21 abril 2008

El fariseísmo uribista fortalece a las FARC

Por Diana Duque Gómez

Sólo cuestionando lo que las personas dan
por hecho, lo que creen que es verdad, es
como podemos romper con la hipnosis del
condicionamiento social.

Deepak Chopra


La última década está marcada por el avance del totalitarismo neoestalinista en América Latina. Utilizando una pervertida concepción de democracia dominante hoy en el mundo, que establece que democracia es fundamentalmente la existencia de elecciones populares, reduciendo de esta manera la democracia a un simple electoralismo, estas fuerzas neoestalinistas han logrado llegar al poder por vía electoral.

Tal es el caso de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, “Lula” da Silva en Brasil, Evo Morales en Bolivia, Michelle Bachelet en Chile, Tabaré Vásquez en Uruguay, los exmilitantes del desaparecido grupo terrorista Montoneros los esposos Kirchner en Argentina, el exguerrillero sandinista Daniel Ortega en Nicaragua y Álvaro Colom, candidato de la exguerrilla URNG, en Guatemala, lo que ha creado un entorno de cooperación con la subversión colombiana “legal” y armada y un reconocimiento en la práctica de su beligerancia.

Sin embargo, el gobierno de Uribe ha hecho que prevalezca la obsequiosidad con esos gobiernos y en una actuación “pragmática”, léase sin principios, ha acrecentado el comercio y los negocios con esos países aliados ideológicos de la guerrilla en particular con Venezuela. Es como si Uribe esperara que el comercio y unas cuantas sonrisas bastaran para neutralizar la convergencia ideológica de esos gobiernos neostealinistas con la subversión colombiana. Esta actitud, de hecho colaboracionista del gobierno de Uribe, ha redundado en una complacencia con la infiltración cada vez mayor del neoestalinismo bolivariano, sobre todo a través de cantidad de organizaciones chavistas que promueven el llamado “socialismo del siglo XXI” y que han implantado sus reales en Colombia. Con los cuantiosísimos recursos del petróleo se han financiado un sinnúmero de comités como el Comité de Solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela con sede en Bogotá y el Comité Misión Yo Sí Puedo en Boyacá. Así mismo se han constituido las denominadas casas de la amistad chavista en 15 departamentos del país (1). Al respecto El Heraldo denunció en mayo de 2007: “Se sabe que hay (en Colombia) corrientes chavistas que realizan un juicioso trabajo de bases, desde 2001, en ciudades como Bogotá, Cali, Bucaramanga, Armenia, Pereira, Arauca y Cúcuta, así como en las islas de San Andrés y Providencia, sin excluir la Costa Caribe y poblaciones fronterizas claramente influenciadas, como por ejemplo, Maicao. La cosa es de tal magnitud, que en partidos como el Polo Democrático Alternativo y el Liberal, así como en la Alianza Social Indígena, hay sectores plenamente identificados con el movimiento chavista”(2).

Manteniendo un doble discurso el gobierno de Uribe realiza grandes negocios con Chávez como el de Monómeros y, por otro, sindica a los directivos de esta empresa de estar promoviendo las ideas socialistas. En 2006 el IFI y ECOPETROL vendieron su participación en Monómeros a PEQUIVEN, Petroquímica de Venezuela, empresa estatal promovida por el régimen chavista como la revolución Petroquímica socialista, quedando está última con el 100 por ciento de Monómeros (3). Otro negocio de Uribe con Chávez es el gasoducto transguajiro que llevará gas natural del campo Ballenas, en Colombia, al occidente venezolano, a la refinería de Paraguaná. Según estimaciones preliminares, el gasoducto binacional permitirá que Colombia suministre unos 200 millones de pies cúbicos de gas a Venezuela.

El presidente de Venezuela Hugo Chávez, en un principio nombrado por el gobierno de Uribe como “facilitador” para la entrega de secuestrados en poder de las FARC, con una creciente popularidad obtenida de su efectiva actuación en la liberación de algunos secuestrados aprovecha esta situación para pedir oficialmente el reconocimiento internacional de las FARC como fuerza beligerante, haciendo aún más evidente lo que se sabía de vieja data: la identidad, cooperación y respaldo de gobiernos neoestalinistas, como el venezolano, con la guerra irregular de la “izquierda” colombiana.

Por otra parte, la liberación de los secuestrados, junto a las pruebas de supervivencia, sacude la anestesiada conciencia nacional e internacional dejando ver al desnudo el hecho protuberante de que por lo bajo en Colombia y transcurridos seis años de la política de Seguridad Democrática permanecen en poder de las FARC más de 3.000 secuestrados*, los cuáles no se sabe dónde están. El gobierno de Uribe, en una práctica deliberada de minimización del crimen cuando no de ocultamiento, borró de sus documentos a la inmensa mayoría de los secuestrados lo que sumado a la escasez de información de las autoridades y la prensa no deja ver la gran dinámica actual de este crimen de lesa humanidad.

Obviamente que para tener estos secuestrados, parte en campos de concentración, las FARC deben tener bases territoriales inexpugnables, esto es, desconocidas para la Fuerza Pública, indispensables para librar una guerra irregular prolongada. Otros secuestrados, los menos, son mantenidos en campamentos móviles, cambiando constantemente de posición. Precisamente, el recién liberado Luis Eladio Pérez contó que estando secuestrado lo pasearon por media Colombia sin ningún problema, a pesar del despliegue de Fuerza Pública y su Plan Patriota ahora Plan Consolidación. Esto demuestra que las FARC conservan intactas sus bases territoriales y mantienen mucha movilidad.

Siendo la guerra irregular una guerra móvil por excelencia, conservar este factor se torna fundamental para la guerrilla. Por eso, ante el despliegue de la Fuerza Pública, las FARC han priorizado dentro de la táctica de la combinación de todas las formas de lucha, la guerra de guerrillas y el combate clandestino con el desarrollo de su Partido Comunista Clandestino, el Movimiento Bolivariano y las milicias. Según Fabio Echeverri Correa, asesor de las entrañas del uribismo, las FARC cuentan hoy con “30 o 40 mil milicianos”(4).

Como lo señala Teófilo Vásquez, investigador del CINEP, “si bien las variables tradicionales con que se puede medir el conflicto han disminuido en algunas regiones, no se puede concluir que el conflicto en Colombia esté próximo a terminarse. Lo que sucede es que los grupos armados están actuando de otra manera… Ellos siguen controlando la gente (…) Las FARC han estado atentas a copar las regiones en las que los paramilitares aflojaron el control. Y lo han hecho con su milicia, en algunos lugares, y en otros, con acciones de tipo social y político, porque la guerra no se debate solamente en el campo de batalla. Por ejemplo llegaron a los cascos urbanos en zonas como Nariño, Chocó, Putumayo y Caquetá”. Y complementa Gerson Arias, investigador de la Fundación Ideas para la Paz: “También han llegado a tres lugares simbólicos de esta confrontación: Tierralta y Valencia, en Córdoba; Dabeiba, en Antioquia, y la zona del Catatumbo, regiones cruciales de alta presencia del paramilitarismo. A su vez, comenzaron a bajar de las cumbres de la Sierra Nevada de Santa Marta, adonde los habían aislado los grupos paramilitares”(5).

Aquí hay que subrayar que para el desarrollo de la guerra irregular prolongada de la “izquierda” es imprescindible una base estratégica en la “legalidad”, constituida por partidos estalinistas y un sinnúmero de ONG prosubversivas, en su gran mayoría adscritas a la Teología de la Liberación o estalinismo católico, que como un fino tejido de filigrana han construido toda una red de vasos comunicantes que hacen posible para la subversión la combinación de todas las formas de lucha.

Desde sus orígenes en 1930, el Partido Comunista Colombiano adoptó los principios organizativos e ideológicos del marxismo-leninismo y, como afirmara su jefe histórico Gilberto Vieira: “del 50 (1950) en adelante, el partido elabora su orientación táctica que hemos llamado la combinación de todas las formas de lucha”(6). Corroborando lo anterior, el mismo Gilberto Vieira declaró en otra entrevista: “El hecho real es que el Partido Comunista participa en la lucha armada, tiene una organización, las FARC”(7). En enero de 1989, Bernardo Jaramillo, presidente de la UP y a la vez miembro del Comité Ejecutivo Central del Partido Comunista señaló: “En el partido hay una comprensión plena de la validez de la táctica de combinación de todas las formas de lucha”(8.). Hoy, a raíz de la muerte de Raúl Reyes’, las FARC afirman: “El pueblo lucha combinando acertadamente todas las formas de lucha”(9). Actualmente el Partido Comunista Colombiano hace parte del Polo Democrático Alternativo con el nombre de Frente Social y Político.

Un caso típico que ejemplifica claramente esa táctica de la combinación de todas las formas de lucha es el siguiente: María Teresa Ronderos asegura que para octubre de 2007 “las FARC se han afianzado en el piedemonte del Pacífico nariñense y en algunos municipios costeros del departamento (de Nariño)”. Y, complementa que haciendo un análisis de las elecciones de 2007 se puede observar que “otro triunfador en varias alcaldías donde coinciden altas tasas de homicidio, actividades del narcotráfico y presencia de grupos armados ilegales, fue el Polo Democrático y su aliado en Nariño, Opción Centro. Sin embargo, ningún líder del Polo está siendo investigado por nexos con grupos ilegales armados, y curiosamente, la línea interna del Polo que se impuso en Nariño, al igual que en el resto del país, fue la más cercana al comunismo”(10). Países como España que han padecido el accionar terrorista han elaborado férreas leyes antiterroristas en las cuales, como medida central, se proscriben los brazos legales de dichas organizaciones para romper el entramado. En Colombia este entramado permanece intacto.

La capacidad de la subversión totalitaria colombiana para sostener su guerra irregular depende de su gran poder económico obtenido por el terror y la sociedad con el narcotráfico. El inmenso capital de la subversión, sus empresas, sus inversiones, si se quiere ganar la guerra, debe ser atacado implacablemente, incluidos sus testaferros –cómplices voluntarios y forzados, quienes desde la “legalidad” figuran como dueños o administradores de dicha riqueza. Es inexplicable que hasta la fecha ningún gobierno haya perseguido radicalmente este capital facineroso “legal” y que los bienes y las inversiones de la subversión no hayan sido sometidos sumariamente a extinción de dominio y los testaferros puestos en la picota pública y encarcelados. Y como el narcotráfico sigue creciendo en el país como lo confirman los últimos informes del Departamento de Estado, donde Colombia sigue “siendo la fuente de casi el 90 por ciento de la cocaína que ingresa en Estados Unidos y es el principal proveedor de la heroína usada al este del río Mississipi”(11), estos enormes dineros, en la parte que le corresponde a las FARC, siguen alimentando la guerra irregular subversiva. A esto hay que agregar que “el boom de la cocaína en Europa alienta el lavado de euros de los carteles latinos”, “por una cadena de casas de cambio en países como Colombia, Perú, Brasil y Chile” (12).

En medio de este panorama se da la exitosa operación militar dirigida por el ministro de Defensa Juan Manuel Santos contra alias ‘Raúl Reyes’ que a pesar de representar una sensible perdida para las FARC, paradójicamente las fortaleció internacionalmente ya que en la resolución de la OEA no hubo una condena para las FARC ni un compromiso de los países latinoamericanos de luchar conjuntamente contra esta organización subversiva. Así las cosas las FARC quedan blindadas porque Colombia se comprometió a no transgredir las fronteras de sus países vecinos, donde las FARC tienen varios de sus campamentos y cuyos gobiernos de ideología neoestalinista las ven no como terroristas sino como una organización afín ideológicamente. El beso colaboracionista de Uribe en la Cumbre de Río en Santo Domingo se hizo para defender los negocios de la sinarquía colombiana en Venezuela y Ecuador entregando el país en las fauces de los aliados estratégicos de la subversión totalitaria.

Para enfrentar y derrotar un enemigo es esencial conocerlo, dilucidar su estructura de poder. En las FARC hay organismos colegiados en todas sus instancias. Señala el extinto ‘Iván Ríos’, comandante de las FARC: “Son organismos colegiados de dirección y mando, el Estado Mayor Central, el Comando General, los estados mayores de bloque y de frente, y los comandos de columna, compañía, guerrilla y escuadra. Las anteriores instancias de dirección se rigen por el principio de dirección colectiva”(13). La existencia de organismos colegiados hace a esta organización subversiva poco vulnerable a la pérdida de uno de sus cabecillas, contrario a lo que sucedería en un movimiento caudillista, en el cual la muerte del líder termina por acabar el movimiento.

En lo interno, la muerte de ‘Raúl Reyes’ y de ‘Iván Ríos’ es un golpe sicológico para las FARC pero no es una derrota estratégica porque pensar que todo el andamiaje construido milimétricamente durante estas cuatro décadas por la subversión para desarrollar su guerra irregular y que en su mayoría opera en la legalidad se iba a caer estrepitosamente por la muerte de dos de sus dirigentes es desconocer la dinámica de la guerra irregular subversiva en el país. La desinformación que mantiene el gobierno de Uribe y que propala que la subversión estalinista está derrotada ignora cómo han sido organizadas las guerras irregulares, perpetúa el fraude de la política de Seguridad Democrática y coloca al país en peligroso estado de confusión.
______

* En 2005, la Contraloría reconoce que más de 9.000 personas permanecen en cautiverio (14).

NOTAS:

1. El Espectador, semana del 13 al 19 de abril de 2008, pág. 19-A.
2. www.elheraldo.com.co/anteriores/07-04-29/politicas/noti3.htm .
3. El Tiempo, 12 de abril de 2008, pág. 1-4.
4. El Espectador, semana del 13 al 19 de abril de 2008, pág.19-A.
5. www.semana.com Las FARC en la sombra, abril 12 de 2007.
6. Marta Harnecker, Combinación de todas las formas de lucha. Ediciones Suramérica, Bogotá, 1988, pág.77.
7. Umberto Valverde, Colombia tres vías a la revolución. Círculo Rojo Editores, Bogotá, 1973, pág. 57.
8. Marta Harnecker, Entrevista con la nueva izquierda, editorial Colombia Nueva, Bogotá, 1989, págs. 79 y 34.
9. www.colombia.indymedia.org , Uribe asesina otro sindicalista, marzo 2 de 2008.
10. www.terra.com.co/elecciones_2007/artículo/html/vbe1140 .
11. El Tiempo, 1 de marzo de 2008, pág. 1-10.
12. El Tiempo, 16 de enero de 2008, pág. 1-10.
13. Juan Guillermo Ferro Medina y Graciela Uribe Ramón, El orden de la guerra. Centro Editorial Javeriano, CEJA. Colección Biblioteca Personal, Bogotá, 2006, pág. 45.
14. Portafolio, marzo 18 de 2005.

Bogotá, abril 15 de 2008

Cortesía de Benito Quintero

14 abril 2008

Del dicho al hecho

Por Liliana Fasciani M.

Como un niño malcriado y egoísta que se antoja de todo cuanto ve y forma un berrinche cuando le niegan sus caprichos, el gobierno quiere intervenir en todo, adueñarse de empresas y bienes, dominar en todas las esferas del país y de la vida de los ciudadanos.

Ni siquiera si éste fuese un buen gobierno, podría justificarse semejante pretensión. Siendo tan ineficiente y destructivo, como ha demostrado ser, es de temer que al cabo de su periodo –constitucional– nada quede de lo poco que queda de país. Y en “país” hay que incluir sociedad, conciencia del pueblo, su verdadera historia, tradiciones y valores esenciales.

Venezuela se parece a una de esas familias, otrora encumbradas y respetables, venidas a menos por la holgazanería de sus miembros y el despilfarro irresponsable que hicieron de sus riquezas. Con la diferencia de que en las familias, el apellido, aunque sólo sea por el honor de sus antepasados, conserva cierta dignidad. Pero a Venezuela, no siendo bastante para este gobierno con provocar y determinar su ruina económica y social, hasta la gloria de sus héroes militares y de sus más ilustrados intelectuales ha distorsionado, haciéndola ridículamente exagerada para unos y mezquinamente ignorada para otros.

Desde luego, no puede esperarse nada distinto de quienes actúan en función de sus propios intereses, desconociendo los límites de sus atribuciones y utilizando el poder como un instrumento de legitimación de su arbitrariedad, a estas alturas, indisimulada.

Sin embargo, existiendo en el país un importante y, probablemente, mayoritario sector que se opone a las pretensiones intervencionistas del gobierno y a sus desventuradas decisiones, parece pertinente sugerir a los políticos de oficio que incluyan en sus campañas electorales la crítica focal –que no fecal– y seria de los dislates oficialistas, crítica que debería acompañarse de una alternativa realizable, capaz de satisfacer las expectativas de los ciudadanos. En otras palabras, criticar los problemas y ofrecer soluciones, siempre que el ofrecimiento no sea vana promesa de soluciones imposibles.

El gobierno impondrá a sus candidatos, según estén más o menos comprometidos con el jefe supremo y con la revolución, al margen, por supuesto, de cualquier otra consideración objetiva y racional. Su campaña se perfilará en la radicalización del proceso y el mismo estribillo de repetición del “vamos a…” (Durán, dixit) que conocemos desde hace casi una década.

Si ya se sabe todo cuanto hay que saber acerca de la incapacidad de este gobierno para manejar los asuntos del país, es la oportunidad ideal para que los aspirantes de oposición a los cargos de alcaldes y gobernadores desarrollen una campaña electoral exitosa, elaborando sus propuestas a partir de aquellos problemas puntuales que afectan a un determinado municipio o estado.

Por ejemplo, en la ciudad de El Tigre, capital del Municipio Simón Rodríguez del Estado Anzoátegui, uno de los problemas más graves es la falta de agua. Ni Hidrocaribe ni la Alcaldía resuelven el problema, de modo que los tigrenses deben pagar las facturas por un servicio que no reciben, mientras se ven obligados a comprar agua a los particulares que lo venden en camiones cisternas. En principio, debería tener más probabilidades de ganar aquel de los candidatos a la Alcaldía de Simón Rodríguez que propusiera una solución real a este problema, que otro candidato cuya campaña no incluya referencia alguna a ese asunto.

El guardián de los secretos

Por María Isabel Párraga

Ya ni siquiera es lástima, tristeza, desasosiego o incertidumbre. Lo que este momento envuelve a una gran parte de los venezolanos es un gran asco, una gran náusea, un malestar colectivo por todo lo que está sucediendo.

No estamos hablando de casos de corrupción como en el pasado. Alguien que se "embolsilló" unos reales, que los mandó a unas cuentas cifradas en algún banco suizo, que se fue del país y si te he visto, no me acuerdo. O de las redes tradicionales de "pillos" que rodean al poder y se lucran de él. No, esto que estamos viendo va mucho más allá. Esto que se nos presenta como nuestro día a día, tiene mucho de redes gangsteriles, de mafia, de crimen organizado. Pero lo peor es que no estamos hablando de casos aislados, de un puñadito de gente que pudiera quedar al margen y que "con una palabra suya" (del líder máximo) bastaría para sanarse. La percepción es que son varios los grupos que se reparten el botín, que pelean entre sí y que, lo peor de todo, parecieran contar con el apoyo más alto para hacer sus fechorías.

Así las cosas, suman ahora a la lista, maletas con dólares, notas estructuradas, "familias reales", contrataciones millonarias y el súmmum de todos los casos nauseabundos en el que parece mezclarse todo lo turbio: el "affaire" Anderson. Si en su momento los hechos ya pintaban oscuros e inexplicables, si tantas cosas no cuadraban luego del asesinato del fiscal estrella, si se acusó a personas inocentes, si no se permitió una investigación imparcial, si todo quedó en una suerte de punto suspensivo, de expediente en deuda, ahora lo que queda en evidencia es que todo ha sido parte de una patraña orquestada por grupos "seudo gangsteriles" que parecieran estar enquistados en las cúpulas más altas del poder.

La frase típica de los malandros de: "si no me das canto" o la otra de "yo no me hundo solo", es lo que está inspirando este torneo de acusaciones de ex fiscales, ex jueces, ex testigos estrellas y quien fungiera como figura emblemática del Poder Moral y al que conducen todos los caminos de lo hasta ahora inexplicable. El hombre que pareciera saber demasiado. El gendarme de muchos secretos. A quien hay que proteger, a como dé lugar y contra toda lógica.

Si no es así, ¿cómo se justifica que ante tanta evidencia de "caso montado" y ante tantas verdades que comienzan a esbozarse porque se prendió el ventilador, sea el propio líder de la revolución quien en cadena nacional y con el "mensaje a García" a todos los sumisos poderes allí presentes, libere de toda culpa al ex Fiscal General y asuma el manido guión de eso lo hace la oposición porque nos quiere perjudicar?

De todo lo nauseabundo que estamos viviendo, el espaldarazo presidencial resulta ya no solo lo más sospechoso, sino lo más sórdido.

Fuente: El Universal

La lectura de los lugares comunes

Por Teódulo López Meléndez

El documento “ideológico” y de “principios” que Un Nuevo Tiempo ha presentado como su vademécum no es otra cosa que una sarta de lugares comunes. Bien podría ser considerado la “Biblia del lugar común”. Allí no se hace otra cosa que repetir y repetir lo que el mundo ha dado por bueno desde hace mucho tiempo, como la separación de poderes, la búsqueda de la justicia social o la de la implementación de una creciente participación de la gente en los procesos políticos.

Podría desecharse como una “boutade”, lanzarlo al cesto de la basura como algo inocuo y de imposible lectura u olvidarlo con desdén como un “spam” de esos que los sistemas de defensa de nuestras computadoras lanzan a la carpeta de “eliminados”. Pero hay un elemento que nos sume en extrema preocupación y que hemos denunciado en infinidad de ocasiones: los males de la democracia provienen, de manera fundamental, en que infinidad de actores políticos consideran que sobre la democracia todo está ya dicho, que no hay manera de innovar, de enriquecerla con nuevas ideas y nuevos conceptos, que basta con repetir “libertad” y “democracia”, sin poner el pensamiento a su servicio. Por si faltaba una prueba de este “democraticidio”, de este condenar la democracia a la repetición, al aburrimiento, a la carencia y al desmayo, al lugar común en suma, he aquí este patético documento de Un Nuevo Tiempo.

La falsa pretensión de innovar mediante el uso de adjetivos (esta vez invertidos) es dañina. La democracia ha estado sometida a la adjetivación desmesurada. Se le han puesto todos los apellidos. Ahora, por si algo faltaba, se invierte el proceso en un alarde de “intelectualización” que llama a asombro: los lugares comunes no son llamados social democracia, sino democracia social.

Por si fuera poco el cúmulo de repeticiones, la manifestación de toda carencia de programas y de ideas para enfrentar el drama nacional, el texto es personalizado. La referencia inicial –que enmarca todo el documento (llamémoslo así, qué remedio) parte de la égida de Manuel Rosales, como fundador y máximo líder. Correspondencia, qué duda cabe, con las más aburridas tradiciones de los partidos llamados históricos. Podríamos confundirlo con un manifiesto copeyano iniciado con la frase “nuestro máximo líder Rafael Caldera”. La institucionalización del personaje de “máximo líder” es correspondiente a la concepción estalinista del poder descendiente que AD y COPEI se copiaron del partido Comunista y que hoy vemos insertado como cáncer en el PSUV.

Lo que tenemos entonces –siguiendo con este ideario del papá Stalin y de la madrecita Rusia- es la espalda de la organización partidista venezolana a los tiempos presentes, unos que reclaman horizontalidad en la conducción, abolición de los tribunales disciplinarios (que bien podrían ser sustituidos por una Comisión de Ética, para juzgar –por ejemplo. a corruptos y no a disidentes de opinión), respeto absoluto por las opiniones de cada quien, opiniones no emitidas por una dirección nacional enquistada sino por el colectivo. No aceptamos -parece obvio- ninguna renovación del concepto de política, de la manera como ciudadanos ejercen la militancia partidista como forma de correa de transmisión hasta de los humores colectivos. No, los partidos venezolanos prefieren tener militantes disciplinados que sigan la “línea partidista”. Así no habrá partidos incidiendo sobre la transición que tarde o temprano llegará, sino aventureros de cualquier laya copando el hueco de poder dejado por los gobernantes en fuga.

Pero no pretendo volver sobre el tema de la organización partidista y del concepto de política que ya he repetido hasta la obstinación en mis diagramas sobre una democracia del siglo XXI. Es este insólito documento de “principios” de Un Nuevo Tiempo lo que reclama la atención. Es la prueba de que la imaginación está muerta en los colectivos partidistas. Es la prueba fallida de la necesidad de envolverse en una “ideología”, la manifestación paranoica de “tener” un “cuerpo doctrinario”. Una cosa es eso y otra muy distinta las ideas para gobernar un país guiados por un conjunto de normas éticas, de principios, de grandes canales conductores para materializar lo que se pretende con la sociedad a la que se ofrece gobernar. Por supuesto que Un Nuevo Tiempo no logra ni una cosa ni la otra –con sarcasmo podríamos añadir que ni todo lo contrario-.

Lo que constatamos es que la “democracia social” que se nos pretende ofrecer simplemente no existe. Lo que verificamos es que este heterogéneo y compulsivo partido nacido de la circunstancia de una candidatura presidencial sin votos propios para enfrentar un nuevo round contra el régimen, no es más que un conglomerado amorfo, una herencia universal de lo repetido, una agrupación que es incapaz de modificar una coma de lo sabido, un receptáculo de lo obvio, una panegírico del lugar común que sabe hasta un niño estudiante de Moral y Cívica antes de que el gobierno inventara su currículo de la atrofia y del desvarío.

Un Nuevo Tiempo le ha dicho al país lo que es. No lo decimos los lectores de su “Biblia de lugares comunes”. Simplemente lo vemos, lo constatamos, y aunque sepamos de la pobreza intelectual y de la cortedad de miras de mucho “político” que se agrupa motivado por las circunstancias y las obligaciones pragmáticas, es necesario recoger esta precaria antología barnizada de “principios” y de “ideología” para volver a decir que si algún muerto existe en este país es la imaginación creadora, cuya tumba está al lado de otra que reza en la lápida “ideas” y de otra que asegura “aquí descansa en paz todo concepto”. A la llamada “democracia social” no se le puede inventar una oración para la lápida, pues los próceres de Un Nuevo Tiempo nos han dejado claro que jamás existió, que son simples ejecutores de la adjetivación a la inversa, que no son más que un grupo que existe para la toma del poder aunque después –si lo logran, lo que no creo- se dedicarían a hacer un gobierno más, otro a olvidar, uno que el amontonamiento de gente unida para la búsqueda del gobierno no justificaría. Un Nuevo Tiempo nos ha dicho meridianamente con su “documento” que es la encarnación de nuestra precariedad.

Bondades, deficiencias y perversiones del curriculum "bolivariano"

Por Leonardo Carvajal

Al César lo que es del César, pero…

Quiero comenzar asentando que los cambios curriculares en los países se deben realizar periódicamente, en función de los avances científicos, la renovación en las teorías pedagógicas y las transformaciones de la filosofía política que pueda experimentar una sociedad. Porque un programa de estudios es la amalgama de los tres elementos anteriores. Y a quien le toca promover, coordinar y promulgar esos cambios es al Estado, en nuestro caso al Ministerio de Educación. Porque resultaría impensable una sociedad donde en cada centro educativo cada quien enseñase lo que se le ocurriera. Allí sería Babel.

Ahora bien, los ministerios de educación pueden conducir este tipo de procesos de una manera verticalista o participativa; se pueden encerrar en sí mismos o consultar abundantemente, no sólo a los expertos que tiene la sociedad sino a los docentes que deberán ejecutar los cambios por realizar y a los padres y representantes que tienen derecho a enterarse qué le van a enseñar a sus hijos. De tal manera que en nuestra democracia participativa la atribución del Gobierno Nacional de promulgar cambios curriculares debe estar precedida por un serio proceso de consulta a los docentes y ciudadanos. Si no fuese así, a cada quien le cabe invocar aquello de: “Al César lo que es del César y a mi conciencia lo que es de mi conciencia”.

Tres enfoques errados

Lamentablemente, el Presidente de la República asumió directa ingerencia en este tema y lo marcó en forma negativa desde tres ángulos. Inicialmente, desde mediados del 2007, reiteró públicamente muchas veces que el cambio curricular en puertas debería hacerse para “ideologizar” la educación, plasmando en ella su pensamiento político. Además de ello, una vez en la calle el texto de la reforma curricular, en abierta negación de la historia, el Presidente se atrevió a afirmar que “ahora estamos reimpulsando este diseño curricular, porque antes ni siquiera había un currículum, ni seguimiento, ni objetivos, ni metas y mucho menos motivación en lo que a la educación se refiere”.(1) Esta boutade desconoce que el de ahora sería el octavo modelo curricular que tendríamos en Venezuela a partir de los primeros programas de estudio que mandó a elaborar José Gil Fortoul, Ministro de Instrucción, en 1913. De allí en adelante se produjeron reformas y transformaciones curriculares en los años veinte, cuarenta, sesenta, setenta, ochenta y, la última vez, entre 1996 y 1997.

Finalmente, el Presidente y su hermano Ministro de Educación, han reiterado hasta la saciedad, de manera maniquea, que el sistema educativo y los anteriores programas exaltaban los valores del individualismo y consumismo capitalista, mientras que a partir de ahora el nuevo currículum se centraría en la solidaridad socialista, para formar un hombre nuevo.(2) Tal juicio negativo sobre el pasado no lo prueban y no se toman la molestia de comparar, por ejemplo, el artículo 3 de la aún vigente Ley Orgánica de Educación, de 1980, en la cual se establece que una de las finalidades fundamentales de la educación es promover a un ser humano “capaz de participar activa, consciente y solidariamente en los procesos de transformación social”, con el enfoque asumido por la Constitución de 1999, en su artículo 102, donde se indica también que el ser humano se debe formar para su “participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social”. De manera que, doctrinariamente, lo que existe es una mera continuidad y no ruptura de paradigma alguno.

Yo no soy maniqueo

Los documentos gubernamentales de reforma curricular tienen muchas deficiencias, técnicamente hablando. Son más listas de contenidos que estructuras pedagógicamente organizadas y secuenciadas; muchos de esos contenidos, además de estar juntos, están “revueltos”; en algunos casos se reiteran excesivamente los mismos contenidos grado a grado y año a año; en otros, más bien faltan eslabones en la cadena de contenidos; brillan por su ausencia sugerencias didácticas para los docentes y pautas de apoyo para su rol de evaluadores. Para muestra un botón: el programa vigente para el sexto grado consta de doscientas páginas en las que el maestro puede orientarse y apoyarse, incluyendo bibliografías específicas para cada una de las áreas de aprendizaje; en cambio, el proyecto curricular en discusión apenas tiene diez páginas. Etimológicamente hablando, es un currículum escuálido que prestaría muy escasa orientación al maestro.

Pero yo no soy maniqueo. Advierto varias bondades del currículum en discusión. Enumero, en primer lugar, las que expresan continuidad con el modelo vigente desde la reforma curricular de 1996: el acento social que presenta; la insistencia en el método de los proyectos pedagógicos; también insisten en el enfoque de la evaluación cuali-cuantitativa.


Además de ello, el currículum en discusión tiene varias novedades que juzgo positivamente. Por ejemplo, en el área de los contenidos especificaré tres: desde el primer grado en adelante, los niños deben familiarizarse con las técnicas de la informática y adentrarse progresivamente en los códigos culturales de los medios de comunicación; se introducen, en la primaria, breves aprendizajes de algunas palabras y frases de nuestras etnias en el área de lenguaje; se inicia el aprendizaje del idioma inglés, que hasta ahora comenzaba en séptimo grado, desde el cuarto grado. También apoyo la división de los niveles educativos que se plantea, a saber, educación inicial, primaria y secundaria, aunque advierto que no pueden ser implantados antes de promulgar otra Ley Orgánica de Educación. Igualmente, apoyo la transformación conceptual y de nomenclatura de las especialidades del bachillerato: la modificación de las tradicionales “ciencias y humanidades” por las nuevas “ciencias naturales y ciencias sociales”.

La ideología chavista en el currículum

Yo sostengo que este Gobierno no solamente tiene un proyecto político, sino también una ideología. Esa ideología, su particular interpretación de la historia, de la dinámica social y del futuro deseable, la elabora y segrega no un colectivo, sino un individuo. No digo, ni mucho menos, que ella constituya un producto teóricamente sólido. Lo que digo es que Hugo Chávez la construyó combinando, a su guisa, los siguientes elementos: el caudillismo; el militarismo; una historia de Venezuela mutilada e interpretada pro domo sua en una matriz idealista; una interpretación personalísima de la doctrina de Simón Bolívar; una sui generis exégesis de algunos textos de Marx y Gramsci; una herética y superficial reinterpretación de la doctrina de Cristo; un exagerado culto a la herencia indígena y “afrodescendiente”; finalmente, el aporte de múltiples ocurrencias retóricas y fácticas, frutos de la revuelta matriz ideológica acá apenas perfilada, a saber, el ALBA, el desarrollo endógeno a la Chávez, los fundos zamoranos, el árbol de las tres raíces, las misiones, los consejos comunales; los gallineros verticales, los batallones, los cinco motores, las tres erres, y no pare usted de contar…

Pues bien, afirmo que la ideología chavista está presente a lo largo y ancho del proyecto curricular. Iré ejemplificando cada uno de sus rasgos señalados. La visión militarista de la historia y de la sociedad aparece con muchísima fuerza en el área de “ciencias sociales y ciudadanía” del tercero, cuarto y quinto año de bachillerato, llegándose al extremo de que en cuarto año, de 14 contenidos de tal área, 10 contienen y exaltan valores y criterios militaristas, algunos de ellos tan peligrosos como la tesis del “espacio vital”, (3) invocada en su tiempo por el régimen nazi como justificación de su expansionismo bélico sobre Europa.

En cuanto a las interpretaciones de nuestra historia, se insiste en el curriculum reiterativamente en los tres grandes momentos que el Presidente Chávez constantemente exalta: la Guerra de Independencia, la Guerra Federal y su propio período gubernamental. Los personajes de los que él denigra, como Páez, aparecen muy poco y en forma negativa. De manera tendenciosa se alude al “golpe de estado de 1945”, pero no se dice, en el programa de cuarto año de bachillerato, nada sobre el golpe de estado que los militares le dieron, en noviembre de 1948, al maestro Rómulo Gallegos. (4) Tampoco se menciona el período perezjimenista y mucho menos lo que ocurrió el 23 de Enero de 1958. Es una historia chavista que no tiene nada que ver con la ciencia histórica. Es una historia que insiste en las obsesiones del presidente y omite períodos y personajes a los que éste tiene fobias.

La historia que se presenta no sigue el patrón analítico marxista, sino más bien el idealista, pues para el Presidente la historia se mueve a punta de impulsos y gestos de unos pocos grandes hombres, léase Bolívar, Zamora… y él mismo. No hay alocución presidencial en la que Bolívar no aparezca. Y en este currículum, Bolívar está no solamente en la historia sino incluso en el área de “lenguaje, comunicación y cultura”.

También aparecen con trazos chavistas los temas referidos al indigenismo y a los aportes de las culturas africanas. Yo apoyo el que se reivindiquen esas raíces de nuestro pasado, otrora tan vilipendiadas o ignoradas. Así, por ejemplo, respaldo que, en el tercer grado, entre treinta y nueve contenidos del área de “lenguaje, comunicación y cultura”, uno de ellos se refiera a la “Escritura y significación del saludo en idioma indígena y el uso de otras palabras cotidianas”, (5) lo cual, en similares proporciones, aparecerá en todos los grados. Ello expresa un sano nacionalismo. Pero lo que rechazo son operaciones de “racismo al revés” como las que se plantean en el programa de primer grado, al aludirse al “Desarrollo de conocimiento de aportes ancestrales, originarios y afrodescendientes que nos identifican como Nación (…)Valoración del Día Nacional de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afrodescendientes” (6). Porque se desconoce el aporte europeo en el proceso histórico de mestizaje biológico y cultural que hemos experimentado.

También resulta exagerado el empalago con lo indígena que se aprecia en el área de “educación física, deporte y recreación”, del primer año de bachillerato, pues allí se programa que los niños de todo el país aprendan deportes indígenas, tales como: “arco y flecha, natación libre, cerbatana, canotaje, lucha (wayuu y yekuana), lanzamiento de cardón, lanzamiento con piedra, lanzamiento con honda, fútbol de arena, pesca, entre otros”. (7)

En cuanto al marxismo interpretado o versionado por el chavismo, también ofrece el currículum varios ejemplos, en el nivel del bachillerato. Así, para el primer año se presenta el intrincado y capital tema de “El trabajo como fuente real del valor de un bien o servicio” ( ; para el segundo año se presenta “La propiedad colectiva como base de las relaciones de producción. Fundamentos legales” (9), contenido contrario a los valores constitucionales y que fue rechazado en el referéndum de Diciembre del 2007 por el pueblo venezolano. Y para cuarto año, increíblemente, con el tema “La literatura como testimonio de la historia. Retrato de la realidad” (10) se resucita la teoría del realismo literario y artístico socialista, propia de los totalitarismos soviético y maoísta.

Existe también un ejemplo, en el nivel de educación inicial que muestra una primitiva interpretación chavista de lo que son los valores del socialismo. Para el chavismo, la competitividad es un valor capitalista y no socialista. Por eso se atreven a plantear el juego de “metras para todos” con los siguientes criterios: “A cada niño y niña se le entrega la misma cantidad de metras; se coloca una caja para que el niño o la niña que vaya ganando las coloque allí. Al finalizar el juego, se le invitará a repartirlas en partes iguales”. (11) El chavismo venezolano no ha entendido que la competitividad en materia deportiva y de estudios en un régimen al que mucho admiran, como el cubano, es un principio fundamental de sana superación. Lo que este gobierno más bien ha venido practicando en el campo educativo es una intensa demagogia populista.

Finalmente, y de manera complementaria a todos los rasgos de la ideología chavista presentes en el proyecto curricular, se añade la presencia profusa de todas y cada una de las creaciones retóricas y fácticas de este Gobierno colocadas no como objeto para el estudio sistemático y comparativo de los distintos tipos de gobierno que hemos tenido en las últimas décadas, sino como los pretendidos elementos insustituibles del nuevo horizonte mental que se pretende regimentar para los venezolanos. Revísese el programa y se verá la danza continua de los fundos zamoranos, los concejos comunales, el Poder Popular, las misiones, el uso social del petróleo, el ALBA, la soberanía alimentaria, la nueva geometría del territorio, el trío Bolívar-Robinson-Zamora, la revolución bolivariana, la formación ética del nuevo republicano, la nueva doctrina humanista bolivariana…

La solución no es un referéndum, sino la participación

El presidente Chávez captó que el magisterio venezolano mayoritariamente rechaza un currículum con fuertes deficiencias técnicas y con evidentes sesgos ideológicos. Por eso pospuso su aplicación por un año y llamó, retadoramente, a un referéndum en el cual, según su deseo, se enfrentarían dos modelos curriculares. Frente a ello afirmo que el currículum de una nación no debe ser votado. Porque en el currículum se deben presentar contenidos científicos y valores constitucionales. Los saberes científicos no deben votarse porque sería absurdo que por ese mecanismo se decidiera si se enseña el conductismo o el psicoanálisis o unas u otras teorías con exclusión de las otras. En cuanto a los valores constitucionales, que son los únicos que debemos enseñar y no los propios de la ideología política de cualquier grupo que esté temporalmente en el gobierno, ellos ya fueron votados por el pueblo venezolano en los referendos de 1999 y 2007.

Más bien propongo que se establezca una comisión mixta de alto nivel en la cual los mejores técnicos del Ministerio de Educación trabajen con los mejores expertos de las academias científicas del país, de las universidades y pedagógicos, de los gremios magisteriales. Y que los productos curriculares que se elaborasen vayan siendo validados en el análisis que, a partir de enero del 2009, realicen de ellos las comunidades de docentes y padres y representantes de todos los centros educativos.

La ciencia y la conciencia

Pero si el Presidente Chávez, en su enfermizo afán permanente de dividir a los venezolanos en dos bandos irreconciliables, se valiese en el futuro de algún tipo de subterfugio para imponer de manera autoritaria un currículum fuertemente ideologizado, siempre nos quedará a los venezolanos, a los docentes, el derecho a invocar aquel axioma para la vida social que los venezolanos de la colonia esgrimieron frente a las Reales Cédulas de los monarcas españoles que los perjudicaban: “Se acata pero no se cumple”. Porque el maestro debe actuar con la convicción de que él es el responsable de lo que ocurra en su aula. Y el también es el único dueño de su conciencia, amparado en el artículo 61 de la Constitución Nacional que establece el derecho a la libertad de conciencia y a la objeción de conciencia. En definitiva, y a todo evento, frente a la ideología que algunos quieren imponer, debemos oponerle tanto la ciencia como la conciencia.

¿Y la calidad de la educación del pueblo?

Lo que más duele de este debate planteado en términos tan exageradamente ideológicos y políticos por el Gobierno Nacional, es que los gruesos fallos de la educación que se imparte al pueblo siguen siendo soslayados. El propósito de estos gobernantes es promover adhesiones ideológicas en los educandos, no transformar la práctica pedagógica en beneficio de una educación de consistente calidad para las grandes mayorías populares. Frente a tal desviación de enfoque debo recordar la admonición que, para 1965, formulase Arturo Uslar Pietri en alusión al currículum: “Habría que poner un gran énfasis, y sería una cosa preciosa, en que se le diera mayor importancia en la escuela a enseñar a vivir, a enseñar a actuar, a enseñar valores éticos, a enseñar libertad de conciencia y a enseñar a hablar y a escribir, antes que a tanta materia que pasa como una nube sobre la cabeza del niño y se borra después”. (12)

También el padre jesuita José María Vélaz, fundador de Fe y Alegría, lo asentó con fuerza, en coincidencia con Uslar Pietri: “No se preocupen de los programas ni pierdan el tiempo exigiendo cantidad de cosas inútiles que a sus muchachos no van a servirles para nada. Si leen bien y ponen sus manos en buenos libros, serán capaces de aprender siempre por sí mismos. Y si no les enseñan a leer bien, va a ser inútil que les exijan lo que viene en los programas”.

Notas

“Chávez dice que antes ni siquiera había un currículum ni objetivos”, diario El Nacional, Caracas, 06-03-2008, 1-4
Ministerio del Poder Popular para la Educación, Diseño Curricular del Sistema Educativo Bolivariano, Caracas, Septiembre de 2007, p.12
Ministerio del Poder Popular para la Educación, Liceos Bolivarianos, Caracas, Septiembre de 2007, pp.69-70
Ibidem, p.69
Ministerio del Poder Popular para la Educación, Educación Primaria Bolivariana, Caracas, Septiembre de 2007, pp.53-55
Ibidem, p.37
Ministerio del Poder Popular para la Educación, Liceos Bolivarianos, Caracas, Septiembre de 2007, p.37
Ibidem, p.35
Ibidem, p.48
Ibidem, p.63
Ministerio del Poder Popular para la Educación, Educación Inicial Bolivariana, Caracas, Septiembre de 2007, p.61
Arturo Uslar Pietri, Educar para Venezuela, Editorial Lisbona, Madrid, 1982, p.48
José María Vélaz, citado en documento de la Dirección Nacional de Escuelas de Fe y Alegría, utilizado en el Taller de Equipos Directivos Nuevos, 2005.

Prensa libre

Por Delfina Acosta

Soy periodista y mi único amo es el pueblo. Sólo respondo a su voz de mando. El fanático Nicanor Duarte Frutos ha dicho que la prensa sirve a los intereses de su patrón. Bien yo sé que la prensa escrita, concretamente la prensa de ABC, no hace sino contar al pueblo lector lo que medio mundo sabe, al fin de cuentas: arreamiento de los funcionarios del Estado para asistir a los actos del oficialismo colorado. El sistema del arreo, que muestra que existe todavía la esclavitud cívica en el Paraguay, es, entre otras aflicciones impuestas por el oficialismo, lo que se denuncia a través de la imprenta.

Personalmente, creo que los periodistas de ABC Color han desarrollado un importante sentido de autocrítica. Su labor dentro de sus respectivos espacios no merece el calificativo de sometida o venal, como ha dicho el presidente de la República. Por el tiempo que ya llevo trabajando en ABC Color, deduzco que escribimos con libertad. Somos seres humanos, y nos equivocamos así como damos en el clavo, pero prevalece en nuestro ánimo el afán formal de prestar el mejor servicio informativo al lector.

Pero a otra cosa: Hace un tiempo terminé de leer “La cabaña del Tío Tom”. Su lectura me había recreado en la infancia. Tras la relectura, pensé en los sinsabores de la esclavitud. A veces los paraguayos somos esclavos y no nos damos cuenta de ello, lo cual, finalmente, hace menos desgraciada nuestra existencia.

Llegó la hora de romper las cadenas morales y económicas.

En primer lugar, hay que ir a votar el 20 de abril. Su voto permitirá que se abra ante nuestros ojos un país donde ya no se repita esa odiosa práctica de reclutar a policías y empleados públicos para poner la nuca ante las arengas de los oficialistas.

Elige a los mejores candidatos. No sea que por mera simpatía, porque se ha encontrado con un señor conocido que le habló bien de fulano de tal, que hoy se postula para candidato, usted vaya a votar por él.

Elige para nuestras próximas autoridades a aquellos candidatos que tienen testimonio de lucha y que pelearán con uñas, dientes e inteligencia por levantar al Paraguay a través de la educación, la salud y la economía.

Mira, lector, que muchos rostros se verán en las papeletas. Identifica el rostro de aquel en quien tienes depositada tu confianza, pues has visto cómo y cuánto se esforzó por no defraudar, en las más difíciles horas, al pueblo.

Aquellas personas que dicen que no van a votar, aun cuando se sientan conformes con la argumentación neutral que han formulado en su cabeza, se quedan a un lado del camino de la historia del Paraguay, y a un lado de su propio camino. ¿Por qué? Pues porque pierden su derecho a reclamar lo que parezca reclamable al Gobierno venidero.

El Paraguay va a ganar. Y ganará masivamente. Y si nos quieren robar la ganancia, estaremos en las calles, con cánticos y banderas, defendiendo nuestro triunfo. Y ya que nos vamos acostumbrando a hacer, como pueblo, un diario reclamo de nuestros derechos, haremos que se cumplan la voluntad y la necesidad del país: salud y educación para todos. La impunidad y la justicia supeditada a los intereses de la rosca mafiosa pasarán a formar parte de un mal sueño.

P.D.: Yo no tengo más amo que usted, lector. Estoy abierta a sus sugerencias.

El rabino snob

Por José Brechner

De todos los “iluminados” que se meten en política, no hay más peligrosos que los clérigos. Parece que la glotonería por alimentar sus egos con un público más numeroso que el que asiste a sus lugares de oración, les provoca una desmedida ambición que usualmente termina mal.

En el cristianismo los teólogos de la liberación hicieron dar tumbos al Vaticano, a la religión católica y a la sociedad general. Sus efectos son visibles en los gobiernos izquierdistas-populistas, antidemocráticos, hoy en el poder en Latinoamérica. Los imanes son los intelectuales del islamofascismo que está aterrorizando al mundo, y en Buenos Aires, existe un falso rabino llamado Sergio Bergman que se desvive por tomar control sobre la comunidad judía argentina y sus instituciones, pero ya recibió su primer sopapo electoral, perdiendo contra la lista ortodoxa para la dirección de la AMIA. Su fracaso fue rotundo, apenas obtuvo 21 por ciento de los votos.

Bergman es de los que manipula la religión torciéndola a su medida, en vez de aceptando las instrucciones de Dios, que han venido funcionado efectivamente por más de 3.300 años, haciendo que el pueblo judío se mantenga vivo y vibrante, pese a las incomparables adversidades que sufrió, y sigue confrontando, manteniendo una fortaleza y autoridad moral que pocos pueden igualar. No por nada, las leyes básicas que sostienen a la civilización occidental, y que perduran inmutables tras los siglos, están basadas en los Diez Mandamientos.

El judaísmo no sólo es una religión, es un tratado de leyes y un sistema, para llevar una vida en perfecta armonía entre espíritu y materia. La Torá es el ADN del universo. Su estudio revela los secretos del cosmos. A los judíos se nos ha acusado de cualquier cosa, pero nadie se atrevió a decir jamás que seamos estúpidos. Newton dijo: “Todo es Dios”; Einstein dijo: “De lo único que tengo certeza absoluta es de la existencia de Dios”. Si ambos científicos --que dedicaron su vida al estudio minucioso de la naturaleza y las fuerzas escondidas en ella-- llegaron a esa conclusión, debe haber algo que los simples humanos deberíamos aceptar y respetar con más humildad.

Bergman es producto del esnobismo bonaerense, y su habitual crítica al judaísmo ortodoxo, es por las meras apariencias. Su objeción contra aquellos judíos con los que no puede competir intelectualmente, es: que usan ropas del siglo XVIII. Su mayor molestia es la moda. Proveniente de una sociedad estereotipada, que imita lo superficial, y si te sales de la corriente te miran como bicho raro, Bergman encaja con la cursilería popular. Él prefiere mostrarse con traje de baño y bandana, tomando sol en Punta del Este. Si ese es un líder espiritual, todos los demás merecemos el título de místicos y santos.

Bergman junto al “Seminario Rabínico Latinoamericano”, busca prosélitos a quienes convierten a su estilo de judaísmo por dinero. La convicción del prosélito no les es de mayor importancia. La mayoría de sus conversos, son individuos que adoptan circunstancialmente la religión para casarse con alguien de la comunidad hebrea. Habría que ver, cuántas de esas personas mantienen su judaísmo después del divorcio, que hoy afecta a cristianos y judíos por igual, en más del 50 por ciento de los matrimonios.

El caso Bergman es peculiar, porque intenta incursionar en política aprovechándose del título de rabino, que en su caso, no es aceptado por el Rabinato de Israel, pero sí por el gobierno argentino, lo que según él, le da autoridad para conservarlo y utilizarlo públicamente. En una entrevista publicada en el periódico israelí Haaretz, dijo que tenía más gente que lo respalda entre los gentiles que entre los judíos, lo cual es lógico, porque los que entienden de judaísmo saben que Bergman no cumple con los requisitos de tan alta investidura; mientras que para los gentiles es un espécimen digno de observar y escuchar. Su discurso típico es: que el problema argentino es “espiritual”. Seguramente él es el salvador.

Los clérigos islamistas hacen terrorismo, los curas de la liberación comunismo, y Bergman hace proselitismo, con fines políticos y económicos, como es norma entre los que buscan acólitos.

El Seminario Rabínico no sólo actúa en la Argentina, sino también en otros países del subcontinente, enviando emisarios que recaudan dinero de nuevos conversos. Si pensaron convertir a los 15 millones de brasileros, que se consideran descendientes de judíos que escaparon de la Inquisición, el negocio puede ser muy lucrativo. Lamentablemente, su conversión no sería aceptada por los rabinos de Israel, de igual forma que no son, ninguna de las hasta ahora efectuadas por esa organización. (Los que pagaron, pueden empezar a reclamar).

07 abril 2008

Clave para conseguir una política exterior más moderada: ¿Modificar la subcontratación de la defensa?

Por Ivan Eland*

Durante los primeros días de la administración Clinton, Colin Powell, por entonces Jefe del Estado Mayor Conjunto, sintió nauseas cuando Madeleine Albright dio a entender que debido a que los Estados Unidos poseían unas enormes y estupendas fuerzas armadas, debían estar dispuestos a utilizarlas promiscuamente en el exterior. Tras la debacle en Irak, el creciente grupo de aquellos que desean una política exterior más moderada—liberales, conservadores, libertarios e independientes—debería todavía estar sintiendo nauseas.

Así, la problemática e hiperactiva política exterior estadounidense no surgió con el presidente George W. Bush, sino que ha existido a través de las administraciones demócratas y republicanas desde que Harry S Truman era presidente. A pesar de que George W. Bush fue especialmente incauto e incompetente al intentar el fiasco de su armada edificación de naciones en Irak, la hiperactividad en los asuntos extranjeros de los EE.UU. es principalmente estructural.

En otras palabras, existen presiones dentro de lo que el presidente Dwight Eisenhower denominó “el complejo militar industrial” para utilizar en abundancia a los militares en el exterior a fin de justificar la adquisición de grandes cantidades de costoso equipamiento militar fabricado primariamente aquí en el país. La mayor parte de la industria de la defensa de los EE.UU. está constituida de manera ostensible por empresas privadas, ya sea con ninguna o solamente pequeñas cantidades de empresas comerciales, que esencialmente se han convertido en protegidas del Estado. Esta entusiasta industria de la defensa opera en colusión con los servicios militares, para inflar las amenazas a fin de justificar la necesidad de comprar cuestionables armamentos, y con representantes parlamentarios, para hacer que los contribuyentes paguen la cuenta de esas armas innecesarias. En verdad, cuando los grandes contratistas de la defensa escogen a subcontratistas, no lo hacen sobre la base de obtener el mejor subsistema al mejor precio (tal como se hace en el mercado comercial), sino para desparramar los subcontratos sobre tantos estados y distritos parlamentarios como sea posible, para ampliar el apoyo político a favor del programa de armas. Así, se torna prácticamente imposible terminar con un sistema de armas, incluso si el costo se ha vuelto exorbitante, su desempeño ha sido pobre, su cronograma se ha incumplido, o los acontecimientos mundiales lo han tornado irrelevante.

Un destacado ejemplo recientemente publicitado de este problema endémico mucho mas grande es el esfuerzo de Lockheed Martin de modificar a los existentes helicópteros (EH-101) con nuevos sistemas de comunicaciones y defensa ultramodernos para crear los VH-71, una flotilla de 28 helicópteros para transportar al presidente en viajes breves hacia y desde el Fuerza Aérea Uno, su avión de comando jumbo-jet Boeing 747. La Marina, para obtener el nuevo helicóptero para la Casa Blanca, ha tenido que detener el programa del helicóptero en un intento por rescatarlo. Según el Washington Post, los costos del programa se han casi duplicado desde $6.100 millones en 2005 hasta $11.200 millones hoy día, y el cronograma se ha atrasado significativamente.

Dicho deslizamiento del costo, cronograma o desempeño es común en los programas de defensa, debido a la poca competencia—la base del mercado comercial—que existe a nivel del contrato principal o del subcontrato en la industria de la defensa. Además, las empresas ofertan resueltamente con un precio excesivamente bajo (“buy in”) para obtener el contrato, y luego confían en la probabilidad de que puedan cobrarle al Departamento de Defensa muchos dólares cuando se hagan cambios a los muy específicos requisitos militares—los que inevitablemente ocurren. En el caso del VH-71, Lockheed Martin ha alegado que la Marina ha añadido 1.900 requerimientos desde que el contrato inicial fue suscripto. (La Marina niega este numero, pero no niega que los requerimientos se han vuelto tan exigentes que la totalidad de la aeronave EH-101 sha tenido que ser rediseñada por completo para crear un VH-71). De este modo, la comparación del entonces Secretario de Defensa Donald Rumsfeld de la groseramente ineficiente industria estadounidense de la defensa con la planificación centralizada soviética fue enteramente apropiada—siendo ambas zonas libres de la competencia.

A pesar de que Eisenhower, un ex general, fue quien primero advirtió del “complejo militar industrial” (que en verdad debería haberse denominado el “complejo militar-industrial-parlamentario”), Harry Truman realmente lo inventó. Hasta la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos carecían de una industria de la defensa especializada. Cuando surgía una guerra, las fabricas civiles se convertían a la producción militar y luego se reconvertían a la producción comercial una vez que la guerra había finalizado. Pero Truman creó la primera industria especializada de la defensa en la historia de los EE.UU., al concederle negocios permanentes en materia de defensa a empresas “privadas” durante las épocas de paz. Así, no fue ninguna coincidencia que a diferencia de los periodos que siguieron a todas las guerras anteriores—incluidos los primeros años de la Guerra Fría subsiguientes a la Segunda Guerra Mundial—los Estados Unidos no desmovilizaron a sus fuerzas armadas después de la Guerra de Corea. De ese modo nacían las primeras grandes fuerzas armadas en épocas de paz en más de 175 años de historia estadounidense. Incluso durante el empate nuclear entre las superpotencias durante la Guerra Fría, las presiones para utilizar a las históricamente vastas fuerzas de los EE.UU. en áreas pequeñas demostraron ser demasiado intensas como para resistirlas. Por lo tanto el acompañante de las atípicamente grandes fuerzas armadas en épocas de paz que siguieron a la Guerra de Corea fue una no tradicional política exterior intervencionista de los EE.UU..

Tales hechos deberían alarmar a aquellos conservadores tradicionales que defienden una política exterior estadounidense más moderada pero que guardan silencio cuando alguien menciona recortar el presupuesto de defensa. Pero sí se quiere eliminar la tentación de Albright, un recorte de la masiva base del presupuesto de defensa que está bien por encima de los $500 mil millones al año (sin contar el costo anual de las guerras en Irak y Afganistán), y la proyección de armamentos de poder ofensivo contenida en él, es una obligación.

¿Pero cómo puede ser recortado el presupuesto de defensa sí todas aquellas empresas de defensa están presionando a sus senadores y congresistas por más de la dadiva? El legado de Harry Truman debe ser modificado. Una industria dedicada exclusivamente a la defensa debe ser erradicada. Los muros alrededor de la industria de la defensa que impiden la competencia deben ser derribados de modo tal que las firmas con principalmente actividades comerciales puedan competir por contratos de defensa. El primer paso en este proceso sería insistir en que los servicios armados morigeren sus requerimientos exclusivos y excesivamente rigurosos a nivel del subcontrato. En otras palabras, las fuerzas armadas de los EE.UU. deberían ser obligadas a utilizar partes comercialmente disponibles—o que dichas partes puedan ser fácilmente modificadas para los requerimientos militares—en sus sistemas de armamentos.

De este modo, en una movida al estilo de “regreso al futuro”, los subcontratistas—igual que solía hacer la totalidad de la maquinaria de la producción bélica en los viejos tiempos—serian capaces de entrar y salir de la producción para la defensa en la medida que las amenazas militares a los Estados Unidos suban y bajen. Sí los subcontratistas pudiesen moverse libremente de la producción comercial a la de armamentos y viceversa, menos presión surgiría para mantener alto al presupuesto de defensa durante épocas de baja amenaza (por ejemplo: en el presente, el terrorismo no exige mucho dinero para combatirlos). Con presupuestos de defensa más bajos y unas fuerzas armadas más modestas y orientadas defensivamente, la tentación de Albright de intervenir excesivamente alrededor del mundo también se vería reducida.

Traducido por Gabriel Gasave

Fuente: El Instituto Independiente

*Asociado Senior y Director del Centro Para la Paz y la Libertad en The Independent Institute en Oakland, California, y autor de los libros The Empire Has No Clothes, y Putting “Defense” Back into U.S. Defense Policy.

Viaje a ras del suelo

Por Teódulo López Meléndez

La república –o lo que queda de ella- realiza un viaje a ras del suelo. Uno que consiste en el permanente sobresalto de los obstáculos de ruta, reales o inventados, que hacen de la pobre nave nacional una aventura propensa a estrellarse y de sus pasajeros unos borrachos de vaivén al que sólo le asaltan las arcadas propias del mareo permanente.

Esta nave que todavía llamamos república es incapaz de alzar vuelo ante un sobredimensionado cargamento de necedades, de ineptitud y de herencia. Los pasajeros de esta nave propensa al desastre tienen sus vidas en poder de quienes insisten en hacer parapente sin corriente de vientos y de quienes les desmantelan cada día las aletas direccionales o se empeñan en dañarle los instrumentos de navegación.

Podemos reproducir la imagen propicia o adecuada a nuestro movernos inadecuadamente por los corredores aéreos de la historia. En realidad nunca hemos volado respetando las normas de altitud y de seguridad, jamás hemos tenido aeropuertos con el instrumental propicio a un arribo no temerario. Parecemos todavía Juan Vicente Gómez mirando la demostración aérea en su Maracay adoptivo y ordenando que se compraran algunos de esos aparatos que osaban alzarse como insectos o como pesados dinosaurios convertidos en aves. El futuro para nosotros ha sido un inestable sondeo del fracaso. Tenemos la manía de que el mundo comienza una y otra vez, mientras los telescopios descubren galaxias extintas hace cinco mil millones de años.

Lo que hemos tenido en nuestra historia han sido breves períodos donde las turbulencias se han visto disminuidas. No hemos sabido tomar una ruta de crecimiento nacional ni construir una conciencia estable ni hacer ciudadanos ni crear instituciones garantes de un orden jurídico amplio y adaptable que nos permitieran todos los cambios y modificaciones necesarias pero manteniendo el control y los objetivos claramente marcados sobre el mapa de nuestra navegación histórica.

Venezuela no ha sido más que una tarabita, una mariposa de lluvia que enloquece con los olores de la atmósfera cargada y se estrella contra las paredes. Lo que para otras naciones no son más que naturales episodios de tropiezos históricos son para nosotros hábitos, más que hábitos una especie de virus especialmente dañinos que se aposentan en nuestro disco duro de navegación inmunes a los esfuerzos de erradicación o al menos de un control estimable de manera razonada en cuanto a gasto e inversión.

Este último y desfachatado período que se aproxima a una década tiene –como acostumbramos- de protagonistas al grupo militarista, al grupo de pequeños oficiales que a falta de guerra dedicó su tiempo a instrumentar la planificación del asalto y del secuestro de la deteriorada nave de la república. No son más que eso, aún cuando se vistan de rojo y proclamen como su tarea revivir los fantasmas del pasado siglo XX. Y del otro lado ya no existe la voz civilista, la del reclamo de atención a los valores superiores. Lo que tenemos, a cambio, no son voces de la conciencia que nuestros muchos prohombres sembraron, sino argumentistas de lo inmediato, recurrentes de las frases que no se deben pronunciar, estructuras de remedo que sueñan con el retorno de la alternativa de poder simplemente para colocarse en el lugar de los sustituidos.

Hace falta un nuevo paradigma político, clama desde su “Doctor Político” el buen ensayista que es Luis Enrique Alcalá. ¿Y quien puede ponerlo en duda? Nadie en su sano juicio puede no ver como necesaria la reorganización de los esquemas formales de las palabras nominales y verbales para organizar un conjunto que se sobreponga a las verborrea desatada del gobernante de turno en este país habituado al grupito que sale de las Fuerzas Armadas a encaramarse en el poder bajo cualquier argumento, ahora el de la revolución socialista del siglo XXI. Ese nuevo paradigma político tan obviamente necesario –y consecuencia de un trastoque generalizado de las concepciones de la política, entre las cuales que su único propósito es la obtención del poder- no encuentra raíces en esta nave deteriorada de vuelo rasante. Escuchamos en la oposición civil –civil porque no es militar- sólo frases de ocasión. No es verdad, por ejemplo, que el caudillo militar de turno recule hacia un referéndum probable sobre la reforma curricular por una “victoria” de quienes nos opusimos a semejante bodrio. Lo hace porque lo único que le interesa es su permanencia en el poder y entiende que la grave perturbación que venía por esa causa iba a afectar aún más de lo que lo está sus posibilidades en las elecciones regionales. Sucede que quienes no cargan uniformes verde oliva o uniformes rojos no son un nuevo paradigma, son apenas una nueva paradina, que no es otra cosa que ese monte bajo de pasto por donde pasa a ras esta república cual nave deteriorada, ese pasto donde se hacen corrales para el ganado lanar o que asumen la otra acepción, la de paradina como paredes ruinosas.

Aquí confundimos los movimientos tácticos con victorias o los recules con oportunidad buena para dar una rueda de prensa. Ni siquiera aprendemos las normas del combate, si ni siquiera sabemos que cuando alguien recula uno avanza y lo persigue, que cuando el adversario retrocede se va sobre él. No, aquí se gana el referéndum de diciembre pasado y nos vamos todos a cantar gaitas y a comer hallacas. Aquí se retrocede en el propósito desvariado de reducir nuestra educación a ensalzar un “hombre nuevo” que viste uniforme y se parece al “comandante” y nos marchamos a contemplar la paradina desde las ventanillas de este vuelo rasante de una república incapaz de despegar. Llámese en esta ocasión reducción simple al lanzamiento indiscriminado de candidaturas, al juego impostor de jugarle sucio hasta el propio partido mediante la planificación –digamos- de la toma de Caracas para prefabricar una candidatura presidencial.

Necesitamos una tripulación sustitutiva, una que alce la república hacia el vuelo ascendente y seguro. Necesitamos -qué duda cabe- a los actores del nuevo paradigma, al nuevo paradigma que aprenda del lenguaje la construcción verdadera de la oferta. El nuevo paradigma debe saber aprovechar de las corrientes de aire que están allí, que facilitan la ascensión, que hacen más fácil la navegación hacia arriba.

Estamos hartos de este vuelo a ras del suelo de una república propensa a estrellarse. Existimos venezolanos que queremos elevarla no con un combustible disminuido por mal refinado y hecho exclusivamente de petróleo. Ese combustible –para ser breves- se llama ideas, pensamiento, ejercicio de ciudadanía, comportamiento de pilotos ávidos de encontrar un nuevo paradigma que no se arrastre en un corral de ganado lanar.

Premio "Dardos"




¡Bienvenido este nuevo reconocimiento para La pluma liberal, que nos han otorgado nuestros blogger-colegas Pandora del blog Resistencia Santiago de León de Caracas y Gonlor del blog Libre de Ataduras!
Muy contentos de recibirlo y compartirlo con nuestros cyberlectores.

Así como entonces


Por José Alberto Medina Molero

A los que aún sueñan


“Entre siempre y jamás
el rumbo, el mundo oscilan
y ya que amor y odio
nos vuelven categóricos
pongamos etiquetas
de rutina y tanteo...”


Mario Benedetti


Hace cuarenta años intereses injustos, criminales y para nada progresistas (en el sentido más humano posible) acabaron con la vida, que no con las ideas, del Dr. Martín Luther King, el mismo que en 1963 había electrizado a su sociedad y al mundo con un luminoso discurso: “Yo tengo un sueño”.

Parafraseando esa pieza única, cualquier habitante de esta dolida tierra caribeña podría decir que luego de 178 años de estructura republicana, el pobre sigue siendo pobre (en todos los sentidos), la educación sigue siendo pésima ( no enseña a pensar ni a empinarse como ciudadanos),la justicia sigue siendo de los poderosos, los políticos siguen siendo eficaces depredadores, la nación sigue sin horizontes, los prohombre siguen recluidos en sus torres de marfil, los opositores calculan y recalculan en sus mezquinos intereses, los excluidos siguen siendo utilizados con cada campaña, la esperanza sigue siendo vana, la rutina alrededor del circulo vicioso de nuestras falencias sigue siendo gravosa.

La triste sensación de Sísifo sigue latente en los pocos que sueñan con un país mejor, la salida al túnel de nuestros atrasos sigue siendo utópica. La nada, salpicada de picardía y rapacidad, sigue siendo nuestra divisa, la angustia nuestro lema. El pesimismo nuestro aliento.

Pese a todo, debemos soñar y luchar por una nueva realidad, por un país como el soñado por el Dr. King, con una tierra, con un nuevo día donde: “todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino...”

¿Es importante el español para los angloparlantes?

Por José Brechner

El inglés es el idioma más importante del mundo. Si tu lengua madre no es el inglés, no importa dónde vivas, te conviene aprenderlo porque es la jerga comercial, científica, tecnológica, diplomática y cultural de esta era. Pero si tu lenguaje es el inglés, ¿qué idioma te conviene aprender? Esta pregunta fue encarada científicamente en el Einstein´s Office, tomándose como referencia tres diferentes parámetros de importancia para su estudio: la demografía, el impacto personal y los factores económicos.

La demografía te indicará si vas a utilizar el idioma activamente, pero la demografía considerada únicamente como el número de personas que hablan una lengua, no significa nada, porque si bien los chinos y los indios son los más numerosos del planeta, el Mandarín sólo lo puedes practicar en China, y saber Hindi no te va a llevar muy lejos ni siquiera en la India, donde el inglés es más importante. El impacto personal indica el efecto que tiene el habla en el estudiante del idioma, qué herramientas le brindará para conocer otras lenguas, y los beneficios generales que le darán, más allá de una cultura más desarrollada. El factor económico es de enorme influencia porque dependiendo de las habilidades comunicativas pueden abrirse mayores oportunidades comerciales.

La demografía es el primer factor que la gente trae a colación cuando se trata de aprender un idioma, sin embargo su importancia es sólo del 40%. Saber italiano o turco es básicamente lo mismo desde un punto de vista práctico. El español es más importante porque lo hablan 350 millones de personas en 21 países. El francés, pese a que lo platican sólo 130 millones, tiene presencia universal. En muchas partes se usa como segunda lengua y está posicionado en 39 territorios. Fue por mucho tiempo el idioma de la diplomacia y el cimiento para el aprendizaje de las lenguas romances. Demográficamente, el swahili es más importante que el portugués porque se emplea en más países. El portugués, utilizado por 190 millones de brasileros, se habla además en Portugal, Mozambique y Angola.

El impacto personal es el de mayor consideración para los angloparlantes, porque en realidad no necesitan saber otros idiomas, y su importancia es del 40%. El francés se lleva los galardones en esta categoría por sus raíces latinas que permiten discernir la etimología de las palabras; inclusive 30 por ciento de las inglesas provienen del latín. El francés fue la lengua privilegiada de Europa por más de mil años y su relevancia cultural es indiscutible. El español ocupa el segundo lugar, porque su influencia se vio permeada por las lenguas nativas de América y por el inglés mismo. El italiano, siendo directo descendiente del latín, juega un rol apreciado en el manejo del vocabulario, pero su uso pierde ante el francés y el español.

El factor económico es el que más incide en el aprendizaje de un idioma, y siendo el inglés el más destacado en ese ámbito, la importancia de una segunda lengua para un angloparlante es sólo del 20%. El francés es conveniente para hacer negocios en África y Francia. El español sirve como medio de comunicación para el comercio con Latinoamérica y España. Le siguen el alemán, el japonés el mandarín y el ruso.

Según los tres parámetros estudiados, las lenguas de mayor jerarquía para los angloparlantes en orden de utilidad comunicativa son: francés, español, árabe, alemán, ruso, italiano, hindi, mandarín, portugués, swahili, japonés y turco. Aunque para los norteamericanos el español está cobrando preeminencia por su relación con México, Latinoamérica, y los 43 millones de hispanoparlantes que habitan en Estados Unidos.

De acuerdo a Saint George Weber en “Las lenguas más importantes”, los resultados obtenidos fueron similares, tomando como referencia la comunicación lingüística y su influencia en la raza humana, negocios y cultura. En orden sucesivo, después del inglés, vienen el francés, español, ruso, árabe, chino, alemán, portugués e hindi.

Armas

Por Nelson Maica C.

“Las leyes callan cuando las armas hablan.”
Marco Tulio Cicerón


¿Usted apoya el excesivo gasto del régimen de Venezuela en armamento? ¿Usted quiere ir y participar en una guerra contra Colombia? ¿Usted le dio permiso al régimen para declararle la guerra a Colombia? ¿Usted le dio permiso a los asambleístas para decirle “amén” a todo cuanto diga y haga el Ejecutivo?

Cuando se gasta excesivamente en armamento, se deja de gastar, por ejemplo, en salud, en educación, en fábricas, en viviendas, en vialidad, en agroindustria, en gas, en alimentos, en vestidos, en medicinas, en inversiones reproductivas, etc. ¿Un país como Venezuela, con tantas necesidades, se puede permitir que este régimen gaste tanto en armamento y nos lleve a una guerra con Colombia?

Del dominio péblico y legal, para todo ser humano que vive en esta tierra, es conocido que todo pueblo, toda república, toda persona, todo ciudadano, tiene el derecho a defenderse de cualquier agresión, venga de donde venga; pero, sin menoscabar los derechos de los demás y su libertad. Todos en este tiempo queremos y trabajamos por vivir y convivir en paz y con seguridad, por mantener la paz y la seguridad en todos los ámbitos y, para ello, se deben usar los recursos necesarios. Y la mayoría de estados inscritos en naciones unidas, hasta donde conozco, firmaron un pacto, denominado de derechos económicos, sociales y culturales, precisamente, para trabajar por la paz y la seguridad de las personas y de los estados. Venezuela firmó ese pacto.

¿Se está gastando más dinero en armas que en alimentos, por ejemplo, y en beneficios sociales para el pueblo, en desarrollo para el pueblo? ¿Dónde están las cifras cercanas a la verdad? Porque este régimen y estos funcionarios públicos se han caracterizado por “maquillar” las cifras a su antojo. ¿Quién, distinto a ellos, lleva un “control” sobre el gasto en armas? ¿Quiénes le venden armas a Venezuela y en cuál proporción? ¿Cuáles y quiénes son los funcionarios que están comprando armas y con la autorización de quién? ¿Cuáles son sus nombres? El pueblo tiene derecho a saberlo y a conocerlos.

¿Naciones Unidas lleva un control sobre el negocio de armas en el planeta? Debería existir, también, un acuerdo entre las naciones, de tal manera que la compra de armas no perjudique el desarrollo de los pueblos. Alguien debe dar la alarma y alguien debe ejecutar los debidos correctivos. A estas alturas del devenir no debería darse el caso de que un régimen gaste más en armas que en bienestar para el pueblo. ¿Quién controla a este régimen en este sentido?

Se anunciaron, a nivel internacional, mecanismos de control para la exportación de armas, sin embargo es triste comprobar que son muy pocos los gobiernos que, por lo menos, intentan sincerar el impacto de sus exportaciones de armas sobre los pueblos y sus necesidades prioritarias.

¿Qué está pasando cuando esas armas son para los terroristas, guerrilleros, narcotraficantes, etc.? ¿Qué pasa entonces con la lucha contra la miseria? ¿Por qué, entonces, no tenemos más estrictos controles sobre las armas? ¿Acaso será cierto que este régimen le envía armas a la narcoguerrilla y al terrorismo internacional? ¿Quién certifica semejante crimen? ¿Quién lo niega? ¿En quién confiar? ¿Corresponde acaso a la oposición política aplicar una metodología sistemática para conocer y evaluar todo lo relativo a las armas que ha manejado y maneja este régimen, con el fin de que no afecte a la población? ¿Qué opina usted estimado(a) amigo(a)? ¿Cuánto se ha gastado en armas y cuanto en bienestar para la población? ¿Dónde están esas armas?

De tal metodología no debe estar ausente la necesidad de seguridad legítima del país, naturalmente; pero tampoco puede ser una excusa para “manipular” la realidad y el desvío del material y el dinero en detrimento de la población.

Cómo convertirse en un icono progre

Por Juan Carlos Girauta

La caída del muro de Berlín debió simbolizar y comportar una caída, la del monstruoso sistema de ideas que durante décadas había inoculado en el pensamiento occidental virus totalitarios incompatibles con algunos valores definitorios de nuestro sistema, valores que se resumen en uno: la libertad. En concreto, la libertad de pensamiento, de opinión, de expresión.

Siendo cierto que, a finales del siglo XX, eso que genéricamente llamamos democracia liberal ganó la guerra fría y la de los valores, y siendo más cierto aún que los liberticidas de izquierdas se vieron obligados a renovar precipitadamente sus ropajes ideológicos y su arsenal argumental, las lamentables secuelas de la contienda no lo son menos.

El paisaje después de la batalla –de las muchas y largas batallas– es engañoso. Habitamos países opulentos bendecidos por el intercambio y, en general, es indudable el respeto en Occidente a los derechos y libertades tradicionales defendidos por el liberalismo. Sin embargo, los que perdieron han conservado una sensación de superioridad moral absolutamente injustificada. Y la mayoría de los que ganaron se lo han permitido por aquiescencia, silencio, estúpida conformidad con el error y con el horror. Es un hecho indubitado y lamentable que una izquierda aquejada de tics totalitarios ha mantenido la primacía en el espacio discursivo público. Una primacía que arroja violentamente al infierno del desprecio y el ostracismo a aquellas voces que se permiten analizar, glosar o recrear los asuntos públicos sin acatar los postulados del mal llamado “progresismo”, que es en realidad recalcitrante reacción travestida.

Pablo Molina es una de esas voces detestadas por los hegemónicos, lo que dice mucho en su favor. Paralelamente, se ha ganado por derecho propio la atención y el respeto de una audiencia que para sí quisieran muchos de los profesionales de la ortodoxia progre. He coincidido felizmente con él en ese prodigioso proyecto virtual llamado Libertad Digital; como él, escribo en el diario de los liberales columnas de opinión para un público cuya magnitud desconcierta, irrita y solivianta a los guardianes del pensamiento; como él, y como el resto de compañeros de andanzas digitales, he sufrido el etiquetaje implacable de los maniqueos; como él, padezco y disfruto de todo ello desde fuera de Madrid, la tierra de los libres en este principio de siglo XXI. Si la omnipresencia del discurso progre puede resultar asfixiante en cualquier caso, enfrentarse a ella desde la periferia es, se lo aseguro, toda una experiencia.

Tanta coincidencia explica por qué sigo con fidelidad inquebrantable todo lo que escribe Pablo Molina. Pero hay una razón mucho más importante: el inmenso placer de leerlo, la constatación de que ahí hay un autor capaz de combinar la energía del combatiente ideológico, la eficacia expositiva y el más extraordinario sentido del humor. Y cada uno de estos raros atributos merece que fijemos nuestra atención.

En lo ideológico, Molina ha comprendido perfectamente, desde el principio y con todas sus consecuencias, algo que escapa a la mayoría de opinadores españoles que se sienten liberal-conservadores: aceptar de forma liminar las categorías que presiden la visión progre del mundo, aunque sea para discrepar, ya significa haber perdido.

En algún momento, que coincide cronológicamente con el felipismo, la gran masa social que en España favorece a la izquierda dejó de considerar necesario dotarse de ideas y comprendió que resultaba mucho más cómodo guiarse por una fácil intuición. Bastaba con tener identificado a un enemigo con el que hay que ser implacable en cualquier caso y bajo cualquier circunstancia; el enemigo es el capitalismo (del que disfrutan), los Estados Unidos (cuya salvaguarda mundial de las libertades les protege), la globalización (que no logran definir), Israel (país del que nada saben), la Iglesia (que reza por ellos), la llamada derecha española (que tantas ventajas les ha dado). Bastaba con sumarse ciega y acríticamente a las causas con las que la descolocada izquierda ha sustituido sus nocivas propuestas de antaño: el calentamiento global, la multiculturalidad, la “España plural”, los papeles para todos, el matrimonio homosexual, la canonización del terrorismo palestino, la beatificación de la delincuencia okupa y la justificación de la yihad. La lista, por supuesto, no es exhaustiva. Lo relevante, como traté de explicar en La eclosión liberal, es que las ideas se han sustituido por prejuicios, con lo que el progre evita la discusión cabal, que siempre exige un esfuerzo de formación e información, y recurre sistemáticamente al etiquetaje del contrario, trocado en apestado, en no-persona, en cosa despreciable.

Sabe Pablo Molina, y lo ha demostrado con creces en centenares de artículos y en su imprescindible libro La dictadura progre, que es inútil empezar a hablar –o a escribir– con los pies puestos en ese terreno. Comprende que cualquier articulación de ideas que admita la aberrante superioridad de ese pastiche analfabeto de chantajistas morales y autores ajenos a la izquierda son capaces de empezar a construir sus modelos, hipótesis, análisis o comentarios desde fuera del reino del prejuicio. Lo normal es admitir preventivamente alguno de los espantajos progres, a modo de salvoconducto que les exima del temido estigma (extrema derecha, derecha extrema, facha o casposo son algunas de las modalidades del etiquetaje), para establecer a continuación una serie de adversativas; sin embargo…, a pesar de lo cual…, lo que no es óbice para…, etc.

Hace falta mucha energía para arremangarse y levantar un montón de columnas de opinión, para poner en marcha una carrera de escritor, para forjarse un prestigio como analista… apuntando desde el principio contra los prejuicios hegemónicos, señalarlos insistentemente con el dedo, ponerlos en evidencia, llamarlos por su nombre, mantener sobre ellos el foco de la lucidez y demolerlos sin abandonar la cuchufleta. Y eso es justamente lo que Pablo Molina hace.

Del segundo atributo a destacar, la tremenda eficacia expositiva, está el lector a punto de saber de primera mano en este libro, y sería superfluo que el prologuista se extendiera en ella. Me limitaré a consignar la importancia que autores como Pablo Molina tienen en el contexto de la sociedad abierta y transparente del conocimiento y la inmediatez. Media España es ajena al sistema de prejuicios progres, por mucho que los medios de comunicación se resistan a reflejar equilibradamente esa realidad. Sin internet, el panorama sería pavoroso. Pablo Molina ocupa un destacadísimo lugar entre aquellos que articulan, estructuran y formulan las posiciones ideológicas de esa parte de España. Es uno de los que le da voz y altavoz. En sus escritos encontramos confirmación, a menudo consuelo y reparación, y siempre jocosa lucidez. Lo que nos conduce al tercer atributo.

Nuestro autor, no contento con librar la batalla ideológica desde la posición más difícil, y con ofrecer un torrente generoso de argumentos que son inmediatamente esgrimidos por los lectores en sus personales contiendas, ha optado por dotar a sus escritos de mofa, befa, chanza, refocile burlesco, pirueta guasona y zumba de nivel. Un ejercicio de riesgo al alcance de pocos, del que sale mejor que bien parado. Sale más contento que unas Pascuas, y con él el lector, que encuentra un regalo adicional en su lectura. Parte Molina del columnismo alegre, de una tradición a la que, por edad, habrá alcanzado en el último Campmany y en el Ussía de siempre. Hay un yacimiento impagable, muy difícil de practicar, en ese periodismo político de altura y carcajada. También en eso, Molina es una mina. Que lo disfruten.

Este texto es el prólogo que ha escrito JUAN CARLOS GIRAUTA para CÓMO CONVERTIRSE EN UN ICONO PROGRE, el más reciente libro de PABLO MOLINA, que acaba de publicar la "Editorial Libros Libres" y que ya figura en el catálogo del club Criteria.


Novedad judicial

Sentencia de la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia sobre la Responsabilidad del Estado por la aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes.
Descargar aquí:
Sentencia

Cortesía de Demócratacristiano

Stanley G. Payne: "Hitler lamentaba que Franco no fuera un revolucionario"



Por Antonio Golmar*

Entrevistar a un personaje de la talla de Stanley Payne no es tarea fácil. A su ingente obra hay que sumar un estilo asertivo y tajante y una mirada fría que coloca al entrevistador en la posición del alumno temeroso de meter la pata y ganarse una reprimenda. Según transcurre la conversación, el profesor Payne se muestra cada vez más locuaz, didáctico y afable. Como decía Julián Marías, no es la cara, sino el gesto, claro y transparente en el caso de este maestro de maestros, el espejo del alma.

Franco y Hilter es su tercer libro sobre España en cuatro años, algo verdaderamente sorprendente.

Desde luego, y es un ritmo que no puedo mantener, me jubilé hace unos años, así que entre el tiempo que tenía entre manos y el estímulo recibido por las nuevas evidencias pensé que valía la pena hacer este tipo de libros, como 40 preguntas fundamentales sobre la Guerra Civil, una obra didáctica que surgió de mi reflexión sobre la forma, a menudo demasiado complicada, en que se enseña la historia de España a los alumnos norteamericanos.

-¿Se puede considerar que el apoyo de Hitler a Franco durante la Guerra Civil fue una jugada política maestra del alemán?

Efectivamente, con el apoyo al bando nacional Hitler consiguió todos sus objetivos, como distraer la atención de Francia y Gran Bretaña y mantener a Stalin ocupado.

-Sin embargo, las cosas cambiaron durante la Segunda Guerra Mundial.

En esos años Hitler no consiguió todo lo que deseaba, como por ejemplo la entrada directa de España en la guerra. Tampoco Franco logró lo que quería: dinero y territorios.

-Su libro derriba mitos sobre esta cuestión. Tanto el de un Franco pacifista que nunca quiso saber nada de la guerra mundial como el de un Franco belicoso al que Hitler tuvo que frenar.

Lo primero es un mito, lo segundo es una exageración. Ambos dictadores querían que España entrara en la contienda, pero, como le dijo Franco a Serraño Súñer en 1940, España no podía hacerlo por gusto y sin tener garantizadas ciertas contrapartidas, como territorios en África y muchas ayudas económicas y militares. Es posible que Hitler hubiera cedido, pero temía irritar a la Francia de Vichy.

-La pregunta es: ¿qué habría hecho Franco si Hitler le hubiera dado todo lo que pedía? Yo creo que España se habría sumado a Alemania. De todas formas, las peticiones de Franco nunca fueron realistas: quería demasiado.

-¿En qué momento estuvo España más cerca de convertirse en un contendiente más?

Obviamente, entre el encuentro de Hendaya y el final de ese año, 1940. Fue un periodo corto, porque rápidamente Franco se dio cuenta de que las condiciones económicas de España eran catastróficas, así que decidió esperar a que las circunstancias fueran mejores y optar por la no beligerancia, un concepto extrajurídico y que pasó por varias etapas. En un principio Franco, simplemente, aguardó el momento adecuado para sumarse a Hitler; después decidió abstenerse, y al final optó por desempeñar un papel de mediador, en el último año de la guerra.

-¿Hasta qué punto la entrada de los Estados Unidos en la guerra hizo que Franco cambiase de opinión?

Franco y Súñer conocían la gran capacidad de los Estados Unidos, aunque su entrada en la contienda no tuvo un efecto inmediato sobre la posición española. De hecho, semanas después de Pearl Harbor el Gobierno español emitió un comunicado afirmando que las nuevas circunstancias no cambiaban la política española. También hay que tener en cuenta que en los primeros meses de la guerra los Estados Unidos no hicieron sino acumular derrotas. Franco llegó al extremo de ordenar a sus generales un plan para la invasión del sur de Francia. No fue hasta la entrada aliada en el norte de África que hubo un cambio apreciable en la actitud de España.

-¿Tenía Franco una visión política coherente de la política mediterránea?

Por supuesto. Si bien Franco sobrevaloraba la importancia estratégica de Gibraltar, por otra parte tenía una mejor visión estratégica que Hitler. Por ejemplo, siempre aconsejó a Hitler la toma de Suez para estrangular al Imperio Británico, algo a lo que los alemanes no prestaron la debida importancia. Franco era consciente de la relevancia del nordeste de África; Hitler, no.

-Uno de los episodios más llamativos de su libro es la descripción del "lobby pro británico", creado desde la embajada inglesa en Madrid a base de sobornos y en el que estuvieron implicados Juan March y algunos generales españoles.

Es una historia interesante, aunque nunca sabremos hasta qué punto esta operación fue efectiva. Las decisiones finales siempre correspondieron a Franco. Por otra parte, uno podía quedarse con el dinero y no hacer nada.

No creo que podamos avanzar mucho en la clarificación de este asunto, porque carecemos de pruebas, más allá de las pistas provenientes del lado británico. Tendríamos que acudir a papeles personales, muy difíciles de conseguir.

-Como en obras anteriores, usted hace hincapié en las importantes diferencias entre el régimen de Franco y el nazismo. ¿Cuáles fueron los elementos principales de separación entre al autoritarismo franquista y el totalitarismo hitleriano?

Hay que tomar en cuenta el racismo y el ateísmo de Hitler y no caer en reduccionismos. También hubo muchas diferencias entre Hitler y Mussolini. El franquismo es algo que no se puede entender totalmente debido al propio personaje de Franco. Por ejemplo, al principio de la Guerra Civil Franco no tenía ningún modelo fascista en mente. Estaba más próximo a un sistema de derechas como el de Portugal. Fue después que se radicalizó y creo un régimen nuevo parecido al italiano, no al alemán.

No podemos decir que el franquismo fuera totalitario en el sentido exacto de la palabra. De ahí el disgusto de Hitler, que lamentaba que Franco no fuera un revolucionario. Como mucho, podríamos decir que, en los primeros años, el franquismo fue un régimen semifascista, y más en la forma que en el fondo. Fue un sistema sui generis.

-En los últimos años, el papel de Franco en el Holocausto ha sido objeto de algunas investigaciones. ¿Cuál es su veredicto al respecto?

En primer lugar, de ninguna manera se puede asignar a Franco un papel de perpetrador en el Holocausto. El régimen de Franco carecía de una doctrina racial, eso no existía aquí. Tampoco era antisemita a la manera nazi. Había un cierto antijudaísmo tradicional, pero nada que ver con el antisemitismo alemán. Incluso hubo cierto filosefardismo. Es por eso que Franco permitió el paso por España de refugiados judíos. No se sabe el número exacto, pero fueron bastantes, y jamás se devolvió a ninguno. También es importante señalar que 2.000 sefardíes fueron rescatados de territorio alemán. Finalmente, hay que mencionar la labor del diplomático Sanz Briz en Hungría cuando comenzó el Holocausto en ese país.

Por lo tanto, el balance de Franco es en general positivo. De todas formas, presentar a Franco y a su régimen como amigos de los judíos tampoco es cierto. No hubo grandes iniciativas a favor de los judíos. España fue un espectador, mejor que algunos, como Irlanda. Cualquier intento de convertir a Franco en un perpetrador es ridículo, pura inquina política para estigmatizar.

-De todas formas, llama la atención que, mientras en España siguió una política de reducción de penas y de liberación de muchos presos del Frente Popular, Franco no hiciera nada por sacar a los republicanos de los campos de concentración nazis.

Es difícil saber si Franco podría haberlos salvado, porque el asunto no era fácil, debido a las autoridades alemanas. Pero, efectivamente, no lo intentó. No hubo ningún intento serio para liberar a esas personas.

-Si no le importa, me gustaría que me diera su opinión sobre algunos asuntos de actualidad en España. Hace unos años usted entró en la denominada "querella de los historiadores" defendiendo algunas tesis de Pío Moa y César Vidal sobre la Segunda República y su derecho a investigar y publicar sus estudios. ¿Se siente usted parte de esta "querella", o prefiere ser considerado un mero espectador?

Un historiador tiene que ser siempre participante. Otra cosa es la lucha partidista. Pero cuando se trata de cuestiones historiográficas importantes, por supuesto que soy participante. Por desgracia, esta polémica ha derivado en una degeneración del lenguaje, y al final no ha habido un debate serio. Muchas personas no están interesadas en la auténtica confrontación, sino en el insulto. Se ha perdido una gran oportunidad para enriquecer el conocimiento que de su propia historia tienen los españoles.

-Como estudioso del fascismo, ¿qué le parece la generalización del término fascista en la política de los últimos tiempos?

Eso es mero insulto. La palabra fascista ha ido perdiendo todo su sentido específico, y se usa sin el menor sentido analítico y serio. Ni siquiera pertenece al análisis político, sino al mero insulto. Se usa para estigmatizar, sobre todo en un país como España. Muchos están más interesados en estigmatizar al adversario que en discutir sus ideas. De esa forma se elimina al rival político.

-¿Le parece que las ciencias sociales no prestan la suficiente atención a los fenómenos antidemocráticos? Por otra parte, ¿comparte usted el pesimismo de Huntington respecto al futuro de la democracia y de la libertad en el mundo?

Ahora se estudia la democracia desde un punto de vista formal, pero lo más importante de la democracia es el Estado de Derecho y la celebración de elecciones libres y justas. Es muy importante que los planes de estudios incluyan sistemas políticos de otro tipo. Respecto a Huntington, coincido con él y comparto su diagnóstico de la situación. La democracia está amenazada por peligros evidentes, no sólo en el mundo árabe, sino en el Este de Europa. Rusia no es una democracia. Tampoco lo es China. Incluso en América Latina la democracia está en retroceso. Ahora hay menos democracias que hace unos años.

-Hace unos tres años usted dijo que Rodríguez Zapatero era el peor presidente desde la Transición. ¿Sigue pensando lo mismo?

Lo dije en una entrevista publicada en el periódico La Razón. No he cambiado mi opinión. Sus intentos de manipular, mentir y dividir lo han convertido en el peor gobernante español de la democracia. Ahora dice que quiere hacer las cosas de otra manera. Vamos a ver. Pero, a fecha de hoy, lo que manifesté entonces fue y sigue siendo cierto.

-A juzgar por su entusiasmo, yo diría que, a pesar de haber dicho que no puede mantener este ritmo, seguro que ya tiene algún nuevo proyecto entre manos.

Es así. No puedo hablar mucho del tema, pero sí que hay algo, un proyecto divulgativo. Y cuando termine volveré a lo que he estado haciendo en los últimos años.

-Es casi obligado concluir esta entrevista con una pregunta sobre los candidatos a la presidencia de su país. ¿Qué representan McCain y Barack Obama?

McCain es continuista en política exterior, pero los Estados Unidos necesitan algunos cambios importantes en política económica. El modelo está demasiado basado en el crédito, en prestar dinero que no tenemos. En cuanto a Obama, nunca habíamos tenido un candidato tan poco definido. Es hueco, vende imagen, retórica y emoción. Curiosamente, y salvando las distancias, me recuerda a las campañas de Hitler, quien también vivía del carisma sin contenidos específicos.

También hay que señalar que los americanos están cansados de asumir tantas cargas. La Unión Europea debería asumir más responsabilidades, aunque no a base de soft power, que sólo funciona en cuestiones menores: en los asuntos importantes, el estilo europeo no funciona.

-¿Se considera cercano a lo que en Europa continental denominamos "liberalismo"?

Sí, sí. Pero todo tiene que tener su medida. La función de todo Gobierno es administrar bien las estructuras económicas. No creo que el Estado sea innecesario, pero el mercado libre ha sido muy positivo en los últimos años. Aunque no todo consiste en eso.


*Politólogo y miembro del "Instituto Juan de Mariana".


Cortesía de Emilio J. Urbina Mendoza

02 abril 2008

El curriculum bolivariano es contrario a la democracia

Por Amalio Belmonte

“La educación es para construir la ideología nacional (dixit) y sustituir los valores capitalistas por los valores del socialismo”.
Adán Chávez



La reforma del Código de Comercio, la amenaza de una nueva Ley sobre el espacio radioeléctrico, y el Diseño Curricular del Sistema Educativo Bolivariano de Venezuela (CBN), son manifestaciones explícitas de la pretensión oficial para imponernos a la fuerza la reforma constitucional negada el 2 de diciembre de 2007.

El oficialismo tiene conciencia de la importancia de los medios de comunicación y de la educación, como factores utilizados por los gobiernos autoritarios para imponer el pensamiento único con el fin de controlar todos los espacios públicos donde pueda ejercerse : la creatividad, la libertad de expresión, el disenso, el arte libre, la autonomía y el ejercicio de la democracia : “No creo en el arte si no existe la libertad”, nos dice con firmeza la dramaturga Alicia Álamo.

Coinciden en el debate educativo nacional dos asuntos muy importantes, la imposición del Currículo Bolivariano y la implantación de un nuevo sistema de ingreso a la educación superior, para subordinarnos al denominado Socialismo Bolivariano, por cuanto así nos colocaríamos en la senda de la transición hacia ese tipo de sociedad. Iguales acciones observamos con respecto a la economía, a los medios de comunicación social, a la estructura político administrativa del país y en la Fuerza Armada Nacional (que ahora la apellidan Bolivariana). Todas las instituciones oficiales definen sus objetivos, visiones y metas, con base en la senda de transición hacia el socialismo. Es decir, la mayoría del país es ignorada por el gobierno, así como el deseo irreductible de la sociedad venezolana para negarse a aceptar formas de gobierno superadas por la historia.

Las revoluciones son diametralmente opuestas a los valores democráticos. Prevalidos de una concepción única de la historia y de la sociedad consideran que el resto de las opiniones, de los valores y de los intereses deben someterse a sus designios o prohibirse. No está lejos el gobierno del presidente Chávez, de esta forma de concebir la vida política. El Currículo Bolivariano no es más que un modelo ideológico que se le intenta imponer a todo el sistema educativo venezolano, el cual incluye a las universidades. La universidad no puede estar al margen de este debate. Es nuestra responsabilidad decirle al país, lo que piensa la institución al respecto y unirse o ser el centro de convergencia para todos aquellos que en el país, defienden la libertad académica y la educación formadora de ciudadanos libres y autónomos, porque La visión ideológica política del gobierno es contraria al libre pensamiento y a la autonomía universitaria. Somos, por naturaleza y convicción, opuestos a modelos únicos y al absolutismo revolucionario


La propuesta del ministro Adán Chávez no se fundamenta en criterios técnicos, académicos ni científicos, en ella sólo observamos el desiderátum oficialista para ser del pensamiento crítico, de la diversidad, la pluralidad y la libertad un acto punible. Para lograrlo es indispensable anular al individuo con base a una supuesta idea suprema representada en la preocupación por lo colectivo, que no es más que la asfixia de las personas por la omnipresencia del Estado. A los docentes de la educación media básica y diversificada se les quiere obligar a ser los promotores, pasivos, de un currículo basado en el culto al personalismo autoritario y al militarismo, junto a las figuras históricas, cuidadosamente seleccionadas, que representan ambas desviaciones sociológicas. Sin duda, este modelo cerrado y único se extendería hasta los niveles de la educación superior.

Por su parte, a los estudiantes se les quiere transformar en cultores de prácticas guerreras ocultas en los componentes curriculares de Seguridad y defensa, Soberanía Nacional y en una acomodaticia interpretación de la historia nacional, poblada de arquetipos militarista y caudillescos, para comprometerles con el nuevo ideario del Socialismo bolivariano que requiere “nuevos republicanos”, eufemismo tan difuso como peligroso, propulsor de concepciones absolutas y antidemocráticas.

En la revisión arbitraria de la historia y de la evolución sociopolítica del país, incluida en el componente de Ciencias Sociales, presente en el Currículo Básico Nacional, no hay lugar para el pensamiento crítico, los valores democráticos y la civilidad, que ceden sus espacios para hacer posible la formación de personas proclives a subordinación y la obediencia. Quiere el Presidente y sus ministros correspondientes que el grito terrible, común en los actos públicos del Jefe del Ejecutivo Nacional, ¡Ordene Comandante!, se constituya en el eslogan de todos los centros educativos, al finalizar los acordes del Himno Nacional, para lograr una sociedad silenciosa y obediente.

Desde la universidad debemos tomar conciencia de la gravedad de este asunto. No somos una isla en el Sistema Educativo Nacional, lo que imponga el gobierno en los niveles previos a la educación superior, se constituirá en fundamento para intentar cambiar la correlación de fuerzas que le ha sido adversa en las Universidades Nacionales. Todo lo que podamos hacer para unirnos con los voceros del resto de los sectores de la educación y de quines defiende la democracia, influirá de forma directa para preservar la democracia y la autonomía universitaria.

El país debe hacer valer, con la contundencia necesaria, los resultados de las elecciones del 2 de diciembre de 2007, que le impiden legalmente al gobierno establecer un régimen socialista autoritario, salvo que quiera violar la Constitución y encerrar nuestro espíritu libertario Debe saber el oficialismo lo sensible que resultan para una sociedad los asuntos que inciden en la formación de la conciencia y los valores de sus ciudadanos. A los 40 años del “Mayo francés”. Vale la pena recordar que el presidente Charles de Gaulle, héroe nacional de Francia, hubo de renunciar al cargo, cuando sus compatriotas tomaron las calles de París para protestar la expansión de formas de autoritarismo en las instituciones de esa nación
Emulando a los estudiantes, a los académicos y a los representantes del pueblo Francés de 1968, exigimos al gobierno “Prohibido Prohibir”.

No arriesguemos a Venezuela con un “Mayo francés” tropical.

¡¡¡Impermeables al desaliento!!!

amaliobelmonte@yahoo.com - amaliobelmonte@gmail.com