su fe, a su acción para desarrollar sus talentos y aptitudes, forma parte de cuanto llamamos civilización occidental y es su liberación, su salida, de la sociedad feudal.

Si bien convenimos en que no se pueden esconder los avances de la riqueza planetaria (para inicios del siglo XX, un obrero del mundo occidental había logrado tal nivel de comodidades materiales, independencia y seguridad que jamás se hubiera previsto en la centuria anterior), también lo hacemos, en cuanto al reconocimiento de que en muchas partes del mundo se niega la libertad a buen número de ciudadanos.

La carencia de libertad puede estar ligada, para algunos autores, con la pobreza. Apuntan que la pobreza impide satisfacer el hambre, impide la nutrición necesaria y suficiente, impide obtener las medicinas y medios para curar las enfermedades, impide la obtención de agua potable e instalaciones sanitarias para conservar la salud. Pero igualmente podemos relacionar la carencia de libertad a la imposición ideológica según la cual ya no podemos hacer el mejor uso de la espontaneidad que se le debe garantizar a un ciudadano libre y que sólo se encuentra en una sociedad libre y, a juro, por la fuerza bruta, se quiere sustituir por la dirección colectiva, por la organización de la sociedad en un partido único, con un único jefe, comité o comando, organizado para su personal finalidad y todo planificado, tal como ocurrió en la Alemania nazi y como estamos presenciando en Venezuela con el cierre de medios de comunicación y acoso a otros y a quienes se expresen diferente al régimen. Tipo Cuba. Recordemos que los alemanes iniciaron, primero, una lucha contra el liberalismo y la democracia, contra el capitalismo y el individualismo, tal como lo hace este régimen en Venezuela, para tratar de “imponer” su ideal del socialismo, comunismo.

Otro aspecto ligado a la carencia de libertad es la falta de instituciones públicas capaces de reproducir las libertades ciudadanas y mostrar los beneficios de la convivencia y de la paz, local, nacional e internacional. Tenemos, necesariamente, que volver atrás. El planteamiento de un partido político único incluye todas las actividades de una persona, desde que nace hasta que muere, ideología única, servidumbre total, y quien lo implantó primero fueron los socialistas, los comunistas. Reclutaron niños, desde pocos años, para formar cuadros políticos, deportes, juegos, excursiones, clubes, y los aislaron del resto de la sociedad. Fueron los socialistas, comunistas quienes impusieron peculiares manera de saludarse, de relacionarse, colores para distinguirse y reconocerse, organizarse en “células”, sistemas de vigilancia y espionaje de la vida privada entre ellos y para los demás, en fin, crearon el prototipo de partido político único.

Ahora, este régimen les cambia el nombre y usa la terminología militar. Es, en el fondo, lo mismo. Históricamente eso no les sirvió para nada. Ahí esta la URSS.
Hay, todavía, “ingenuos” que piensan en la posibilidad de conjugar el socialismo, comunismo con la libertad. Sin percatarse de que eso es un imposible. El socialismo, comunismo destruye la libertad. El partido político único destruye la libertad. Ahí, en Cuba, están los hechos: los presos políticos, nadie puede manifestarse en contra del régimen, todos están sometidos. Aquí estamos viviendo lo mismo. La dictadura “mediática” la tiene el régimen con una evidente mayoría de medios de comunicación en su poder.

¿Y usted qué piensa, estimado amigo? ¿Es ingenuo? ¿Quiere ser esclavo?

Alexis Henri Charles de Clérel, vizconde de Tocqueville, 1805 – 1859, francés, pensador, político e historiador, dejo escrito:
“La democracia concede todo el valor posible al hombre, mientras que el socialismo hace de cada hombre un simple agente, un número. Democracia y socialismo no tienen otra cosa en común que una palabra: igualdad. Pero he aquí la diferencia: en tanto que la democracia busca igualdad en la libertad, el socialismo busca la igualdad en la restricción y en la servidumbre”.
(1848. Discurso ante la Asamblea Constituyente en Francia.)

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