11 septiembre 2007

Distorsión de valores

Por Liliana Fasciani M.

El Universal

Esta no es la Venezuela donde nací, donde crecí, donde me formé. No son estos los mismos venezolanos con los que me crié, a los que conocí, y con quienes, hasta hace pocos años, compartía el metro, discutía amistosamente en la cafetería, regateaba en los comercios. ¿Qué pasó en mi país? ¿Qué brusca metamorfosis sufrió mi gente?

El horizonte es un muro cubierto de graffitis imperativos y rostros alterados. Las caricaturas son la más seria expresión de nuestra incertidumbre. Desesperadamente buscamos un rayo de sol entre los nubarrones.

Gracias a alguna cualidad inexplicable, los venezolanos vivimos en nuestra realidad de manera un tanto ubicua, como quien está y no está, entrando y saliendo a través de ranuras circunstanciales, simultáneamente involucrados y desentendidos, enfocando con distintos lentes el entorno. Aplicamos tácticas defensivas contra la agresividad, la depresión y la parálisis. Procuramos sucedáneos para las carencias. Si no hay azúcar, usamos papelón; si no hay aceite, usamos margarina; si no hay justicia, usamos la fuerza; si no hay reglas, usamos el instinto…

En esta realidad, que nos devuelve al estado de naturaleza hobbesiano, el caos se ha deslizado sin obstáculos por la rampa revolucionaria hasta constituirse en el nuevo orden. Pero no todos se desenvuelven con la misma facilidad en estas condiciones. Y no existen fórmulas que aseguren la supervivencia, desde el punto de vista moral, en un país socialmente desigual y políticamente hostil.

¿Nos reconocemos unos a otros? ¿Nos identificamos unos con otros? Hay quien se atreve a confesar su más reciente hallazgo: “Ya no siento que me parezco a los demás, no veo que esta sociedad tenga algo en común conmigo”. El choque es brutal y penoso. No sentir lo que el otro, no compartir con el otro, no verse en el otro, es casi como negarse a sí mismo. Cuando no me reconozco en la mayoría de mis compatriotas, entiendo que se ha producido la pérdida o la transformación de “algo” que nos hacía semejantes, que nos unía en un sentimiento, o en una causa, o en un ideal, más allá de lo meramente telúrico.

Cuando toca distinguir entre lo bueno y lo malo, lo necesario y lo superfluo, lo justo y lo injusto, no en interés propio, sino de la sociedad, solemos hacerlo según criterios éticos compartidos. Sin embargo, la realidad actual nos golpea de frente en nuestro intento por conservar un estándar moral mínimo, al menos para las cosas más elementales de la cotidianidad. Que los jueces deben ser imparciales, que la impunidad favorece el delito, que el trabajo es una actividad honorable, que la ambición desmedida de poder es perversión, que los derechos individuales son innegociables.

Pero en el cosmos revolucionario del chavismo, ese estándar ha sido reemplazado por sus opuestos: la inmoralidad y la amoralidad para combatir lo que ellos denominan “ética burguesa”. Por lo tanto, justifican romper el molde de los principios democráticos, de las reglas de convivencia pacífica, mediante la distorsión de los valores morales.

Entonces yo tampoco me parezco a ese individuo dispuesto a enajenar sus derechos políticos a cambio de una expectativa de beneficio personal. No se parecen a mi quienes adoptan la indiferencia como signo de neutralidad. Nada me asemeja a los ciudadanos que no aprecian la libertad. No existe vínculo alguno, ni de ciudadanía, ni de autoridad, ni de respeto, entre mi persona y el funcionario que asume la sumisión o la complicidad como garantía de su cargo.

5 comentarios :

  1. Muy bueno tu artículo de hoy en el Universal. Me tomé la libertad de postearlo en mi Blog, con los respectivos enlaces y avisos de autoría. Espero no te moleste.

    Hace unos meses escribí algo parecido, en El País Bizarro.

    Saludos.

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  2. Amiga Liliana, en verdad es una muy buena descripición de como nos sentimos muchos venezolanos; no es sólo la "ética burguesa" la que está bajo "ataque" es la misma estructura ciudadana; si no hubiesen pasado ya 9 años y pudiesemos hacer un recuento formal de los "pasos dados" podría pensarse que en verdad amanecimos en un dimensión paralela en la que todo es familiar pero extraño a la vez...

    Agradezco las palabras y opiniones sobre mi espacio en el comentario que me dejó y quiero hacerle notar que el "Thinking Blogger Award" es una distinción entregada por blogeros a blogeros y que recibirlo autoriza al galardonado a designar a otros cinco blogs que en su criterio merezcan tal distinción; por eso en ese post incluí su blog, "La Pluma Liberal", pues a mi criterio y muy justamente su espacio es merecedor de esa distinción blogera.

    Así que, si le parece bien, sírvase colocar aqui el botón del premio y seleccionar a sus cinco ganadores de acuerdo a las reglas.

    Saludos.

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  3. Olá Liliana

    Recebi um artigo seu
    http://www.eluniversal.com/2007/09/11/opi_1459_art_distorsion-de-valore_11A995599.shtml

    e tomei a liberdade de contacta-la...

    Sou um brasileiro e luto pela paz.
    Estamos aqui no Brasil lutando contra Lula,
    pois ele está seguindo os mesmo passos
    de Hugo Chavez.

    Com Lula aumentou a corrupção, o descrédito nos políticos.
    Lula faz de tudo para acabar e desmoralizar com o exército,
    ora pagando anistia a terroristas, ora reduzindo os
    investimentos em segurança.

    Eles seguem a cartilha do FORO DE SÃO PAULO
    e estão acabando com a democracia na américa
    latina.

    Lula está planejando fechar o Senado brasileiro...
    a coisa é muito séria...
    com as bolsas assitenciais, já tem cerca de 50% da
    população comendo na sua mão, sendo que
    1 a cada 4 brasileiros recebem alguma bolsa
    (cerca de 40 milhões de pessoas)

    NÃO QUEREMOS SER CUBA
    E DESEJAMOS QUE VOCÊS
    NÃO SE TORNEM UMA.

    SOCIALISMO NÃO VIVE COM DEMOCRACIA!

    Saudações

    Macnoll
    Brazil

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  4. Apreciada amiga, después de haber leído con mucho interés tu articulo publicado en el Diario el Universal Titulado Distorsión de Valores, queríamos expresarte la más sincera felicitación, pues consideramos que tus líneas reflejan de manera impecable el estado de animo y trastocamiento de los valores éticos y libertarios que nos han acompañado y han sido nuestro norte desde la fundación de la democracia liberal en Venezuela. Ellos nos motivan a seguir luchando por rescatar la esencia de los mismos y a tomar consciencia, cosa que nos estimula, de que no estamos solos en esta dura lucha.



    Atentamente



    Carlos Saavedra

    León Sarcos

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  5. Estimada Liliana,

    Quiero agradecerte la mención que has hecho a mi blog a través del "Thinking Blogger Award" e invitarte a visitarlo nuevamente para conocer los nuevos cinco ganadores.

    Sin duda, recomiendo a cada uno de ellos, para el lector que quiera un análisis de la realidad social desde una perspectiva de la libertad.

    Aproveho también para comentarte que el año próximo estaremos organizando nuevamente junto a las Fundaciones Friedrich A. von Hayek y Bases, un nuevo Congreso Internacional sobre la Escuela Austrìaca de Economìa.

    Un cordial saludo,
    Adrián Ravier

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