18 mayo 2012

Venezuela, un país desgobernado



¿Quién gobierna en Venezuela? La respuesta es obvia: ¡Nadie! 

Hugo Chávez no está en capacidad de atender los asuntos inherentes a su cargo debido al cáncer que padece y que, en el transcurso de este año, lo ha mantenido más tiempo fuera del país, recibiendo tratamiento, que en el territorio nacional. No obstante, su avaricia de poder supera al natural instinto de conservación. No hay manera de que entienda cuánto lo limita -y limitará- la enfermedad para el ejercicio de sus funciones, por el contrario, se empeña en aparentar una mejoría que está cada vez más lejos de su cuerpo. Se niega a pensar en el bienestar del país, en la seguridad de los ciudadanos, pues sólo piensa en sí mismo de un modo tan egoísta y arrogante que espanta. Raya en la irracionalidad y el delirio su aferramiento ciego al poder. Es esto lo que no le permite actuar con sentido común y responsabilidad para acogerse a la alternativa que, en casos como el suyo, ofrece el artículo 234 de la Constitución, en el que se establece que las faltas temporales del Presidente serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional hasta por noventa días más, y que si ésta se prolonga por más de noventa días consecutivos, la Asamblea Nacional debe decidir por mayoría si hay que considerarla una falta absoluta. Así las cosas, ni gobierna el Presidente, ni gobierna el Vicepresidente.

Tampoco sus Ministros han logrado demostrar su capacidad para solucionar con mediano éxito los problemas que son de su competencia, como en el caso del Ministro de Interior y Justicia, a quien la violencia en las calles ha rebasado hasta el extremo de tener a unos cuantos delincuentes alistados en los equipos policiales. Ni hablar de la Ministra de Servicios Penitenciarios, que en los últimos quince días no ha conseguido controlar el terrible caos en la cárcel de La Planta, donde los presos y sus pranes se han impuesto por la fuerza de sus armas, tanto dentro como fuera del recinto penal, para evitar que los trasladen a otros centros penitenciarios, porque el gobierno ha decidido clausurar definitivamente el lugar. Los sucesos han paralizado a Caracas durante horas e incluso días, debido al tiroteo contínuo hacia el exterior, que han producido muerte, heridas y daños materiales a varios vecinos de la cárcel.

Los presos -a los que el régimen prefiere llamar "los privados de libertad"- tienen un arsenal de armas de guerra y granadas. ¿Quién les suministra esa clase de armas? ¿Cómo entran las armas a la cárcel? Después de dos semanas de intensos tiroteos, ¿no se les agotan las balas? ¿Quiénes se encargan de reponerles las municiones?

A principios de mayo, Hugo Chávez decidió constituir el Consejo de Estado, que de acuerdo con el artículo 251 es un órgano superior de consulta para recomendar políticas de interés nacional de especial trascendencia. Sin embargo, no se trata de un ente en el que puedan ni deban delegarse funciones presidenciales. ¿Qué puede hacer el Consejo de Estado? Emitir opinión acerca de los asuntos que les sean consultados, nada más.

Venezuela es hoy por hoy un país a la deriva, sin timón ni timonel, azotado por una tempestad de caos, violencia e improvisación. Ni los peores gobiernos a lo largo de su Historia han sido tan escandalosamente ineficientes y corruptos como el actual. La única manera de evitar que naufraguemos es virando el rumbo. 

09 mayo 2012

Caracas, inhóspita y hostil

Ha desatado una enconada polémica el video "Caracas, ciudad de despedidas", en el que aparecen unos cuantos jóvenes, supuestamente de cierta posición social, expresando sus opiniones sobre la ciudad y sus sentimientos encontrados respecto de ésta. Su lenguaje es una jerigonza plagada de modismos, anglicismos, muletillas y groserías, que pone en evidencia un vocabulario paupérrimo, una escasa cultura, serias dificultades para hilar las palabras y formar oraciones completas al ritmo del pensamiento, y una actitud negativa, rayana en el fatalismo.

No obstante, si se mira más allá de las imágenes y se escucha en el trasfondo de las desarticuladas expresiones, encontramos la realidad de una sociedad aterrorizada por lo que ya es rutina. En Caracas sobreviven, a duras penas, casi 6 millones de habitantes que cada día son menos, en la medida en que aumenta la población en los cementerios de la ciudad.

Los muchachos entrevistados en el video tienen planes de emigrar, y piensan en ello como una forma de darse a sí mismos la oportunidad de cambiar de ambiente, de mejorar su calidad de vida, de realizar sus sueños, de librarse del miedo o de aprender a vivir sin miedo. Ellos, como el resto de los venezolanos, quieren-necesitan-buscan alejarse de la violencia, del resentimiento, del odio, de la discriminación política, de la exclusión social, de las trabas burocráticas, de las limitaciones creativas, de los disvalores, de la corrupción, de la arbitrariedad.

¿Qué se ve en esas imágenes? Un grupo de veinteañeros encerrados en sus burbujas, rumbeando dentro de sus casas, tal como lo hacemos casi todos los venezolanos, extremadamente paranoicos, encerrados también en nuestras propias burbujas enrejadas, cercadas por concertinas eléctricas, conectadas a sistemas de alarma. ¿Qué dicen esos muchachos? Lo mismo que decimos casi todos los venezolanos, hartos de la inseguridad, de los pleitos, de los abusos, de la agresividad colectiva.        

¿Acaso tú y yo no estamos cansados de vivir en ciudades inhóspitas y hostiles dentro de un país inhóspito y hostil, donde "Todos los días te estás arriesgando de una manera brutal a que te pase algo que no quieres que te pase, como un robo o un secuestro", porque "ya esto está podrido, los mismos policías ni sirven" y esa situación nos hace pensar, aunque no lo digamos en voz alta, "Mi vida es como un horror"?

¿Acaso no es verdad que "Caracas [o el país] parece que estuviera siempre en construcción y es mentira", donde todo se inunda y se desborda, "porque llueve y no hay buenas alcantarillas" y que "es como la mezcla de muchas burbujas y cada quien está metida en una de ellas"?

¿Acaso tú y yo no sentimos también que lo nuestro con Caracas o con el país "es una relación de amor-odio", porque "Caracas [o el país] es como que estamos enamorados, pero no podemos estar juntos" y esa sensación nos deja "como un vacío de vivir en mi ciudad, [pues] siento que no he vivido mi ciudad como cualquier otro joven de 21 años en otra ciudad"?

¿Acaso tú y yo no hemos dicho alguna vez "Yo cambiaría de fondo la educación, a mi me parece que es lo prioritario"?

¿Acaso tú y yo no hemos llegado a la penosa conclusión de que la violencia a la que tanto tememos y la hostilidad con que nos comportamos "Es un desorden mental que tienen los venezolanos, que yo creo que esa es la personalidad de acá, la mayor característica", no de toda la vida, sino desde hace treinta, veinte o quince años atrás?

¿Acaso tú y yo no sabemos que "lo que más necesitas es pertenecer, y cuando sientes que no perteneces a un lugar, no tienes como el punto de partida para hacer las cosa" y esa impresión nos causa un profundo dolor, porque significa que se nos ha descosido el sentido de identidad?

¿Acaso tú y yo no desearíamos "poder salir a las tres de la mañana, tranquilo[s]" por Caracas o por cualquier otra ciudad del país, y emprender nuevos proyectos de estudio, de trabajo o de vida, pero no nos atrevemos a hacerlo, "porque todo aquí es tan complicado"?

¿Acaso no es verdad que no queremos irnos a ninguna parte, pero que con frecuencia nos planteamos la posibilidad de elaborar un "plan B", que incluye alzar el vuelo hacia otro destino, aunque probablemente no lo hagamos? ¿Acaso nunca hemos dicho, en un momento de enojo, de frustración o de contrariedad, una palabra ofensiva contra nuestro país?

Entonces, no seamos hipócritas, no pequemos de patrioteros o de falsos nacionalistas, no cometamos la estupidez de intentar defender lo indefendible, por mucho que nos duela la situación de nuestro país. Caracas es un caos. Las ciudades y los pueblos del interior del país son monumentos a la desidia gubernamental y a la indiferencia colectiva. Venezuela toda es un desastre, desde su destartalada infraestructura hasta sus confundidos y agresivos habitantes. Estos problemas son nuestros, y si queremos vivir de otra manera, antes tenemos que solucionarlos. Los que quieran marcharse, que se vayan. No tenemos derecho a criticarlos. Quienes quieran permanecer aquí, que se queden, pero que arrimen el hombro para trabajar todos juntos en la construcción del país donde queremos vivir con seguridad y en libertad.

P.D. A los jóvenes que protagonizan este video les deseo muy buena suerte en su aventura viajera, y espero que adonde quiera que vayan, por lo menos aprendan a expresarse mejor, ya sea en español o en cualquier otro idioma. "Me iría demasiado" ha sido demasiado para mi.  


24 marzo 2012

Impunidad ante el crimen

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¿Qué puede decirse que ya no se haya dicho acerca de la violencia que campea por sus fueros en Venezuela? ¿Que es un milagro volver a casa con vida cada tarde? ¿Que es una suerte regresar ileso, sin medio esqueleto fracturado a golpes, sin una cuchillada en el abdomen, si una bala en la cabeza? ¿Que Dios y la Virgen y los santos y las ánimas del purgatorio y el ángel de la guarda han cuidado, un día más, de que nada nos pase? ¿Y qué hacemos con el miedo? ¿Seguimos aprendiendo a vivir con él entre pecho y espalda, como un susto que late más de prisa que nuestro corazón? ¿Qué hacemos con la duda? ¿Seguimos arrastrándola a un lado de nosotros, como una segunda sombra imposible de arrancar? ¿Qué hacemos con nuestras ganas de vivir, con nuestra necesidad de paz, con nuestra urgencia de justicia? ¿Qué hacemos con nuestra libertad enrejada, cercada por concertinas eléctricas, monitoreada por sensores y cámaras, controlada desde los celulares?

¡Qué mierda no tener dónde encontrar las respuestas!

En menos de 24 días tres jóvenes venezolanos fueron víctimas de crímenes que impactaron a nuestra sociedad:

  • Martes, 28 de febrero de 2012: Herido de gravedad Juan David Chacón Benítez, conocido como "OneChot", 33 años de edad, Comunicador Social egresado de la Universidad Central de Venezuela, guitarrista, compositor y cantante de reggae, sus canciones aluden a temas pacifistas y ecologistas. El artista recibió un disparo en la frente cuando circulaba por la urbanización Bello Monte (Caracas) y unos delincuentes lo interceptaron con intención de robarle el vehículo. A la fecha de hoy su estado es estable, pero delicado.
  • Viernes, 16 de marzo de 2012: Asesinada Karen Berendique Betancourt, 19 años de edad, estudiante de Comunicación Social en la Universidad Rafael Belloso Chacín, en Maracaibo, hija del cónsul chileno en esa ciudad, Fernando Berendique. La joven recibió tres disparos -dos en las manos y uno en la cabeza- de los casi 100 tiros que descargaron cinco funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) sobre el vehículo en el que se desplazaban Karen y su hermano, porque no se detuvieron al pasar por la alcabala móvil -ilegalmente instalada-, ante la voz de alto de uno de los agentes, que al igual que sus otros once compañeros, no vestía uniforme, ni exhibía su placa, ni se identificó como policía.
  • Viernes, 23 de marzo de 2012: Secuestrado y luego asesinado Libero Laizzo, 35 años de edad, Licenciado en Administración egresado de la Universidad de Nueva Esparta, manager de la banda musical Caramelos de Cianuro, gerente de producción de Space Music Corp. y coordinador de producción de Water Brothers. Su cuerpo, maniatado y con un tiro en la cabeza, fue hallado esta mañana en las adyacencias de la Universidad Santa María, en Petare (Caracas).    
En ese mismo lapso, ni se sabe cuántas personas más fueron agredidas, atracadas, secuestradas o asesinadas en todo el país. Lo que sí sabemos es que la delincuencia se expande y multiplica, mientras el gobierno ni siquiera demuestra un mínimo interés en garantizar seguridad ciudadana y justicia. El núcleo del problema no es otro que la impunidad.

Según PROVEA: "No se evidencia una política de Estado coherente, integral y sistemática dirigida al control y prevención de la delincuencia; por el contrario, son constantes los cambios de los funcionarios a cargo, así como en las leyes, planes y programas."

Si quiere conocer más detalles sobre el tema, acceda con un click al Informe Anual 2011 - Seguridad Ciudadana - PROVEA  

12 marzo 2012

Los niños y las armas

Hace un par de semanas, en una escuela de Ontario, Canadá, el padre de una niña de 4 años de edad fue arrestado porque su pequeña, durante una tarea de dibujo libre, dibujó una pistola. Lo que sigue es una historia que debería entrar en la serie "Aunque usted no lo crea" de Ripley, y que el lector puede ver aquí con lujo de detalles.

A los niños les impresionan las armas tanto como a los adultos que no estamos familiarizados con ellas, pero la maestra de Nevaeh Sansone, más que impresionada, quedó alarmada, y transmitió su nerviosismo e inquietud al Director de la escuela, que alarmado también, en vez de llamar en primer lugar a los padres de la criatura, llamó a un asistente del Departamento de Servicios de Familia e Infancia del municipio, quien a su vez llamó a la policía. De ahí en adelante, la situación pasó de ser alarmante a paranoica.

En nuestro país, que un niño dibuje una pistola es lo de menos, porque lo verdaderamente grave es que la tenga, la exhiba y además la use. De hecho, en Venezuela hay niños que sí están familiarizados con las armas, al punto de considerarlas parte de sí mismos, mucho más de lo que consideran a sus propios familiares. El problema consiste, básicamente, en los cambios radicales que ha experimentado nuestra sociedad respecto de los valores.

Cuando se vive en medio del desorden y la violencia, el individuo desarrolla cierta tolerancia hacia las situaciones extremas que no puede evitar ni controlar. ¿Cómo podría uno de nuestros niños evitar que los desadaptados que le rodean jueguen frente a él con sus pistolas, o que los disparos perturben su sueño, sus juegos infantiles y sus tareas, o que un enfrentamiento entre bandas de delincuentes le haga retroceder a toda carrera cuando se dirige a su casa? ¿Cómo puede uno de nuestros niños controlar la impresión que le causa ser testigo de las amenazas que reciben sus vecinos de los malandros del barrio, o de los robos, asaltos y asesinatos que éstos cometen, o del tráfico de armas y drogas que cunde a su alrededor?

La pequeña Nevaeh dibujó una pistola, y con una ingenuidad absolutamente genuina, le dijo a la maestra que era la pistola que su papá tenía para "matar monstruos y hombres malos". En su imaginación, su papá es un héroe como el de las comiquitas de la televisión o como el de las películas de acción, y todos los héroes, a lo largo de la Historia y en todas las historias, sean reales o ficticias, tienen armas para combatir contra "los monstruos y hombres malos". Se entiende que si no las tuvieran, les sería imposible derrotarlos.

El miedo que sentimos los seres humanos a cualquier manifestación de violencia en nuestra contra, desde una amenaza o un insulto hasta una agresión física, se justifica hoy más que nunca, precisamente porque ya no son los monstruos y los hombres malos los únicos de los que debemos defendernos, sino de los disvalores, la indiferencia y la impunidad que refuerzan un estilo de vida completamente opuesto al respeto a la vida, a la propiedad privada y a la libertad.

Quizás en Canadá sea impensable un escenario de violencia extrema como el que existe hoy en Venezuela, y por eso la maestra de Nevaeh Sansone, el Director de la escuela, el asistente de Servicios de Familia e Infancia y la policía se alarmaron y actuaron impulsados por el pánico, dispuestos incluso a violar los derechos fundamentales de los padres de la niña con tal de evitar una desgracia, con tal de controlar la mínima posibilidad de que se produjera un acto delictivo capaz de causar desorden y de poner en riesgo la vida y la seguridad de los habitantes de Kitchener.

No hay duda de que la acción policial excedió los límites del procedimiento, pero visto y analizado el asunto desde este lado del mapa, donde los excesos de la mayoría de las autoridades persiguen otros fines muy distintos de la preservación de la vida y la seguridad de los ciudadanos, no parece que deba considerarse exagerado cualquier medio que sirva para evitar un daño irreparable.   

11 febrero 2012

El voto libera del miedo y de la represión



Algunos -unos cuantos-, en realidad, muchos venezolanos opositores temen votar en las elecciones primarias que se realizarán mañana. La mayoría de ellos trabaja en o para el gobierno, ya sea como empleados o como prestadores de servicios. El oficialismo, a través de los medios de comunicación, pero también mediante presiones en el ámbito laboral, se ha ocupado -eficientemente- de amenazarlos. Les aseguran que los numerosos ojos del Gran Hermano rojo pasarán "revista" en los centros de votación para averiguar quién traiciona al gran líder. Les prometen cuadricularles la vida y empujarlos hacia la puerta de salida de sus sitios de trabajo. A los otros les garantizan que no les pagarán, que rescindirán los contratos vigentes y que les dejarán fuera del sistema de contrataciones. 

Los que se dejan doblegar por los intolerantes, piensan que son los únicos que tienen algo qué perder. Están equivocados. Todos, sin excepción, tenemos mucho más qué perder si no votamos mañana, si reservamos el voto para las elecciones presidenciales, y peor aún, si no votamos ni mañana ni en octubre. La abstención es el peor verdugo de la libertad. La abstención tiene dos caras: la más fea es expresión de egoísmo y la más penosa es expresión de indiferencia. El voto, en cambio, es lo que nos permite liberarnos del miedo, derrotar a los intolerantes y poner fin a la represión.

Hay quienes no conceden a las elecciones primarias la importancia que tienen. Les parece que da igual si votan o no, piensan que un voto más o menos no incidirá en el resultado. También están equivocados. Cada voto cuenta, y si son muchos los que opinan lo contrario, entonces serán muchos los votos que no se contarán y cuya falta marcará la diferencia en el escrutinio final.

La experiencia histórica de los pueblos que nos preceden en estos avatares demuestra que hay dos modos de sacudirse a un dictador: por las buenas o por las malas. Por la buenas funciona empleando las herramientas democráticas y pacíficas que ofrece, en este caso, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD): unas elecciones primarias -las primeras que se hacen en el país- que se resuelven mediante el sufragio.

Por las buenas evitamos tener que hacerlo, algún día, por las malas. 

 

04 febrero 2012

Los niños son las armas de la revolución de Chávez

A la inocencia la visten de soldado
Los venezolanos tenemos que temblar de pena e indignación, de vergüenza y arrechera, de angustia y rebeldía al ver cómo el régimen personalista, militarista y autoritario de Hugo Chávez promueve y refuerza el poder de la violencia y el vejamen de la sumisión en todos los sectores sociales del país, sin control y sin límite, al extremo de involucrar hasta a los más pequeños, como esta niña que aparece en la foto vistiendo un uniforme militar de campaña y una boina roja, mientras hace un saludo militar.

La imagen fue captada por el fotógrafo Jorge Silva de Reuters en el acto que hizo hoy el gobierno para celebrar lo que nadie, en su sano juicio, puede considerar digno de celebración: la rebelión armada de un grupo de militares insensatos, la muerte innecesaria de soldados llevados bajo engaño a combatir contra sus propios compatriotas, el asesinato de civiles inocentes. Porque eso fue lo único que dejó el frustrado golpe de Estado el 4 de febrero de 1992 dirigido por Hugo Chávez y sus compañeros de armas. Eso, y un país desorientado que terminó de irse a pique cuando eligió como gobernante a un golpista.

Ahora, esta preciosa niña, en su más pura inocencia, desconoce por completo las implicaciones de todo tipo que tiene su disfraz. Desconoce, también, los planes que quizás sus padres, tan revolucionarios como el que más, tienen pensado para ella en las filas de la revolución, de otro modo no se explica que hayan uniformado así a su pequeña hija.

Miro con estupor esta imagen y confirmo cuán peligrosa es esa secta cuasireligiosa, cuyo terrible mensaje contra la Ley, la tolerancia y la paz, penetra en todas partes, en las calles y en los hogares, en las escuelas y en los parques, en la mente y en el espíritu de tantas personas, y los convierte en serviles multiplicadores y defensores a ultranza de un dogma amoral, antisocial y destructivo.

Hace algunas semanas, los medios de comunicación venezolanos publicaron unas imágenes que dieron la vuelta al país y al resto del mundo, donde aparecen niños -no adolescentes ni jóvenes, sino niños- menores de 10 años de edad, con los rostros medio cubiertos por pañuelos con insignas y, lo más grave, con armas de guerra en sus manos. Las fotos corresponden a la celebración de un acto organizado por un grupo que se hace llamar Colectivo La Piedrita y que se identifica con la revolución que lidera Hugo Chávez. En dicho acto estuvieron presentes nada menos que un sujeto "supuestamente" solicitado por las autoridades y un diputado oficialista.

Niños venezolanos con armas de guerra
El gobierno, a través de distintos voceros, entre ellos el Ministro de Justicia, Tarek Al-Aisami, en varias ocasiones ha declarado su preocupación al respecto, mas no porque el tipo sobre el que pesa una orden de captura se muestre tan campante a la luz pública, ni porque un parlamentario se deje fotografiar a su lado, y muchísimo menos porque una decena de niños hayan sido obligados a ponerse un pañuelo a modo de pasamontañas y a portar unos fusiles más grandes y pesados que ellos mismos. ¡No son esos los motivos de su preocupación!

En realidad, lo que ha molestado al gobierno ha sido la divulgación de las imágenes, los reportajes que sobre ellas han hecho los periodistas, las críticas que han suscitado en la opinión pública y la repercusión internacional que ha tenido la escandalosa noticia, porque ha puesto en evidencia uno de los objetivos más abyectos de Hugo Chávez y su descalabrada revolución: adoctrinar en el odio y la violencia a los más inocentes y cándidos, para asegurarse una próxima generación de incondicionales defensores de su proyecto.

Las verdaderas armas de guerra que prepara el régimen de Hugo Chávez para la defensa de su revolución no son las chatarras que les compra a los rusos, sino un montón de niños venezolanos a los que disfrazan de soldados para que empiecen a sentirse parte del gran escenario bélico, a los que se les pone un pañuelo en la cara para que empiecen a asumir la guerrilla como un destino, a los que se les prestan fusiles para que pierdan el miedo y aprendan a "jugar" con ellos.

¿Qué dicen los jueces de menores de este país? ¿Qué dice la Defensora del Pueblo? ¿Qué dicen las organizaciones no gubernamentales que defienden los derechos humanos de los menores de edad? ¿Qué dice la Comisión Interamericana de Derechos Humanos? ¿Qué dice Human Rights Watch? ¿Qué dice el Vaticano, la Conferencia Episcopal Venezolana y los curas de las parroquias donde viven esas criaturas? ¿Qué dicen los maestros de esos niños? ¿Qué dice usted? 

No vale la pena preguntar qué dicen los padres de estos inocentes, porque la respuesta de todos ellos es una sola, la que aparece nítidamente expresada en esas imágenes.



31 enero 2012

Censura a las redes sociales



¡Cuánto miedo le tienen los gobiernos a la libertad de expresión!

Lo mismo da que sean democráticos o autocráticos, a todos les molesta que los ciudadanos digan lo que  piensan acerca de ellos y de sus gestiones públicas. Ahora la censura y el control comienzan a afincarse sobre las redes sociales, principalmente Twitter y Facebook, así como sobre Youtube y los Blogs, porque son medios de comunicación masivos, a través de los cuales se escribe y se muestra, sin fronteras, lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, de la sociedad, de los países y de los gobiernos.

La experiencia del efecto dominó causado por la divulgación en tiempo real de SMS, MMS, tweets y videos a escala planetaria de lo que sucedía en Túnez, Egipto y Libia, significó para los demás gobernantes una advertencia en letras mayúsculas con luces de neón:

¡CUIDADO! 
¡TWITTER PUEDE DERRIBARTE!
¡FACEBOOK ES TU PEOR ENEMIGO!
¡YOUTUBE TE PERSIGUE!

El poder político de cualquier nación podría no querer que el resto del mundo vea lo que hay en el trastero de su realidad, y para ocultarlo recurriría a la censura en modo silencio selectivo, imponiendo a las redes sociales la obligación de bloquear aquellos mensajes cuyo contenido sea considerado, ya por el gobierno, ya según las leyes de ese país, inapropiado. Twitter ha sido la primera en manifestar que está dispuesta a borrar de su plataforma contenidos enviados por sus usuarios, si algún gobierno así se lo exige, aunque los tweets seguirán visibles para el resto del mundo. En consecuencia, los mensajes escritos y audiovisuales de twitterdisidentes, bloggeropinadores, facebookcríticos y youtubereporteros quedarían en el limbo blanco y silencioso, sólo intrafronteras, si su contenido fuese considerado "políticamente incorrecto" por los cibercensuradores de su país.

Los regímenes totalitarios comunistas de China y Corea del Norte prohíben el acceso de las redes sociales Twitter, Facebook y Youtube, sin embargo, a los chinos se les permite usar Internet. El gobierno de Talilandia es, a la fecha, el primero en el mundo que ha decidido endurecer la legislación para bloquear información y censurar contenidos comunicacionales.

Países que censuran y bloquean el acceso a redes sociales

Facebook: Malasia, China, Pakistán, Siria, Irán, Uzbekistán, Bangladesh y Vietnam.
Twitter:  Emiratos Árabes Unidos, China, Pakistán.
Youtube:  Irán, Libia, China, Túnez, Turquía, Turkmenistán.

En el momento en que escribo este breve artículo -probablemente censurable, por ser políticamente incorrecto-, en China se acaba de juzgar a un veterano disidente de nombre Zhu Yufu, por "incitar a la subversión del poder del Estado". La acusación presentó como pruebas un poema escrito por él y varios mensajes que envió por Skype.