14 abril 2008

Prensa libre

Por Delfina Acosta

Soy periodista y mi único amo es el pueblo. Sólo respondo a su voz de mando. El fanático Nicanor Duarte Frutos ha dicho que la prensa sirve a los intereses de su patrón. Bien yo sé que la prensa escrita, concretamente la prensa de ABC, no hace sino contar al pueblo lector lo que medio mundo sabe, al fin de cuentas: arreamiento de los funcionarios del Estado para asistir a los actos del oficialismo colorado. El sistema del arreo, que muestra que existe todavía la esclavitud cívica en el Paraguay, es, entre otras aflicciones impuestas por el oficialismo, lo que se denuncia a través de la imprenta.

Personalmente, creo que los periodistas de ABC Color han desarrollado un importante sentido de autocrítica. Su labor dentro de sus respectivos espacios no merece el calificativo de sometida o venal, como ha dicho el presidente de la República. Por el tiempo que ya llevo trabajando en ABC Color, deduzco que escribimos con libertad. Somos seres humanos, y nos equivocamos así como damos en el clavo, pero prevalece en nuestro ánimo el afán formal de prestar el mejor servicio informativo al lector.

Pero a otra cosa: Hace un tiempo terminé de leer “La cabaña del Tío Tom”. Su lectura me había recreado en la infancia. Tras la relectura, pensé en los sinsabores de la esclavitud. A veces los paraguayos somos esclavos y no nos damos cuenta de ello, lo cual, finalmente, hace menos desgraciada nuestra existencia.

Llegó la hora de romper las cadenas morales y económicas.

En primer lugar, hay que ir a votar el 20 de abril. Su voto permitirá que se abra ante nuestros ojos un país donde ya no se repita esa odiosa práctica de reclutar a policías y empleados públicos para poner la nuca ante las arengas de los oficialistas.

Elige a los mejores candidatos. No sea que por mera simpatía, porque se ha encontrado con un señor conocido que le habló bien de fulano de tal, que hoy se postula para candidato, usted vaya a votar por él.

Elige para nuestras próximas autoridades a aquellos candidatos que tienen testimonio de lucha y que pelearán con uñas, dientes e inteligencia por levantar al Paraguay a través de la educación, la salud y la economía.

Mira, lector, que muchos rostros se verán en las papeletas. Identifica el rostro de aquel en quien tienes depositada tu confianza, pues has visto cómo y cuánto se esforzó por no defraudar, en las más difíciles horas, al pueblo.

Aquellas personas que dicen que no van a votar, aun cuando se sientan conformes con la argumentación neutral que han formulado en su cabeza, se quedan a un lado del camino de la historia del Paraguay, y a un lado de su propio camino. ¿Por qué? Pues porque pierden su derecho a reclamar lo que parezca reclamable al Gobierno venidero.

El Paraguay va a ganar. Y ganará masivamente. Y si nos quieren robar la ganancia, estaremos en las calles, con cánticos y banderas, defendiendo nuestro triunfo. Y ya que nos vamos acostumbrando a hacer, como pueblo, un diario reclamo de nuestros derechos, haremos que se cumplan la voluntad y la necesidad del país: salud y educación para todos. La impunidad y la justicia supeditada a los intereses de la rosca mafiosa pasarán a formar parte de un mal sueño.

P.D.: Yo no tengo más amo que usted, lector. Estoy abierta a sus sugerencias.

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