25 febrero 2007

Una respuesta en defensa de la Guayana Esequiba

Ante la solicitud del Sr. Embajador de Guyana, Odeen Ismael.


Caracas 24-02-2007


Excelentísimo Señor Embajador de la República de Guyana
Sr. Odeen Ismel

Estimado embajador Odeen Ismael, usted le solicita al Presidente Chávez que abandone el reclamo territorial del territorio Esequibo o Guayana Esequiba, como generalmente se le denomina, en aras del socialismo del siglo XXI, y del antiimperialismo estadounidense que pregona nuestro Presidente a diario. Al respecto le señalamos que el Señor Chávez no tiene la potestad ni la autoridad constitucional o moral para renunciar a los títulos históricos y jurídicos de estos territorios ubicados al oeste del Río Dulce (Esequibo) como se le llamó inicialmente.

Ese imperialismo estadounidense que usted se ufana de recordarle al Presidente Chávez, fue el que conjuntamente con su madre patria la anglosajona Gran Bretaña (Pérfida Albión) conspiró en contra de Venezuela a finales del siglo XIX, con la finalidad de arrebatarnos 159.500 Km2, aproximadamente de territorio, mediante una sentencia espuria y apócrifa dictada en el seno del Tribunal Arbitral de París de 1899. Nuestros antepasados siempre estuvieron conscientes de ese fraude, sin embargo no teníamos hasta ahora las pruebas materiales de ello.

A continuación y para su conocimiento una breve historia de los hechos:

La componenda Anglo-Estadounidense

En 1895 el Secretario de Estado norteamericano Richard Olney, escribió la “Nota llamada el cañón de 20 pulgadas” dirigida al Foreing Office, por la cual los EE.UU e Inglaterra estuvieron a punto de tener muy serios enfrentamientos por los límites de Venezuela con la Guayana Inglesa. Al contestar dicha nota el británico Lord Salisbury generó a su vez el mensaje del Presidente Cleveland al Congreso americano. Esto junto a una crisis avistada desde hacía tiempo en el horizonte, entre otras la peligrosa caída en las reservas de oro federales, y el caso Venezolano, conllevó al desplome de Wall Stret de New York. La coincidencia del mensaje al Congreso arrastró tras de si la opinión de importantes sectores de comerciantes e industriales, en apoyo de una más enérgica política exterior e interpretación de la aplicación de la Doctrina Monroe, pero el mensaje fue duramente criticado por el sector financiero, especialmente el de New York, por considerarlo inoportuno dentro del ya enardecido ambiente de la crisis económica estadounidense de 1895-1896.

El nombramiento por el Congreso Estadounidense de la Comisión Presidencial especial para definir la verdadera línea limítrofe entre Venezuela y la Guayana Británica, a instancias del Presidente Cleveland, contribuyó a suavizar las tensiones inflamadas por los discursos de patriotismo, y se solicitó a Inglaterra y Venezuela que suplieran a la Comisión la documentación pertinente que demostrara sus títulos. En ese momento comenzó a moverse entre las dos naciones anglo norteamericanas la diplomacia del contubernio.

Pocos investigadores se han detenido a investigar este cambio radical de la Gran Bretaña de colaborar con la comisión de U.S.A. para defender los límites de Venezuela, frente al rechazo anterior de aceptar su mediación; entre otras razones, ese cambio de actitud seguramente se debió a los desafíos que confrontaba el Imperio Británico: el de la región de Transvaal, en Sudáfrica, que presagiaba un cambio en la política exterior y militar inglesa; la pugna de Inglaterra frente a la Alemania del Canciller Bismarck para estructurar su poderío mundial por instrucciones del Káiser Guillermo; una serie de enfrentamientos en El Congo, Sudán, Marruecos y Turquía, así como los intereses de U.S.A en el archipiélagos de Hawai, y Samoa, Afganistán y Pakistán; el enfrentamiento contra España por la Guerra de Independencia de Cuba y Filipinas, la adquisición de Puerto Rico, la Isla de Guam, y el futuro Canal en el Istmo de Panamá, entre otros muchos conflictos internos y externos.

Debido a toda esa serie de razones de orden geopolítico, y económico-financiero, estas últimas en razón de que la mayor deuda externa en bonos del tesoro de U.S.A. se encontraban en manos de los tenedores Ingleses, ambas naciones requerían de la paz y de ser aliados mutuos. Por esta razón se dio un cambio radical de 180º a la antigua posición del Secretario de Estado Richard Olney quien, en compañía de su contraparte británico, decidieron entonces establecer tras bastidores una línea de comunicación secreta, que les permitiera solventar los enfrentamientos a espaldas de la opinión pública de sus ciudadanos.

El Tratado de Washington, el Tribunal Arbitral de París y su sentencia espuria

Lo cierto del caso es que la madeja comenzó a moverse y debido a las presiones del Secretario de Estado Richard Olney a principios de 1896, se logró que fuese remplazado el Jurista William L Scruggs, cuya posición era inflexible, uno de los más acérrimos defensores de la Guayana Esequiba, por el abogado James Jackson Storrow, quien era más flexible con respecto a un arreglo frente a Inglaterra como lo deseaba el Secretario de Estado.

Por instrucciones del Secretario de Estado Richard Olney, el 10 de noviembre de 1896 el Congreso de U.S.A, suspendió y dio por terminada la Comisión de Límites sin que se hubiera llegado a determinar la verdadera línea divisoria entre Venezuela y la Guayana Británica. Dos días más tarde, luego de suspenderse la Comisión de Límites, el 12 de noviembre de ese año, Olney, conjuntamente con el Embajador de Inglaterra en Washington, Julián Pauncefote y James Jackson Storrow concluyeron sus conversaciones secretas con un proyecto de Tratado que se conocería con el nombre de “Tratado de Washington”, redacción en la cual no participó Venezuela y que sólo conocería su contenido el 07 de diciembre de 1896, en la persona de José Andrade, ministro Plenipotenciario en U.S.A, quien lo remitió al Presidente Joaquín Crespo, acompañado de una Carta de Cleveland recomendándole su ratificación. Estos documentos fueron publicados en la prensa nacional generando todo tipo de comentarios y protestas, por la aceptación del Gobierno Venezolano del referido Tratado, que nos condujo luego al Tribunal Arbitral y a su amarga decisión para la nación venezolana.

No obstante, el Gobierno Venezolano tuvo algún conocimiento de la forma irregular del Laudo, y no perdió oportunidad de protestar contra él. Su agente ante el Tribunal Arbitral, el Dr. José María Rojas, calificó el fallo como «derisory and a manifest injustice», y el Presidente –para ese año Ignacio Andrade–, señaló que el Laudo sólo había restituido a Venezuela una parte de su territorio. El Presidente Andrade debió abandonar su Gobierno diez y seis días más tarde de tan funesto fallo, por causa de la Revolución Liberal Restauradora, cuyo jefe era el General Cipriano Castro. Sin embargo, la opinión pública venezolana rechazó y criticó la mencionada sentencia, a pesar de los acontecimientos políticos por los que atravesaba nuestra nación.

La nación venezolana exige justicia.

Cuando el Ministro Británico en Caracas, en Nota del 04 de diciembre de 1899, expuso su criterio acerca de la justicia del llamado Laudo, nuestro Canciller Raimundo Andueza Palacios respondió a los pocos días que podría refutar sus argumentos. Y nuestro gobierno de ese entonces, a través de su cancillería, llegó a la conclusión de que la decisión arbitral contenía tales vicios que le autorizaban a invocar su invalidez. Sin embargo, decidió no denunciarlos por los momentos.

En primer lugar, por no tener las pruebas documentales de ello, las cuales irían apareciendo a lo largo de los años gracias el trabajo tenaz y exhaustivo de los investigadores. Entre las personas encargadas de investigar en los archivos destacan Ramón Isturde, Juan del Rió Soto, los sacerdotes Herman González Oropeza, s.j. y Pablo Ojer Caligueta, s.j., inicialmente en forma particular entre 1950-1955, y posteriormente por encargo del Gobierno venezolano 1963-1970, Así como el Dr. Daniel Barandiaran en los Archivos de Indias en Sevilla, la Dra. Valentina Tarchov en Washington, y el lic. Roberto Palacios González que revisó los archivos, holandeses, ingleses, suecos, franceses, y españoles. Además estaban los investigadores extranjeros contratados por el Gobierno nacional, los juristas Harry Sievers, William Joyce del escritorio Jurídico Curtís, Mallet Prevost, Colt y Mosle –ambos con sede en New York–, que lograron hurgar en los archivos británicos en la década de los cincuenta, y sesenta y en los siguientes archivos oficiales ingleses: Public Record Office (Londres), Nacional Archives (Washington), y los archivos privados de Lord Salisbury (Christ Church Collage, Oxford), Joseph Chamberlain (Manchester University), Campbell-Bannerman (British Museum), Balfour (British Museum).

También se revisaron los archivos privados de USA. De Stephen Grover Cleveland, Richard Olney, John Hay, T. Roosevelt, William McKinley, Joseph H. Chote, Henry Cabot Lodge, Elihu Root, William H. Taft, Henry White, Alfred Thayer Maham, Horace Porte, Frederick W. Holls, Seth Low, Alfred T. Maham, así como los de los antibritánicos Carla Schurz, Oscar Strauss y Williamm A. Croffutt. Por otro lado, se efectuó el análisis de documentos o testimonios directos de los Árbitros y abogados en el Tribunal de 1899, de los Secretarios de los Árbitros, y de los abogados, de agentes de los gobiernos británico y venezolano, de publicistas de la época.

En segundo lugar el gobierno venezolano no denunció los vicios del Laudo Arbitral por no poder enfrentarse a la formidable potencia de su adversario, ya que no contaba con el apoyo de los EE.UU., que se había aliado con el Reino Unido al señalar la prensa inglesa el día 04 de octubre 1899, «… no dudamos que los EE.UU., obliguen a Venezuela a aceptar el veredicto y que actuarán adecuadamente en caso de que se presenten problemas con respecto al cumplimiento de la decisión…».

Por otro lado, Venezuela se vio obligada a concurrir junto a la Gran Bretaña a efectuar la demarcación, para evitar males mayores, cuando en julio de 1900 el representante Británico en Caracas señaló al Gobierno venezolano que si antes del 03 de de octubre no enviaba su comisión demarcadora de límites, procedería la Gran Bretaña a iniciar la demarcación unilateralmente.

En el arbitraje venezolano de 1903, ante la Corte Internacional de la Haya, los abogados venezolanos no vacilaron en afirmar que el arbitraje de 1899 fue un «...left a feeling of bitteress in the mind of Venezuela...», y añadieron, entre otras cosas, que ese laudo era tal que: «...the memory of it world be embitterred with a sense of injustice...». La situación interna de Venezuela, así como la internacional –en especial la posición anti-estadounidense de Cipriano Castro–, no permitieron en los primeros años del siglo XX denunciar la sentencia del Laudo Arbitral.

Entre 1915-1917 Venezuela insistió en vano ante la Gran Bretaña para rehacer la demarcación de algunos sectores de la frontera, pero ésta se negó a ello apoyándose en la circunstancia de verse involucrada en la Primera Guerra Mundial. Los acontecimientos en los años siguientes tampoco lo permitieron, menos aun entre la antesala y desarrollo de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), por lo que no fue posible la denuncia del Laudo Arbitral.

En nuestro país las voces pidiendo justicia no dejaron de expresarse al respecto. En 1944, el Dr. José A. Marturet exigió «… la revisión de sus fronteras (de Venezuela) con la Guayana Inglesa…», y el Dr. Manuel Egaña señaló por su parte «…y aquí quiero recoger y confirmar el anhelo de revisión, planteado ante el mundo y en la presencia del ciudadano presidente de la república por el embajador Escalante y ante este Congreso, categóricamente, por el Diputado Marturet; quiero recoger y confirmar, repito, el anhelo de revisión de la sentencia por la cual el imperialismo Inglés nos despojó de una gran parte de nuestra Guayana...».

Sin embargo, el embajador de Venezuela en Washington, Dr. Diógenes Escalante, ante la posibilidad de un nuevo orden mundial, exigió en 1944 «…la reparación amistosa…» de la injusticia cometida por el Tribunal Arbitral, meses antes de celebrarse oficialmente la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Organización Internacional, entre el 25 de abril y 26 de junio de 1945, en San Francisco.

Una vez que fue promulgada la Carta de las Naciones Unidas, en 1945, que establecía los principios de equidad internacional invocados el año anterior por el embajador Escalante, procedió Venezuela a dejar constancia de sus derechos en la IX Conferencia Interamericana de Bogotá de 1948, en la persona de Rómulo Betancourt, al señalar:

«…no negamos en forma alguna el derecho de ciertas naciones de América a obtener determinadas porciones de territorio hemisférico que en justicia les puede corresponder, ni renunciamos a lo que los venezolanos, llegado el caso de una serena y cordial revalorización histórica y geográfica de lo americano, pudieran hacer valer en pro de sus aspiraciones territoriales sobre zonas hoy en tutelaje colonial y que antes estuvieron dentro de nuestro propio ámbito…».

La reafirmación del fraude del Tribunal Arbitral de París de 1899

En 1949 se tuvo conocimiento de la injusta decisión del Tribunal Arbitral que despojó a Venezuela de un inmenso territorio al publicar el Dr. Otto Schoenrich en The American Jornal of Internacional Law , Vol. 43, No 3, julio 1949, un artículo titulado “El Memorandum de Severo Mallet Prevost”, en el cual se revela cómo se llegó en el Tribunal de Arbitraje a la adopción de tan decepcionante decisión. En dicho memorando se reconoce la componenda entre los jueces británicos, norteamericanos y rusos, en donde los abogados que representaban los intereses venezolanos eran norteamericanos.

Una vez conocido el fraude del cual fuimos objeto, se procedió a comisionar una serie de investigadores para que se apresuraran a buscar en los diferentes archivos británicos nuevos documentos que arrojaran evidencias y aclararan los detalles de aquella farsa, coincidiendo el Memorandum señalado con la desclasificación y apertura tanto de archivos británicos como los estadounidenses.

En la IV Conferencia de la reunión de Consulta de Cancilleres Americanos celebrada en 1951, el Dr. Luis Emilio Gómez Ruiz volvió a expresar el criterio del Gobierno venezolano sobre la espuria línea del Laudo, exigiendo «...su rectificación equitativa…» de la injusticia cometida por el Tribunal de Arbitraje. A su vez, el Canciller encargado, el Dr. Rafael Gallegos Medina, declaraba a la prensa de Caracas «..la cancillería nunca ha renunciado a esa aspiración de los venezolanos...».

En la X Conferencia Interamericana de Cancilleres reunida en Caracas en marzo de 1954, en declaración leída por el Consultor Jurídico de la Cancillería, concluye el Dr. Ramón Carmona, «…de conformidad con lo que antecede, ninguna decisión que en materia de colonias se adopte en la presente Conferencia podrá menoscabar los derechos que a Venezuela corresponden por este respecto ni ser interpretada, en ningún caso, como una renuncia de los mismos…».

Una vez que se estructuró la Federación Británica del Caribe, aunque en ella no se incluía a la Guayana Británica, en febrero de 1956 el Canciller venezolano, Dr. Jose Loreto Arismendi, ratificó una vez más la posición tradicional venezolana acerca de los límites con aquella colonia, en el sentido de que no serían afectados por ningún cambio de estatus que en ese territorio limítrofe se produjera.

Por otra parte, excelentísimo Embajador Odeen Ismael, al referirse usted en su artículo que: «… en 1962, Venezuela decidió desconocer la sentencia por presiones de Washington y la oposición Guyanesa para precipitar el derrocamiento de Jagan, que ocurrió en 1964…», permítame recordarle lo siguiente:

Entre 1953 y 1954 se produjeron grandes disturbios en la Guayana Británica, liderizados por varios ministros del partido guyanés PPP, lo que motivó la intervención del ejército británico. Las protestas estaban dirigidas a exigir a Gran Bretaña cambios constitucionales, entre ellos, eliminar el derecho de veto que tenía el Gobernador, cargo ocupado por un funcionario nombrado por Inglaterra, con la finalidad de invalidar cualquier ley que aprobara el Parlamento de la Guayana Británica y que pudiera afectar los intereses de Inglaterra.

Ante tales hechos el Gobierno inglés suspendió la Constitución de la Colonia de la Guayana Británica, desembarcó tropas en Georgetown, retiró del Gobierno a Cheddi Jagan, quien en 1954 fue arrestado y encarcelado, acusado de organizar un gobierno comunista junto a cinco de sus ministros, y por el incumplimiento y las violaciones de las restricciones de orden público establecidas. Este fue un momento coyuntural que Venezuela no aprovechó por respecto a los pueblos y, en especial, a Cheddi Jagan que había manifestado en Georgetown que «… prefería pertenecer a Venezuela antes que continuar siendo colonia Inglesa…», y el propio Jagan, en entrevista que le hiciera un periodista venezolano, declaró que Gran Bretaña debía realizar un plebiscito para que el pueblo decidiera si se incorporaba a Venezuela, o si se daba otro tipo de Gobierno. Mal podría Venezuela haber conspirado a nivel internacional en contra de Jagan, quien siempre tuvo para con Venezuela un gesto de amistad y consideración, en contraposición a la de su rival Burnham, que utilizó la contención venezolana para afianzarse en el poder y violar sistemáticamente los derechos de su pueblo, especialmente los de los indígenas.

En marzo de 1960, al visitar una delegación Parlamentaria de la Gran Bretaña a nuestro país, el Dr. Rigoberto Henríquez Vera expuso ante ellos el criterio de las cámaras del Congreso y del Gobierno al señalar: «… un cambio de estatus en la Guayana Inglesa no podrá invalidar las justas aspiraciones de nuestro pueblo de que se reparen de manera equitativa, y mediante cordial entendimiento, los grandes perjuicios que sufrió la nación en virtud del injusto fallo de 1899, en el cual privaron peculiares circunstancias ocasionando a nuestro país la pérdida de más de sesenta mil millas cuadradas de su territorio…».

En febrero de 1962, cuando ya Venezuela estaba en posesión de la copiosa documentación que sustenta y sustancia su tradicional criterio sobre la nulidad del Laudo Arbitral, se volvió a dejar constancia de ello ante la Comisión de Administración Fiduciaria y Territorios no Autónomos de las Naciones Unidas, por medio de su Embajador Carlos Sosa Rodríguez.

En las sesiones de los días 28 de marzo y 04 de abril de 1962, en el Congreso Nacional, después de oír las intervenciones de los representantes de todos los partidos políticos en apoyo de la posición de la Cancillería Venezolana sobre el Laudo de 1899, se decidió aprobar el siguiente Acuerdo:

«…respaldar la política de Venezuela sobre el diferendo limítrofe entre la posesión inglesa y de nuestro país en cuanto se refiere al territorio del cual fuimos despojados por el colonialismo; y, por otra parte, apoyar sin reservas la total independencia de la Guayana Inglesa y su incorporación al sistema democrático…».

La nación venezolana exige justicia al imperio de U.S.A. y a la Gran Bretaña

Su excelencia Odeen Ismael, nada más falso que se diga o afirme ahora que las presiones de los EE.UU. hicieron que Venezuela desconociera la validez del Laudo. Quizás a uno de esos tantos personajes que la historia suele olvidar se le deban los primer pasos para iniciar la reclamación, y no a los gringos –como solemos llamarlos despectivamente–. Ese personaje, haciéndole justicia, fue un militar a carta cabal: el General de División (FAV) Antonio Briceño Linares, quien aprovechando la coyuntura de una invitación que le hiciera personalmente el presidente Kennedy cuando visitara a Venezuela a finales de 1961, y gracias al conocimiento perfecto del idioma inglés por sus estudios en USA, fuese comisionado por el Presidente Rómulo Betancourt para que se planteara, bona fide, el caso de la Guayana Esequiba en la Casa Blanca.

El General Briceño Linares viajó a Washington el 28 de agosto de 1962, se entrevistó con el presidente Kennedy al día siguiente, y le informó sobre la situación relativa a la Guayana Esequiba, las maniobras, farsa y componenda de que había sido objeto Venezuela en el Laudo Arbitral de París en 1899, manifestándole a su vez el General Briceño Linares el propósito de Venezuela de una reivindicación, llegando, si era necesario, al extremo del uso de la fuerza, e invocar, en el caso, la aplicación de la Doctrina Monroe. Seguramente esta narración objetiva y sucinta de los hechos impresionó a Kennedy, quien de inmediato giró instrucciones para que se coordinase una entrevista entre Briceño Linares y el secretario de Estado, el señor Dean Rusk, en el Departamento de Estado, y otra en el Pentágono con el General Lemminzer, Jefe del Estado Mayor.

El 30 de agosto se entrevistó el General Antonio Briceño Linares con el Secretario de Estado, el señor Dean Rusk, acompañado por el entonces Encargado de Negocios de la Embajada de Venezuela en Washington, el Dr. Carlos Pérez de la Cova. Al percatarse durante la conversación que el señor Rusk desconocía todos los aspectos relativos a la Guayana Esequiba, le manifestó que para una mejor ilustración de lo expuesto en referencia a la posición venezolana frente a la injusticia cometida, la Embajada venezolana procedería a reemitirle, tan pronto como fuera posible, una Nota ampliando lo conversado.

Ese mismo día en horas de la tarde se trasladó al Pentágono el General Briceño Linares, asistido por el General Marcos A. Morín, agregado Militar en U.S.A, siendo atendido por el General Lemminzer, Jefe del Estado Mayor, acompañado por los Comandantes Generales del Ejército, Marina, y Aviación estadounidenses, y les explicaron sucintamente la contención sobre la Guayana Esequiba de los derechos venezolanos sobre ella.

Señor Embajador Odeen Ismael, como usted puede observar, fue Venezuela la que insistió ante Washington, exigiendo sus derechos sobre los territorios que considera suyos, basada en títulos históricos y jurídicos, y en documentos y testimonios de los diferentes actores que de una u otra manera participaron en el Laudo Arbitral de París.

El Gobierno venezolano de esa época signada por la Guerra Fría nunca actuó a espaldas de los actores de este drama, todo lo contrario. El General Antonio Briceño Linares permaneció en Washington hasta el 03 de septiembre, prosiguiendo su viaje a Inglaterra donde se entrevistó con Lord W. Sempill, antiguo amigo suyo, quien en esa época pertenecía a la Cámara de los Lores, y por recomendaciones del mismo Presidente Rómulo Betancourt. También iba con la misión de mediar una fórmula para que oficiosamente informara al Foreing Office de que en poder del Gobierno venezolano se encontraban una serie de documentos que evidenciaban y comprobaban el fraude y chantaje de una conspiración ante el Laudo Arbitral de París, demostrando la actuación deshonesta del Presidente del Laudo Arbitral, el ruso Federico De Martens, secundado por el resto de los jueces, incluyendo los estadounidenses, al ser extorsionados.

Briceño Linares se entrevistó el 05 de septiembre con el Ministro de Aviación Civil Sir Hugh, a quien le planteó la posibilidad de conseguir una entrevista con el Ministro de Relaciones Exteriores o del Foreing Office Lord Home, explicándole ampliamente uno de los motivos de su viaje; al enterarse de que el Ministro se encontraba en la isla de Malta, decidió señalarle la razones de imponerle a Lord Home la posesión por parte de Venezuela de los documentos antes señalados, los cuales habían permanecido en secreto hasta el momento, y que Venezuela tenía la intención de hacerlos públicos, pero que antes quería llegar a un arreglo con la Gran Bretaña para evitar, una vez publicados, que éstos despertaran un sentimiento antibritánico cuyas consecuencias eran difíciles de predecir y, peor aún, de contrarrestar.

Una semana más tarde, Briceño Linares recibió una llamada para informarle que sería atendido por un funcionario del Foreing Office, lo cual se efectuó días después, y, dado el carácter oficioso de la gestión, le pidió al Dr. Iribarren que lo acompañara, explicándole al funcionario del Foreing Office que por instrucciones del Presidente Rómulo Betancourt, procedería a explicarle amplia y detalladamente todos los aspectos inherentes a la contención respecto a la Guayana Esequiba y lo sucedido en el seno del Tribunal Arbitral en París en 1899, así como la serie de evidencias en poder de Venezuela que demostraban el fraude y la injusticia cometida. El examen de esta extensa documentación sólo podía hacerse bajo conversaciones formales. Una vez concluida la entrevista, se trasladó a París desde donde le envió una extensa comunicación al Presidente Rómulo Betancourt sobre estos primeros acercamientos con Inglaterra y los EE.UU.

Venezuela, ante la ausencia de respuesta oficial por parte de Inglaterra y USA para resolver esta controversia de buena manera, decidió hacer la denuncia pública ante la ONU. Por este motivo, el Dr. Marcos Falcón Briceño, el 12 de noviembre –para ese entonces Canciller de la República–, en su intervención ante el Comité Político Especial de la XVII Asamblea de la O.N.U, expuso ampliamente la tradicional posición de Venezuela respecto a la cuestión limítrofe de la Guayana Eequiba e invocó la nulidad de la sentencia del Laudo Arbitral del 03 de octubre de 1899.

Posteriormente, como resultado de las conversaciones que sostuvieron los representantes de los Gobiernos del Reino Unido y Venezuela, se produjo un acuerdo entre ellos con la concurrencia del Gobierno de la Guayana Británica, en el sentido de que los tres Gobiernos examinarían los extensos documentos relativos a esta cuestión y que informarían a la O.N.U. Se inició entonces el proceso de revisión que proponían los ingleses gracias a las gestiones del Gobierno venezolano. La primera reunión se dio en 1963, y en ella se logró un avance al introducir por vez primera en la agenda el reconocimiento de la existencia de una controversia, lo cual era un gran logro porque hasta ese momento la Gran Bretaña tenía una posición inflexible en que no había controversia debido al Laudo Arbitral.

El 02 de febrero de 1966 se firmó el Acuerdo de Ginebra, y con él Venezuela –dígase lo que se diga y quien lo diga– obtuvo, en primer término, y de acuerdo a lo señalado por el Dr. Iribarren Borges, el convenimiento por parte de la Gran Bretaña y de la dirigencia y autoridades de la Guayana Británica, posteriormente constituida en la República Cooperativa de Guyana, de la existencia de una controversia sobre la frontera de Venezuela con la Guayana Inglesa.

Segundo: Que a la Controversia había que buscarle una solución.

Tercero: Que para buscar una solución las partes deben de negociar.
Estos son los hechos históricos y me pongo a sus gratas órdenes para aclarar cualquier duda que se le presente.


Oscar J. Márquez
C.I. 2.157.146


* Doctor en Derecho por la Universidad del Zulia y Especialista en Geopolítica y Fronteras por la Universidad de Los Andes.

Hombre nuevo, autoritarismo y pensamiento único

Por Amalio Belmonte

“Los revolucionarios más proclives a la retórica mística llevan largo tiempo reclamando al "hombre nuevo" que regenerará el orden del mundo y por eso idealizan la "generosa pureza" de los jóvenes, es decir, su falta de experiencia, que se transforma fácilmente en radicalismo manipulable” (Fernando Savater, "El valor de educar").


Insisten lo voceros de la educación oficialista en su afán por regenerar a la sociedad venezolana y exorcizarla de pecados pretéritos. Inmersos en el credo autoritario de la revolución bolivariana, proponen purificar conciencias juveniles mediante valores contenidos en la visión unidimensional del gobierno. Lo ha dicho el ministro Adán Chávez, replicado a través del inmenso monopolio del aparato comunicacional oficial.

"La educación es para construir la ideología nacional (dixit) y sustituir los valores capitalistas (?) por los valores del socialismo".

No es asunto para discutirlo con maestros, profesores, estudiantes, gremios, padres e investigadores de la educación. Tampoco incluye la consideración de la variada y calificada documentación generada por la academia. Convienen en que es tarea de militantes disciplinados, organizados en pelotones y compañías para anunciar el porvenir iluminado con el neón socialismo o muerte. No se admiten disensos ni dudas. Moral y Luces debe ser un motor indetenible e indiscutido, sentencia el ministro.

"Los convoco a ustedes, brigadistas del siglo XXI, a transformarse en ejército patriota que desbordará todos los espacios del país llevando la ética y la moral socialistas, que impulsará la libertad de conciencia, el discernimiento político y la preparación que necesita la nueva Venezuela".

La tropa del Ministro Chávez debe precaver a la juventud para que no apueste, a través del estudio sistemático, por futuros más provisorios, so pena de alienación capitalista. Quiere protegerla de las autocríticas y flagelaciones vividas por ministros, gobernadores, diputados y alcaldes, proclives al Presidente, y de la permanente penitencia por el ascenso que les proporcionó la educación, en tiempos de gobiernos anteriores. Por ello dirigen la cruzada del socialismo autoritario hacia adolescentes y niños en los cuales esperan conseguir menos resistencia y mayor deslumbramiento ante el señuelo de la revolución.

Dice Savater que los revolucionarios prefieren para el trabajo ideológico a las mentes libres de toda malicia, se ahorran así preguntas comprometedoras. Esto explica que el debate no consiga campo propicio en medios bolivarianos.

La actuación de las brigadas debería preocupar a los ministros responsables del "Motor Moral y Luces". Las profilaxias ideológicas planteadas prestan mucha atención a quienes recibieron educación liberal. Además estos funcionarios, con razón, son proclives a mostrar orgullosos, pergaminos otorgados por universidades anglosajonas. Durante el lapso de 1966 -1976, guardias rojos, prestos a construir la nueva China reeducada, actuaron contra funcionarios y dirigentes del Partido, humillándolos públicamente, encarcelándolos y muchas veces ajusticiándolos, porque su formación intelectual no era suficientemente pura, mantenían vicios de la vieja China.

Las palabras del guardián mayor de la educación a los brigadistas son muy elocuentes: "En este motor, todos nos asumimos como una gran escuela que formará al ser social necesario para crear la nueva República".

Es igualmente aconsejable revisar la historia de los buscadores del hombre nuevo, para no despertar al fantasma de Robespierre procurando la regeneración de Francia, o a Pol Pot, sacrificando a más de un millón de camboyanos para reeducarlos en la pureza del campo, con el mismo frenesí utilizado por Heinrich Himmler para conseguir en los campesinos bávaros al nuevo y puro alemán. No menos enseñanzas contra la obediencia y la subordinación renovadora hallamos en el derrumbe de todos los muros estalinistas de Europa.

El clarín marcial, asiente el gobierno, es el antídoto contra los valores capitalistas, entendiéndose por tales la pluralidad, la democracia representativa, la tolerancia, el respeto a la diversidad y el derecho natural de cada persona para construir su proyecto de vida. No pueden existir historias particulares, espetan los dueños del poder, ruborizando a sociólogos y antropólogos. Concluyen en que sólo hay lugar para un único, para el césar indispensable en los procesos revolucionarios, quien puede ejercer y extender su individualismo hasta la omnipotencia. Todo lo demás debe sumirse en un colectivo indiferenciado, controlado por el dueño del poder.

Los valores que dice combatir el oficialismo son el resultado de siglos de lucha que todavía no terminan por consolidarse en todas las sociedades. No es tema que se pueda resolver en los términos simplistas que propone el gobierno. El asunto es de mayor trascendencia, están en juego las reservas democráticas desafiadas por el autoritarismo, indispensables para hacer de la educación el factor esencial de la civilidad.

Así, los autonombrados dueños de las virtudes solidarias, de la preocupación por lo público y la actuación colectiva, quieren como contrapartida ante ese sacrificio que nos coloquemos en posición de firme para cumplir la reciente orden del timonel criollo del poder: "Miraflores, Pdvsa, la FAN, trabajadores del sector público y privado tendrán que participar en la jornadas del motor moral y luces". Eso sí, con base en lo que el gobierno quiere y cree.

El Presidente se ha quejado por los vestigios democráticos que se pasaron por alto en la vigente Constitución. Se refiere a los principios que consagran derechos fundamentales. Respondiendo a esa preocupación, la Presidenta de la Comisión de Educación, Cultura y Deportes de la Asamblea Nacional se ha apresurado a plantear que la segunda discusión del Proyecto de Ley Orgánica de Educación se hará en el marco de la Reforma Constitucional que el Jefe del Estado desea, y tomando en cuenta los objetivos del Socialismo del Siglo XXI.

Bajo esa premisa, ¿habrá lugar para la consulta democrática y la discusión con los distintos sectores del universo educativo del país, o se les intentará someter al criterio único del oficialismo?

Es probable una reforma de la Carta Magna para instituir al socialismo autoritario como valor político supremo y determinar que la educación es el aparato ideológico de ese disparate.

Para los universitarios no debe haber dudas, es imposible el régimen de libertad académica y autonomía universitaria bajo un sistema político que prohije el pensamiento único.

¡Unidos por la universidad y la educación democrática!
¡Impermeables al desaliento!

Laboratorio Constitucional

Por Olivia Biasini

Los miembros de la Comisión de Reforma Constitucional trabajan al amparo de la oscuridad, bajo un pacto secreto para que no filtren al público las propuestas que se están planteando para la Carta Magna, que se convierten de esta manera en el Código da Vinci del Socialismo Siglo XXI y en la tumba de la democracia directa y protagónica que se pregona.

Esta sociedad secreta, templarios postmodernos y socialistas en busca del Santo Grial, requieren del silencio y la oscuridad para que el Santo Espíritu se pose sobre ellos y así encontrar el misterio de la “unanimidad” y de la “voluntad general” que luego presentarán al reverenciado Primer Magistrado para que las haga llegar al pueblo, ansioso de firmar el acuerdo soberano de renunciar a la Libertad para ingresar a la promesa, nunca cumplida, de la igualdad bajo el Socialismo.

Me confieso sorprendida, no sólo no es original esta revolución, en el sentido de que a pesar de todos los signos que lo denuncian, niega seguir el modelo estalinista-cubano, es que además no se parece en nada a ninguna de las revoluciones conocidas, caracterizadas por una intensa actividad pública de participación popular para producir el cambio sustancial del modelo de convivencia.

En lugar de iniciar las discusiones en los Consejos Comunales, inventados desde arriba por revolucionarios profesionales, la Constitución es forjada e imaginada por la representación popular, por la avanzada ilustrada del régimen, quienes pretenden que la soberanía popular se manifieste sólo en el proceso de aceptación indiscutida, plebiscitaria y napoleónica.

Esta Constitución desde arriba me recuerda mucho a la Constitución de Angostura de 1819 y a la de la Gran Colombia de 1821, que fueron el vuelco fundamental a la idea primigenia de la Nación, la Constitución de 1811. Las dos Constituciones, que pretendían crear una inmensa nación unificada en Venezuela y, luego la Gran Colombia, en los territorios de Venezuela, Nueva Granada y Cundinamarca, fueron realizadas por 30 representantes, elegidos en los cuarteles.

La gente que se sorprende de que la empresa haya resultado un gran fracaso, que no lo pudo salvar ni siquiera el inmenso prestigio y devoción que muchos venezolanos y colombianos sentían por el Libertador; es algo tan absurdo como las explicaciones de que todo se debió a la maldad de los godos, a la traición de los que se opusieron y a la ceguera de los que nunca fueron capaces de mirar mas allá de su provincianismo, los que no vieron la Patria Grande Americana.

Salvando las distancias y las comparaciones, desde todo punto de vista imposibles, entre aquellos patriotas que lo dieron todo por su país y estos, que lo están regalando o se lo están robando, la idea de una Constitución perdurable al amparo de la oscuridad y de la manipulación del pueblo, que pugna por expresarse en su inmensa necesidad y en su infinita miseria arrastrada en tanta traición, pasada y presente, es, desde todo punto de vista, una imposición que únicamente puede ser sostenida por la violencia.

A la sombra sólo trabaja el crimen, decía Bolívar, mientras más secretas las reuniones e impenetrables las discusiones y decisiones, más me convenzo de la sabiduría de esta aseveración; porque democracia de cogollos conocemos bastante. Democracia real es diálogo, espacio público de discusión, confrontación de intereses e ideas, amor por lo público, es virtud y educación del pueblo para participar y formar parte del gobierno. Esos derechos políticos son la esencia de la Libertad y la base de la legitimidad de todo gobierno.

Aplicaçâo prática do princípio da corrupçâo sistêmica

Por Rivadávia Rosa

Engendrado pelos "pais fundadores do socialismo/comunismo":

“O melhor é corromper! O melhor é corromper!”
“É moral tudo o que serve para destruir a velha sociedade explotadora para unir todos os trabalhadores em torno ao proletariado que está criando uma nova sociedade comunista.”
Wladmir Illich Ulianov Lênin.

“É moral tudo o que serve à revolução e imoral tudo o que a prejudica.”
“Os jornais são armas; eis porque é necessário proibir a circulação de jornais burgueses; é uma medida de legítima defesa!”
Leon Davidovich Bronstein (Trotsky)

Confira o resultado na ilha cárcere... lembrando que tal ‘principio’ está em fase de expansão na América Latina.

Informe Oficial

Denuncian en Cuba una corrupción alarmante

LA HABANA.- Cuba descubrió irregularidades como robos y descontrol económico en más de un 90 por ciento de las empresas estatales auditadas en 2006, dijo ayer la prensa oficial.

Según Juventud Rebelde, diario de la Unión de Juventudes Comunistas de Cuba, el Ministerio de Comercio Interior dejó de percibir en 2006 unos 185 millones de pesos (8,3 millones de dólares) por "pérdidas y faltantes". La cifra elevó a 27 millones de dólares las pérdidas acumuladas por ese concepto, añadió sin aclarar a qué período se refería.

"Se descubrieron anormalidades en más del 90 por ciento de las unidades investigadas", dijo Juventud Rebelde citando una reunión presidida el jueves por el ministro de Comercio Interior, Marino Murillo. "Hay que acabar con el robo y las irregularidades en el sector", añadió. Según Juventud Rebelde, en la raíz del problema están el "descontrol económico", el "relajamiento de la moral" y la "disciplina" de algunos gerentes y empleados.

Meses antes de entregar el poder por razones de salud, el líder cubano Fidel Castro advirtió que la revolución podía "autodestruirse" por problemas internos como la corrupción y el despilfarro. Su hermano Raúl, que lo reemplaza temporalmente en el poder desde el 31 de julio pasado, ha emprendido una severa campaña contra la corrupción en las empresas estatales.

"La impunidad debe acabar hoy mismo [...]. Es imprescindible que cada dirigente vele celosamente por los recursos que el país pone en sus manos para el disfrute del pueblo", dijo el diario, que citó al ministro Murillo.

Veto a periodistas

Por otra parte, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó ayer la suspensión de visas periodísticas a corresponsales de la BBC británica, el diario mexicano El Universal y el estadounidense Chicago Tribune, decidida esta semana por el gobierno cubano.

En un comunicado de prensa, la SIP condenó profundamente la acción y expresó que representa "una abusiva represalia y otra manifestación del manejo arbitrario de la libertad de expresión y de prensa en ese país".

Los corresponsales Stephen Gibbs, de la BBC; César González-Calero, de El Universal, y Gary Marx, del Chicago Tribune, fueron notificados esta semana de que sus visas no serían renovadas y de que deben abandonar la isla en las próximas semanas.

Agencias Reuters, AFP y ANSA
Diario La Nación

24 febrero 2007

El comunismo es una gran estafa

Por Valentín Arenas Amigo

El comunismo es una gran estafa que con la justicia social como bandera logra conducir los pueblos desesperados a la esclavitud y la miseria en tanto una minoría se adueña del poder por largo tiempo. A continuación está la prueba de esta afirmación en las palabras de sus propios líderes:

Fidel Castro (el maestro): “Yo no soy comunista ni tampoco lo es el movimiento. Si nuestras ideas fueran comunistas lo diríamos aquí. ¿Es que acaso pudieran pensar que somos hipócritas”? (Diario Revolución, 30 de Diciembre 1959).

Dos años después una vez consolidado en el poder se expresó de la siguiente manera: “¿Creo en el marxismo? Creo absolutamente en el marxismo. ¿Creía el 1º de Enero de 1959? Creía el 1º de Enero. ¿Creía el 26 de Julio? Creía el 26 de Julio.“ (Discurso ante los alumnos de las Escuelas Revolucionarias, 1º de Diciembre 1961). “Soy marxista leninista y seré marxista leninista hasta el último día de mi vida (discurso, Habana 2 de Diciembre 1961).

Pero lo mejor viene ahora. El día 22 de Diciembre de 1961, en el Diario Revolución confesó: “Desde luego, si nosotros nos paramos en el Pico Turquino cuando éramos “cuatro gatos” y decimos somos marxistas leninistas desde el Pico Turquino probablemente no hubiéramos podido bajar al llano. Así que nosotros nos denominábamos de otra manera…o no abordábamos ese tema”. Mas claro no canta un gallo.

Hugo Chávez (el discípulo): “Yo no soy comunista. Si yo fuera comunista lo hubiera dicho ya” (Aló Presidente, 8 de Agosto 2003). Y últimamente al presentar el mapa estratégico de la revolución dijo que “el planteamiento comunista, no… en este momento sería una locura. No es el momento”.

Obsérvese el contraste o mejor la mentira de lo que dijo Fidel el primer año en el poder (1959) cuando no se sentía todavía consolidado y lo que dijo tres años después a finales de 1961 cuando ya El Proceso, muy rápido y muy duro, de la revolución había concluido. La simetría con las palabras de Hugo es evidente. Así le mienten y engañan a sus pueblos estos líderes. El pueblo cubano tiene 48 años en la esclavitud y la miseria, pero eso sí con mucha dignidad como propaganda y con “Patria o Muerte, venceremos” como consigna.

Ojalá que el holocausto al que Dios permitió que fuera sometido el pueblo cubano durante 48 años, sirva para que ningún otro país de América pase por lo mismo. El Presidente ha dado la señal de alarma “. “El que tenga ojos que vea y el tenga oídos que oiga” (Hugo Chávez).

Asesinato económico y moral

Por Miguel Sanmartín

Diario El Universal

Por un lado el régimen totalitario (cada vez más receloso) hinca sus garras sobre el cuello de industriales, productores y comerciantes venezolanos, a los que (además de golpistas) ahora tacha de "criminales". Por otro extiende sin límites ni controles su petrochequera a gobernantes "amigos", cuya oportunista complacencia ante el "Socialismo del Siglo XXI", además de una calculada dosis de soporte político al caudillo bolivariano, les rinde considerables dividendos.

La consecuencia de esta prodigalidad con sus conmilitones externos en evidente-premeditado desmedro del empresariado nacional conlleva a la mengua del parque industrial, la desinversión, la expansión del desempleo, máyor escasez de productos y bienes, inflación y avance de la pobreza. Además a la instauración estructural de una crisis económica y social que atiza la ya desbordada criminalidad.

La más reciente (desproporcionada) normativa promulgada por el régimen para atajar una crisis previsible (autoprovocada por su ineficiencia, sectarismo y controles) ahorca al empresariado expuesto a multas, cárcel y/o al despojo de sus bienes producto del esfuerzo de años de trabajo digno y duro.

¿Contribuirán estas medidas coercitivas a mejorar el abastecimiento y a frenar la inflación? ¿Servirán para estimular el empleo y bajar la presión sobre el dólar paralelo? ¿Impulsarán la producción nacional y bajarán las importaciones? Definitivamente no. Lo que pueden ocasionar es la caída de los inventarios, colocando al país en situación vulnerable en caso de contingencias. ¿El régimen está conciente de las consecuencias que tendría?

Tanto las acciones como el discurso oficial apuntan al debilitamiento (incluso liquidación) del empresariado privado. Lo hacen no sólo por la vía de los controles e intervencionismo. También mediante la aplicación de la artillería previa de leyes regulatorias, la "afectación" de tierras agrícolas, la expropiación de empresas e instalaciones "estratégicas" y la amenaza de confiscar o nacionalizar todo medio de producción que el régimen considere "vital" a sus intereses. Asimismo la competencia desleal vía importaciones libres de impuestos, las compras a sectores afectos al "proceso", la creación de empresas "sociales" (cooperativas, centros endógenos, etc.) y la puesta en escena la contraloría social, un aparato represivo "importado" de la dictadura cubana.

En paralelo avanza el fortalecimiento del Estado Empresario. Con ello se incrementa la dependencia ideológico-económica para el control total sobre la población. Y cuando a esto se le anexan las donaciones, compras e instalación de fábricas en el exterior con el dinero que debería dedicarse al desarrollo del país, la gran pregunta es ¿hacia dónde nos conduce el socialismo del siglo XXI? ¡Lo están viendo los venezolanos!

23 febrero 2007

Comentarios sobre el Decreto-Ley 5.197 *

El Decreto 5.197 con rango y fuerza de Ley Especial de Defensa Popular contra el Acaparamiento, la Especulación, el Boicot y cualquier otra conducta que afecte el consumo de los alimentos o productos sometidos a control de precios fue publicado en Gaceta Oficial Nº 38.628 del pasado 16 de febrero de 2007.
A partir de su publicación, dicho instrumento goza de plena vigencia en el ordenamiento jurídico venezolano.

Comentarios Generales

a) Existe vaguedad en los términos establecidos en el decreto, pues se definen deficientemente las conductas que pueden generar sanciones y se hace extensiva a conductas que afectan el consumo de los alimentos o productos.

b) Sólo se aplica cuando la conducta se relaciona con alimentos o productos sujetos a control de precios.

c) La propiedad de las mercancías y la operación del negocio pueden ser asumidas por el Estado sin justa compensación, en el supuesto que durante el procedimiento administrativo sea dictada una medida preventiva de ocupación, comiso o cierre temporal. Tampoco queda claro si la operación del establecimiento se debe restringir a vender bienes sometidos a control o también al resto de los bienes.

d) El sancionado con comiso o con cierre temporal preventivo o punitivo tiene que seguir pagando a sus trabajadores, a pesar de que no recibe el servicio personal.

e) Se declara de utilidad pública todos los bienes necesarios para producir, importar, transportar, almacenar, comercializar, etc. los bienes sometidos a control de precios. Esto implica que todas las inversiones que se encuentran en manos del sector privado, que de alguna manera se relacionen con los bienes de precios controlados, pueden ser sometidos a expropiación sin necesidad de la declaratoria previa de interés público o social. Sin embargo, el Estado debe seguir el procedimiento de expropiación establecido en la Ley de Expropiación por Causa de Utilidad Pública o Social.

f) Se define como servicios públicos esenciales las actividades de producción, importación o cualquier actividad propia de la cadena de distribución. Tales servicios deben ser prestados de forma continua, regular, eficaz, eficiente, ininterrumpida, para satisfacer las necesidades colectivas. Si las actividades antes mencionadas no se prestan conforme a los extremos señalados anteriormente, se le otorga potestad al Ejecutivo para proceder a la intervención de los servicios.

Conductas declaradas ilegales

a) Acaparamiento: restricción de la oferta, circulación o distribución de alimentos o productos sometidos a control de precios, con el objeto de provocar escasez o aumentos de precios. Es similar a la Ley de Protección al Consumidor y al Usuario (LPCU), pero poniendo énfasis en que se trata de productos de precio controlado.

b) Especulación: venta de bienes de precio regulado a un precio superior a la regulación. Es similar a la de la LPCU.

c) Alteración fraudulenta de precios: es similar a la de la LPCU, pero referido a bienes con precio controlado. Es la difusión de noticias falsas u otras maquinaciones para alterar los precios.

d) Contrabando de extracción: similar a la de la LPCU, pero referido a bienes con precio controlado. Consiste en sacar del territorio nacional bienes sometidos a control de precios, cuya comercialización se haya circunscrito al territorio nacional.

e) Boicot: no es un ilícito nuevo, ya que la Ley para Promover y Proteger el Ejercicio de la Libre Competencia lo regula en su artículo 7 como una práctica prohibida que restringe la libre competencia. Sin embargo, el presente decreto lo limita sólo a bienes con precios regulados, y lo define como aquellas acciones que impidan directa o indirectamente la producción, importación o cualquier actividad propia de la cadena de distribución.

Facultades atribuidas al Estado

a) Expropiaciones: de las inversiones hechas con la finalidad de producir, importar, comercializar, etc., bienes sometidos a regulación de precios. Es de notar que no se requerirá la declaración de interés público o social para iniciar la expropiación.

b) Medidas preventivas: (las aplica el Ejecutivo)
- Ocupación temporal preventiva (por cierre, abandono, restricción, obstaculización o alteración del servicio, o continuación de ventas con especulación). Incluye la desposesión inmediata del local y la operación del negocio, sin que se limite esto a lo relacionado con los bienes regulados.
- Comiso de los productos sometidos a control de precios.
- Cualquier medida que el Ejecutivo considere necesaria para garantizar el abastecimiento de los productos controlados.

c) Cierre temporal y multa: (se imponen por el Ejecutivo en sede administrativa)
- Hasta por noventa (90) días y multa entre 13 y 5.000 UT = entre Bs. 489.316,oo y Bs. 188.160.000,oo a razón de Bs. 37.632,oo por UT. Si se detectan varias irregularidades, se acumularán las multas que conlleve cada una de ellas.

Sanciones penales: (deben ser objeto de juicio penal en tribunales)

a) Prisión: El acaparamiento, la especulación, la alteración fraudulenta de precios, el contrabando de extracción y el boicot, tienen sanción de prisión entre 2 y 6 años.

b) Multa: La multa por los delitos anteriores puede ascender entre 130 y 20.000 UT = entre Bs. 4.892.160,oo y Bs. 752.640.000,oo a razón de Bs.37.632,oo por UT.

c) Agravante: Si los delitos tienen como fin afectar la seguridad, desestabilizar las instituciones democráticas o generar alarma, la prisión y la multa pueden ser duplicadas.

d) Inhabilitación para el comercio: El juez puede, además, inhabilitar al condenado para ejercer el comercio hasta por 10 años después de que se cumpla la condena.

La Contraloría Social

Se crean los Comités de Contraloría Social para el Abastecimiento, a través de los cuales actuarán los Consejos Comunales, que son los encargados de vigilar que se cumpla el decreto-ley y de pedirle al Ejecutivo que intervenga.

Otras consideraciones

a) Muchas de las disposiciones están redactadas de manera demasiado amplia para permitir una aplicación extensiva del decreto.

b) Hay aspectos muy importantes que no son contemplados por el decreto. A título de ejemplo, mencionaremos que, a pesar de que el decreto sólo se refiere a los bienes regulados, en la expropiación de instalaciones y otros bienes no hay distinciones cuando están destinadas a comercializar también bienes no regulados. Tampoco se precisa cuándo el Ejecutivo mantiene la operación del negocio. Qué sucede con los productos no regulados que se expenden, ni se precisa qué destino se dará al precio de los productos no regulados.

c) Cuando se realiza el cierre temporal o se mantiene la operación del negocio se crea la obligación al sancionado de seguir pagando los costos del personal que trabaja en el establecimiento.

d) En el caso anterior, el producto de las ventas de los productos regulados y las multas se deben entregar al Fondo Nacional de los Consejos Comunales y no al Fisco Nacional, lo cual crea incentivos para que los Consejos Comunales se conviertan en un aparato represivo que llegue a entorpecer las actividades comerciales de las empresas.

e) De la redacción de la Ley pareciera desprenderse que las sanciones penales se aplican adicionalmente a las sanciones administrativas, con lo cual se sanciona varias veces la misma conducta. Tal situación se repite en la Ley de Protección al Consumidor y al Usuario.

f) El órgano del Ejecutivo encargado de la aplicación de las sanciones se encuentra indeterminado. En principio podría ser el INDECU, por ser el organismo cuya competencia es afín a la materia regulada en el presente decreto. Sin embargo, no queda claro cuál es el órgano competente.

g) Las inmensas diferencias entre las sanciones mínimas y máximas, y la discrecionalidad que se da al juez en la aplicación o no de la pena accesoria de inhabilitación para el comercio, hacen que las consecuencias de los “ilícitos” puedan ser muy diferentes cuando se apliquen a unas personas u a otras. Esto puede permitir un trato discriminatorio, según la persona a quien se quiera aplicar las sanciones.

*Elaborado por el Despacho de Abogados "Araque Reyna Sosa Viso & Pitt".
Caracas, 22 de febrero de 2007

En el mar de la felicidad

¡Empresarios y comerciantes, temblad!
¡Consumidores, ayunad!
¡He aquí el socialismo del siglo XXI!



Entró en vigencia la "Ley Especial de defensa popular contra el acaparamiento, la especulación, el boicot y cualquier otra conducta que afecte el consumo de alimentos o productos sometidos a control de precios" (Decreto-ley Nº5.197, Gaceta Oficial Nº 38.628 de 16 de febrero de 2007).


Venezuela en la cuerda floja de la amenaza inflacionaria

Por Simón Romero

Al enfrentar un acelerado índice inflacionario y escasez de alimentos básicos como carne de res, pollo y leche, el presidente Hugo Chávez ha amenazado con encarcelar a los propietarios de tiendas de alimentos y nacionalizar sus negocios si violan los controles de precios, que se están generalizando.

Los productores de alimentos y economistas dicen que las medidas anunciadas tarde la noche del jueves, que incluyen la remoción de tres ceros en la denominación de la moneda venezolana, probablemente salgan mal y generen una escasez aún más aguda y un alza en los precios al consumidor.

Chávez, cuyo populismo de izquierda sigue siendo muy aceptado entre los pobres y las clases trabajadoras de Venezuela, pareció no inmutarse ante las críticas a sus políticas. Al aparecer en vivo en la televisión nacional, hizo un llamado a la creación de "comités de control social", en esencia, grupos de sus partidarios políticos cuyo propósito sería informar de agricultores, rancheros, propietarios de supermercados y vendedores ambulantes que sortean el esfuerzo gubernamental por controla los precios de los alimentos.

"Es surrealista que hayamos llegado al punto en el que estamos en peligro de derrochar un importante auge petrolero", dijo José Guerra, un ex jefe de investigación económica del Banco Central de Venezuela que salió del gobierno de Chávez en el 2004. "Si el gobierno insiste en apegarse a una política que claramente está fallando, es posible que nos dirijamos por el camino de Zimbabue".

Como indicador de la inquietud por las políticas económicas de Chávez, que incluyen la nacionalización de compañías en las industrias telefónica y de electricidad, la inversión extranjera directa fue negativa en los primeros nueve meses del 2006.
La escasez de alimentos básicos ha sido esporádica desde que el gobierno fortaleció los controles de precios en el 2003, después de una huelga debilitante de los trabajadores petroleros. Sin embargo, en las últimas semanas, la escasez de artículos como carne y pollo han conducido a una reacción de temor de las autoridades federales mientras tratan de comprender cómo es que sucede eso en una economía aparentemente próspera.

Entrar a un supermercado en esta ciudad es una experiencia extraña. Los estantes están repletos de whisky escocés, vinos argentinos y quesos importados como brie y camembert, pero es frecuente que no haya productos básicos como frijoles negros y cortes atractivos de carne como el sirloin. Los clientes, incluso en la propia cadena gubernamental de tiendas subsidiadas, Mercal, sólo pueden escoger entre huesos de pescuezo de puerco, conejo y cortes raros de cordero.

Debido a que los compradores sólo pueden llevar dos paquetes grandes de azúcar, se ha desarrollado un mercado negro de este producto entre los vendedores ambulantes de algunas partes de Caracas.

José Vielma Mora, el jefe de Seniat, el organismo fiscal del gobierno, supervisó una redada este mes en un almacén en Caracas donde funcionarios decomisaron alrededor de 165 toneladas de azúcar. Vielma dijo que la redada expuso el acaparamiento por parte de vendedores no dispuestos a vender el azúcar a precios oficiales.

Quienes están en la industria alimentaria dicen que los controles de precios evitaron que tuvieran ganancias después de que aumentó la inflación y el valor de la moneda venezolana cayó en el mercado negro del comercio en las últimas semanas. El bolívar, la moneda del país, cayó más de 30 por ciento, a alrededor de 4,400 por dólar en el comercio no oficial después de que Chávez nacionalizó la principal compañía telefónica de Venezuela, CANTV, así como su empresa de servicios eléctricos, Electricidad de Caracas.

Los temores de que se nacionalicen más compañías privadas han puesto más presión en la moneda ya que los venezolanos ricos tratan de sacar su dinero del país. La preocupación por la fuga de capitales ha puesto nervioso al gobierno, ya que hay amenazas vagas contra periódicos que publican los tipos de cambio no oficiales (oficialmente, el bolívar se cotiza en alrededor de 2,150 por un dólar).

Durante su transmisión de televisión, Chávez dijo que sus medidas serían expresadas en un decreto, un poder que su legislatura incondicional acaba de otorgarle. Reconoció que quitar impuestos a la venta de alimentos privaría al gobierno de más de tres mil millones de dólares en ingresos, más del presupuesto militar, pero dijo que el incremento en impuestos a artículos de lujo como casas en la playa y yates resarciría parte del decremento.

Chávez también dijo que aumentaría los subsidios a las tiendas paraestatales. Los economistas dicen que tales subsidios, junto con préstamos considerables a campesinos, han permitido que los controles de precios funcionaran relativamente bien hasta hace pocas semanas.

Sin embargo, las expropiaciones recientes de granjas y ranchos, parte del esfuerzo de Chávez por dar poder a las cooperativas financiadas por el Estado, también han pesado en la producción alimentaria nacional mientras los nuevos gerentes actualizan las operaciones. Lo mismo ha sucedido con el flujo de petrodólares en la economía, disminuyendo la importación de alimentos y haciendo que algunos productores nacionales no sean competitivos, una aflicción común a las economías petroleras.

"Parece haber una confusión básica en el gobierno de Chávez en cuanto a qué es lo que impulsa la escasez y la inflación", dijo Francisco Rodríguez, un ex economista en jefe de la Asamblea Nacional de Venezuela que imparte cátedra en la Universidad Wesleyan.

"Hay gente competente en el gobierno que sabe que Chávez necesita reducir el gasto si quiere derrotar esos problemas", dijo Rodríguez. "Pero son pocas las personas en posiciones de poder que están dispuestas a arriesgarse a decirle lo que necesita escuchar".

Fuente: www.elnuevoherald.com


El sepelio del sector privado

El Gobierno de Hugo Chávez es cada vez más comunista y más totalitario. Ahora, este viernes 16 de febrero dio un gigantesco salto en esta dirección cuando dictó el Decreto-Ley Especial de “Defensa Popular contra el acaparamiento, la especulación, el boicot y cualquier otra conducta que afecte el consumo de alimentos o productos sometidos a control de precios”.

El artículo 4°, de este Decreto-Ley declara que todos los bienes necesarios para desarrollar las actividades de producción, fabricación, importación, acopio, transporte, distribución y comercialización de alimentos o productos sometidos a control de precios, son de utilidad pública e interés social. Con este sólo artículo, Chávez asume el poder de expropiar mediante decreto, los bienes de cualquier persona o empresa, de cualquier eslabón de la cadena de producción de productos alimenticios o regulados.

Adicionalmente, como es costumbre de este Gobierno, las multas y sanciones que contempla este Decreto-Ley, no guardan una relación con la gravedad de las supuestas infracciones. La pena mínima es de dos años y la multa menor es de 130 Unidades Tributarias, o sea, Bs.4.892.160 en base al valor actual de la UT. Más grave aún es que la Ley incluye una pena accesoria: “la inhabilitación para el ejercicio del comercio” hasta por10 años.

Por otra parte, la Ley introduce un nuevo delito, el boicot, lo cual pareciera ser una reacción desproporcionada por la negativa de los supermercados a vender carne por debajo de su costo de producción, aunque también podría tener como objetivo prevenir que cualquier individuo o empresa se atreva a promover o participar en un paro al estilo de los del 10 de diciembre de 2001, y del prolongado de diciembre 2002- enero 2003.

Por último ésta es una Ley inconstitucional por cuanto el Legislativo no puede delegar en el Ejecutivo, la facultad de dictar leyes que contemplen sanciones corporales, por muy habilitado que esté el Presidente. Además, este nuevo Decreto-Ley tipifica delitos que ya estaban contemplados en la Ley de Protección al Consumidor y el Usuario (acaparamiento, especulación, alteración fraudulenta de precios y contrabando de extracción). Y según la Constitución Bolivariana de 1999, cuando dos o más leyes sancionen un mismo delito, la pena a aplicar será la que más beneficie al reo. En este caso las penas de la Ley del Indecu son mucho menores que las de este nuevo mamotreto legal, por lo cual el mismo sería inaplicable en la mayoría de los casos.

La ley en sí es draconiana y estrangula al sector privado de manera irremediable, a la par que le imprime full velocidad al comunismo del siglo XXI.


Comentarios sobre el proyecto de Ley Habilitante

Ya otorgada y en pleno uso,
conviene, no obstante, leer estos comentarios.
N. de LPL


Por Allan R. Brewer-Carías*

I
ÁMBITO PROPUESTO PARA LA DELEGACIÓN LEGISLATIVA

El gobierno continúa con su propósito de intentar borrar todo el régimen jurídico del Estado democrático y social de derecho que se estableció en las últimas décadas, y sustituirlo por otro que como lo dice la Exposición de Motivos del Proyecto de Ley habilitante de enero de 2007, impulse “una etapa en la que se acentúe el proceso de transformaciones en el que se halla inmersa la Nación”, según se ha anunciado para establecer un Estado socialista.

Supuestamente,
“La razón de ser que impulsa la aprobación de la presente Ley Habilitante se refiere a la necesidad de emprender una reestructuración de las instituciones y de las dinámicas que rigen lo público, para hacerlas más acordes con los postulados constitucionales y más eficaces en su labor de representación, intermediación y construcción del interés colectivo.”

A tal efecto, el Presidente de la República, siguiendo los mismos pasos que dio en 2001, pero ahora ante una Asamblea en la cual no tiene oposición alguna ya que está totalmente conformada por sus seguidores, ha solicitado formalmente que sancione una Ley Habilitante que le permita durante un período de año y medio (18 meses), legislar en todas las materias imaginables. Con ello, nuevamente, el Presidente de la República pretende legislar sin transparencia alguna, sin que se conozcan los proyectos de leyes, sin que puedan debatirse, y sin que se realice la consulta pública que la Constitución le ordena hacer a la Asamblea Nacional respecto de los proyectos de ley (artículos 206 y 211).

En esta forma, en evidente fraude a la Constitución, la potestad estatal de legislar sobre las materias de la competencia nacional se pretende trasladar del órgano que ejerce el Poder Legislativo (Asamblea Nacional) al Poder Ejecutivo, pesar de que éste controla completamente al primero, donde no puede encontrar oposición alguna; legislación que se refiere, incluso, a materias que se afectan a los otros poderes del Estado, en particular, en su división horizontal (Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral) como en su distribución territorial (Estados y Municipios).

La habilitación legislativa que se pretende, tal como la enumera la Exposición de Motivos de la Ley, busca que el Estado cuente “con unas Instituciones aún más consecuentes con los postulados constitucionales”, a cuyo efecto “en el actual momento de profundización sociopolítica”, pretende que el Presidente de la República dicte leyes en los siguientes ámbitos: transformación de las Instituciones del Estado; participación popular; valores esenciales del ejercicio de la función pública; económico y social; financiero, y tributario; seguridad ciudadana y jurídica; ciencia y la tecnología; ordenación territorial; seguridad y defensa; e infraestructura, transporte y servicios.

Es decir, se pretende delegar en el Presidente de la República la legislación en todos los ámbitos de la Nación, eliminándose completamente todo el sentido de la separación de poderes y de la necesidad de que en nun Estado de derecho, las leyes emanen de la representación popular, conforme a un procedimiento de formación prescrito en la Constitución, rodeado de transparencia y consulta popular.

Por otra parte, la delegación legislativa que se pretende se ha redactado de tal forma general que materialmente no encuentra límite alguno. Así, conforme al artículo 1º de la Ley, se autoriza al Presidente para que dicte normas:

1.-En el ámbito de transformación de las instituciones del Estado, con el objeto de actualizar y transformar el ordenamiento legal que regula a las instituciones del Estado.

2.-En el ámbito de la participación popular, que adecuen la estructura organizativa de las instituciones del Estado, para permitir el ejercicio directo de la soberanía popular.

3.-En el ámbito de los valores esenciales del ejercicio de la función pública, para erradicar definitivamente la corrupción, y reformar el régimen funcionarial y de responsabilidad personal del funcionario.

4.-En el ámbito económico y social, para adaptar la legislación existente a la construcción de un nuevo modelo económico y social,procediéndose a reinterpretar los derechos fundamentales y principios económicos bajo la nueva concepción del Estado social de derechos y de justicia.

5.-En el ámbito financiero y tributario, para modernizar el marco regulatorio de los sectores monetario, banca, seguros, tributario e impositivo.

6.-En el ámbito de la seguridad ciudadana y jurídica, para actualizar el Sistema Público Nacional de Salud (sic)(debe haber un error, debe referirse al sistema de Seguridad Pública), organizar el sistema de seguridad ciudadana y un sistema penitenciario digno; y establecer procedimientos para la identificación ciudadana y el control migratorio, así como, para materializar la seguridad jurídica.

7.-En el ámbito de la ciencia y la tecnología, para el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

8.-En el ámbito de la ordenación territorial, para establecer una nueva distribución de los espacios subnacionales, y una nueva regionalización del país. Estado.

9.-En el ámbito de seguridad y defensa, para establecer la organización y funcionamiento de la Seguridad y Defensa Integral de la Nación, y la Fuerza Armada Nacional, y posibilitar el principio de corresponsabilidad entre el Estado y la comunidad organizada con la finalidad de materializar los fines fundamentales de éste.

10.-En el ámbito de la infraestructura, transporte y servicio, para optimizar sistemas de transporte terrestre, ferroviario, marítimo, fluvial; aéreo, regulando la prestación de los servicios públicos en general, y de un sistema de construcción masiva de viviendas dignas, y actualizar el sector de las telecomunicaciones y la tecnología de información, el servicio postal y el acceso de los ciudadanos a la Administración.

II
LIMITES A LA DELEGACIÓN LEGISLATIVA DERIVADOS DEL PRINCIPIO DE LA RESERVA LEGAL EN MATERIA DE REGULACIÓN DE LOS DERECHOS CONSTITUCIONALES

Conforme a la Constitución de 1999, las materias cuya legislación puede delegarse en el Presidente de la República en Consejo de Ministros, son las que corresponden a la competencia del Poder Nacional enumeradas en el artículo 156 de la Constitución, sin que el texto constitucional establezca límite expreso alguno.

Por ello, esta delegación legislativa de la Asamblea Nacional en el Presidente de la República en Consejo de Ministros, no sólo es una innovación de la Constitución de 1999, sino que la misma no tiene antecedentes en el constitucionalismo contemporáneo, por la amplitud como está concebida. Esta delegación, por otra parte, cambió el régimen de la Constitución de 1961 que se limitaba a autorizar al Presidente de la República para dictar medidas extraordinarias en materias económicas y financieras, exclusivamente, previa habilitación por el Congreso (arts. 190, ord. 8).

En la Constitución de 1999, en cambio, se ha regulado una amplísima posibilidad de delegación legislativa, sin limitación expresa respecto de las materias que puede contener, lo cual podría resultar en un atentado inadmisible contra el principio constitucional de la reserva legal. Sobre esta delegación legislativa, incluso, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, se ha pronunciado sin fijarle o buscarle límites, admitiendo, incluso “que, de acuerdo con el nuevo régimen constitucional, no existe un límite material en cuanto al objeto o contenido del decreto-ley”, (Sentencia Nº 1716 de 19-01-01, revisión constitucional del Decreto-Ley con fuerza de Ley Orgánica de los espacios Acuáticos e Insulares de 2001).

Sin embargo, a pesar de la aparente ausencia de límites a la delegación legislativa, el régimen de los derechos constitucionales previstos en la Constitución, que tiene prevelancia sobre cualquier otro, impone una limitación esencial la delegación legislativa, de manera que tal delegación no es posible en materias que impliquen limitación o restricción a los derechos y garantías constitucionales.

En efecto, la más importante de las garantías constitucionales de los derechos constitucionales, tal y como resulta de toda la regulación contenida en los artículos 19 a 129 de la Constitución, es la de la “reserva legal”, es decir, que sólo mediante ley es que pueden limitarse o restringirse los derechos garantizados en la Constitución. El texto constitucional, además, reserva dichas regulaciones a la ley nacional, es decir, la emanada de la Asamblea Nacional, teniendo ésta entre sus atribuciones, el “legislar en las materias de la competencia nacional” (art. 187,1), enumerando el artículo 156 de la Constitución, entre ellas, “la legislación en materia de derechos, deberes y garantías constitucionales”.

Conforme a lo anterior, las regulaciones, restricciones y limitaciones a los derechos y garantías constitucionales sólo pueden ser establecidas mediante ley formal, y “ley”, conforme al artículo 202 de la Constitución, no es otra cosa que “el acto sancionado por la Asamblea Nacional como cuerpo legislador”; es decir, el acto normativo emanado del cuerpo que conforma la representación popular. Es decir, las limitaciones o restricciones a los derechos y garantías constitucionales, de acuerdo con la garantía constitucional de la reserva legal, sólo puede ser establecidas por el órgano colegiado que represente al pueblo, es decir, por la Asamblea Nacional.

De lo anterior resulta que, frente a una delegación legislativa tan amplia como la que regula la Constitución, y se pretende en lel proyecto de Ley Habilitante de 2007, los límites a la misma derivan de los propios principios constitucionales.

De ello deriva que siendo la garantía constitucional de la reserva legal de la esencia del régimen constitucional del Estado de derecho, la delegación legislativa mediante leyes habilitantes al Presidente de la República para dictar decretos con rango y valor de Ley, no puede abarcar materias que se refieran al régimen de restricción o limitación a los derechos y garantías constitucionales.

En tal sentido, en el mismo artículo 156 de la Constitución que regula las materias de competencia nacional, se enumeran muchas que inciden directamente en el régimen de los derechos constitucionales enumerados y desarrollados en los capítulos de la Constitución (sobre la nacionalidad, y los derechos civiles, políticos, sociales, culturales y educativos, económicos, de los pueblos indígenas y ambientales, Título III, artículos 19 a 135) y que sólo pueden ser reguladas mediante ley formal emanadas de la Asamblea Nacional, y que son las siguientes: la naturalización, la admisión, la extradición y expulsión de extranjeros (ordinal 4); los servicios de identificación (ordinal 5); la policía nacional (ordinal 6); la seguridad, la defensa y desarrollo nacional (ordinal 7); el régimen de la administración de riesgos y emergencias (ordinal 9); la regulación del sistema monetario, del régimen cambiario, del sistema financiero y del mercado de capitales (ordinal 10); el régimen del comercio exterior y la organización y régimen de las aduanas (ordinal 15); la legislación sobre ordenación urbanística (ord. 19); el régimen y organización del sistema de seguridad social (ordinal 22); la legislación en materia de sanidad, vivienda, seguridad alimentaria, ambiente, turismo y ordenación del territorio (ordinal 23); las políticas y los servicios nacionales de educación y salud (ordinal 25); el régimen de la navegación y del transporte aéreo, terrestre, marítimo, fluvial y lacustre de carácter nacional (ordinal 26); y, en general, como se dijo, la legislación en materia de derechos, deberes y garantías constitucionales; y además, la civil, mercantil, penal, penitenciaria, de procedimientos y de derecho internacional privado; la de elecciones; la de expropiación por causa de utilidad pública o social; la de propiedad intelectual, artística e industrial; la del patrimonio cultural y arqueológico; la agraria; la de inmigración y poblamiento; la de los pueblos indígenas y territorios ocupados por ellos; la del trabajo, previsión y seguridad sociales; la de sanidad animal y vegetal; la de notarías y registro público; la de bancos y seguros; la de loterías, hipódromos y apuestas en general (ordinal 32).

Por otra parte, la Convención Interamericana de Derechos Humanos, que en Venezuela tiene rango constitucional y es de aplicación prevalente en el derecho interno conforme al artículo 23 de la Constitución, establece que las restricciones al goce y ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en la misma, “no pueden ser aplicadas sino conforme a leyes que se dicten por razones de interés general y con el propósito para el cual han sido establecidas”, sabiendo interpretado la Corte Interamericana de Derechos Humanos que la expresión “leyes” contenida en esta norma sólo puede referirse a los actos legales emanados de “los órganos legislativos constitucionalmente previstos y democráticamente electos” (Opinión Consultiva OC-6/67 de 9-3-86), y que, en el caso de Venezuela, es la Asamblea Nacional.

En consecuencia, la Ley Habilitante que dicte la Asamblea Nacional delegando la potestad legislativa en el Presidente de la República, no podría constitucionalmente atribuir al Presidente competencia alguna para dictar normas que impliquen la restricción o limitación a los derechos y garantías constitucionales, pues de lo contrario se violaría el principio de la reserva legal que como garantía constitucional fundamental de tales derechos, está establecido en la Constitución.

En cuanto al proyecto de Ley Habilitante que está discutiendo la Asamblea Nacional, la misma puede considerarse inconstitucional al pretender prever una legislación ejecutiva delegada en los siguientes ámbitos, en violación de la garantía de la reserva legal establecida en la Constitución:

1. En el ámbito de la participación popular, por tratarse de la regulación referida a un derecho político consagrado en los artículos 62 y siguientes de la Constitución (ordinal 2º).

2. En el ámbito económico y social (ordinal 3), en el ámbito financiero y tributario (ordinal 5) y en el ámbito de la infraestructura, transporte y servicio (ordinal 10), en los aspectos que impliquen restricción o limitación de derechos de las personas, por tratarse de una regulación referida a los derechos económicos consagrados en los artículos 112 y siguientes de la Constitución.

Además, en ningún caso, la Asamblea Nacional puede pretender delegar en el Presidente de la república, la potestad de adaptar “la legislación existente relativa a los derechos económicos y sociales”, para que proceda a “la construcción de un nuevo modelo económico y social”, y menos aún para que el Presidente de la República pueda proceder por vía de legislación delegada a “reinterpretar los derechos fundamentales y principios económicos bajo la nueva concepción del Estado social de derechos y de justicia” (ordinal 3º).

3.-En el ámbito de la seguridad ciudadana y jurídica, por tratarse de una regulación referida al derecho ciudadano a la seguridad y protección personal consagrado en los artículos 55 y 332 de la Constitución (ordinal 6º).

III
LIMITES A LA DELEGACIÓN LEGISLATIVA DERIVADOS DE LA RESERVA CONSTITUCIONAL EN MATERIA DE ORGANIIZACIÓN DEL ESTADO

Por otra parte, en ningún caso la Asamblea Nacional puede delegar en el Presidente de la República legislación alguna que signifique modificar la Constitución; si la Asamblea nacional no puede dictar ley alguna modificatoria de la Constitución, con mayor razón no puede delegar en el Presidente que dicte decretos leyes que modifiquen el texto constitucional.

Y un aspecto de la Constitución que por supuesto no puede ser modificado por leyes es precisamente la parte orgánica de la misma, referente a la organización del Estado, particularmente en cuanto a la división y distribución del Poder Público (artículos 136 ss.)

En consecuencia, en cuanto al proyecto de Ley Habilitante que está discutiendo la Asamblea Nacional, la misma puede considerarse inconstitucional al pretender prever una legislación ejecutiva delegada en el ámbito de la ordenación territorial, “para establecer una nueva distribución de los espacios subnacionales”, y una “nueva regionalización del país. Estado” (ordinal 8), por implicar modificar la distribución del Poder Público en los Estados y Municipios que establece la Constitución (artículos 168-184).

IV
LIMITES A LA IMPLEMENTACIÓN DE LA DELEGACIÓN LEGISLATIVA IMPUESTOS POR EL DERECHO A LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA (CONSULTAS PÚBLICAS)

La potestad legislativa que puede delegarse al Presidente de la República, además, tiene otros límites impuestos en la Constitución para garantizar la participación política, que no sólo es uno de los valores fundamentales del texto constitucional sino uno de los derechos constitucionales más destacados previstos en el mismo.

En efecto, la Constitución consagra el derecho a “la participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública”, disponiendo como obligación del Estado el “facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica” (artículo 62). Además, la Constitución garantiza el derecho a la participación en lo político entre otros medios, a través de la “consulta popular” (artículo 70).

Precisamente para concretar este derecho constitucional, la propia Constitución expresamente establece previsiones donde se impone a la Asamblea Nacional la obligación de consulta pública en el procedimiento de formación de las leyes:

En primer lugar, con carácter general, el artículo 211 exige a la Asamblea Nacional y a las Comisiones Permanentes que, durante el procedimiento y aprobación de los proyectos de leyes, deben consultar (“consultarán”) a los otros órganos del Estado, a los ciudadanos y a la sociedad organizada para oír su opinión sobre los mismos; y

En segundo lugar, el artículo 206 exige a la Asamblea Nacional, que debe consultar a los Estados (“serán consultados”) a través de los Consejos Legislativos, cuando se legisle en materias relativas a los mismos.

Esta es la forma concreta conforme a la cual la Constitución garantiza el ejercicio del derecho a la participación política en la gestión de los asuntos públicos en el proceso de formación de las leyes, al establecer la obligación que se impone a la Asamblea Nacional, de consulta pública sobre los proyectos de ley.

Esta obligación constitucional de realizar consulta pública respecto de los proyectos de Ley, por supuesto, se traslada al Presidente de la República cuando se produce la delegación legislativa. Esta, como toda delegación, no sólo transfiere poderes sino también deberes, y entre ellos, el deber constitucional de consulta publica de los proyectos de decreto-ley que se dicten en ejecución de la ley habilitante. Este es el criterio que se deriva de la sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia Nº 1716 de 19-09-2001 al revisar la constitucionalidad del Decreto-Ley sobre Ley Orgánica de los espacios Acuáticos e Insulares de 2001.

Es decir, independientemente del órgano que dicte la ley (Asamblea Nacional o Presidente de la República en virtud de la habilitación legislativa), la obligación de consulta pública es ineludible pues es parte integrante del procedimiento constitucional para la formación de las leyes.

En consecuencia, la delegación legislativa al Presidente de la República no podía configurarse como un mecanismo para eludir el cumplimiento de esta obligación constitucional de consulta en el proceso de elaboración de los decretos-leyes respectivos, la cual no se elimina por el hecho de la delegación legislativa. En consecuencia, los proyectos de decretos-leyes que se dicten en ejecución de la Ley Habilitante, si no se someten a consulta por el Ejecutivo Nacional en la misma forma indicada en la Constitución, antes de su adopción en Consejo de Ministros, serían inconstitucionales.

Pero adicionalmente a las previsiones constitucionales sobre consulta de leyes, a partir del 17 de octubre de 2001, la Ley Orgánica de la Administración Pública de 2001 (Gaceta Oficial Nº 37.305 de 17-10-2001) estableció la obligación general de los órganos de la Administración Pública, comenzando por el Presidente de la República en Consejo de Ministros, que son los de más alta jerarquía en la Administración Pública, de promover “la participación ciudadana en la gestión pública” (artículo 135), a cuyo efecto, el artículo 136 de la referida Ley Orgánica obliga al Presidente de la República cuando vaya a adoptar “normas legales”, es decir, decretos-leyes en ejecución de una ley habilitante, a remitir el anteproyecto “para su consulta a las comunidades organizadas y las organizaciones públicas no estatales” inscritas en el registro que debe llevarse en la Presidencia de la República (artículos 135, 136).

Paralelamente a ello, la Presidencia de la República debe publicar en la prensa nacional la apertura del proceso de consulta pública indicando su duración, para recibir las observaciones (artículo 136). Durante el proceso de consulta pública, cualquier persona puede presentar por escrito sus observaciones y comentarios sobre el correspondiente anteproyecto, sin necesidad de estar inscrito en el registro antes mencionado (artículo 135).

Aun cuando el resultado del proceso de consulta “no tendrá carácter vinculante” (artículo 136), lo importante del régimen de la consulta obligatoria prevista en la Ley, es la disposición del artículo 137 de la misma Ley Orgánica que prohíbe al Presidente de la República “aprobar normas” que no hayan sido consultados conforme a lo antes indicado, previendo expresamente dicho artículo que “las normas que sean aprobadas por los órganos o entes públicos …serán nulas de nulidad absoluta si no han sido consultadas según el procedimiento previsto”.


* Constitucionalista. Profesor de Columbia Law School.

Culto petrolero a la personalidad

Por Trino Márquez

CEDICE

A partir de febrero de 1999 reaparece en el escenario nacional el culto a la personalidad, práctica que se suponía erradicada o, en todo caso, en franco proceso de extinción. Ese culto con el paso de los días adquiere tonalidades cada vez más irritantes. La mayoría de los espacios públicos y edificios que albergan a las instituciones del Estado o del Gobierno nacional, regional y municipal, muestran la imagen todopoderosa y omnisciente del comandante. En unos frescos aparece, como los grandes timoneles, señalando el camino hacia el futuro; en otros encendiendo el bombillo de la “revolución eléctrica”; en el de más allá tutelando las labores de PDVSA o del SENIAT; en el siguiente, abriéndole camino al socialismo del siglo XXI y “empoderando” al pueblo a través de los Consejos Comunales. No existe actividad, proceso o hecho de la acción del Gobierno en la que su palabra no se muestre esclarecedora e inapelable. Como en los grandes mitos, su imagen se presenta sin fisuras, invulnerable, recia igual que un monolito. Los mítines y actos públicos del oficialismo constituyen desvergonzadas muestras de servilismo y obsecuencia frente al caudillo. Aló, Presidente, incluido su nuevo formato, forma parte del fuego que alimenta la leyenda Según sus epígonos, el comandante está a la altura del Libertador (pero, de seguir el ritmo frenético que han desatado esos acólitos, pronto estará por encima), del Che Guevara y de Fidel Castro.

¿Qué explica esta involución tan severa de la vida política nacional? Axel Capriles apunta algunas ideas que sirven para entender el fenómeno. La gente, dice Capriles, necesita proyectar en superhombres, en semidioses, sus propias carencias. De esta manera mitiga esas falencias. Los aláteres del autócrata la justifican diciendo que la revolución bolivariana, como todas las revoluciones, reclama un líder único e indiscutible al que se le debe obediencia incondicional. Ese guía, además, debe ser eterno. Para garantizar la permanencia del jefe en el poder, se han convertido en fieros defensores de la reelección indefinida, fin principal de la reforma constitucional. Los chavistas reproducen, en escala tropical, lo que hicieron los rusos con Lenin y Stalin, los chinos con Mao, los coreanos del norte con Kim Il Sung. En realidad no es la revolución la que exige endiosar a sus dirigentes. Es el totalitarismo, la autocracia y la megalomanía.

La necesidad de que los venezolanos proyecten en un líder carismático sus debilidades, los trastornos narcisistas de personalidad que muestra el autócrata y la mimetización que sufren los alabarderos que rodean al comandante, explican en buena medida el resurgimiento del culto a la personalidad en el país, practica que no se veía, al menos con estos ribetes patológicos que estamos presenciando, desde la era de Antonio Guzmán Blanco. Ahora bien, a estos factores hay que agregar uno que me parece central: la desaparición de las instituciones del Estado que sirven para contrarrestar al Poder Ejecutivo. Es en este ambiente menguado donde puede desbordarse una personalidad egocéntrica como la del teniente coronel.

El culto a la personalidad Chávez se ha afincado en la utilización inicua de los recursos públicos, especialmente los que genera el petróleo. Esta es la fuente que alimenta obeso yo del primer mandatario. Ese uso no ha sido fiscalizado, ni sometido a ningún tipo de control por parte de la Asamblea Nacional o de la Contraloría General, organismos obligados a velar porque el patrimonio nacional se invierta de acuerdo con los intereses generales del país. El Presidente de la República hace un uso abusivo de las cadenas de radio y televisión. Con ellas invade los hogares de los venezolanos y fomenta la idea de que es imprescindible e insustituible. Este atropello ocurre sin que el Defensor del Pueblo, el Fiscal General o algún magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, mueva una pieza para impedir que se perpetre.

El ego insaciable del comandante ha podido crecer sin restricciones, y sus camaradas han podido inflarlo sin cortapisas para ganarse sus favores, porque las instituciones del Estado han claudicado frente a las ambiciones desmedidas del jefe. A los órganos responsables de ponerle coto a los desmanes no les ha importado que sus desmesuras enrarezcan el clima de convivencia que requiere toda democracia sana. Tampoco les ha interesado que sus excesos vayan a contrapelo del estilo sobrio que deben exhibir los jefes de Estado en las democracias modernas, incluso allí donde el régimen de Gobierno es presidencialista y, en razón de ello, el Poder Ejecutivo es muy fuerte.

En estas naciones el Presidente está obligado a cumplir con un conjunto de reglas que señala la Constitución y las leyes. Cuando estos instrumentos son incompletos o no resultan suficientemente claros, de inmediato actúan los órganos del Estado para ponerle frenos a las actuaciones del primer mandatario. Los vacíos legales son cubiertos por el órgano legislativo o por el Poder Judicial, no por el Presidente.
En Venezuela no ocurre nada de esto. Al contrario, la presidenta del Parlamento, órgano que previamente había renunciado a legislar (más no a cobrar) durante año y medio, declara que el Parlamento no le informará a la opinión pública, ni opinará sobre los instrumentos legales que contenga la Ley Habilitante, todo ello en virtud de un fulano pacto de discreción suscrito por la cúpula dominante La abyección de los diputados de la Asamblea Nacional carece de barreras. No sólo le entregan a Chávez la capacidad de legislar, sino que además declinan ante la posibilidad de emitir alguna opinión sobre una materia que les concierne directamente y para la cual supuestamente fueron electos por el pueblo. El órgano soberano de la representación popular se somete de forma incondicional a los dictados del caudillo.

Con instituciones de esta clase, ¿cómo no va a haber culto a la personalidad?

22 febrero 2007

Sin tetas no hay paraíso

Por Liliana Fasciani M.

Pocas veces se tropieza uno con un libro que enganche desde el primer párrafo y sea capaz de mantenerle sentado el tiempo necesario para llegar al punto final en la última página.

Para quienes la televisión es una opción apenas contemplada para informarse sobre los últimos acontecimientos, la lectura es casi siempre mejor alternativa. Eso me ha pasado con respecto a una serie transmitida a través de uno de los canales de televisión (ya no sé si privado, o del Estado, o de propiedad mixta) de nuestro país. Supe que anunciaban la serie con un título por demás sugerente, pero no me animé en lo absoluto a verla.

En cambio, cuando tuve frente a mi la novela -en cuerpo presente- de la cual ha surgido esa versión seriada para la televisión, mi actitud fue totalmente distinta. Abrí el libro en eso que Sartre (o el padre de Sartre) llamaba "la página buena", y me bastó con leer un par de líneas para arrellanarme en el sillón.

El texto es -en mi opinión- el resultado de una combinación metodológica exitosa sobre un tema de interés actual, que toca puntos especialmente sensibles del ser humano, la familia y la sociedad.

La obsesión por la belleza y la perfección de la figura humana, la ambición de poder y el dinero como medida del poder, la envidia en el más nítido concepto hobbesiano, la violencia como medio expedito para la consecución de fines casi ridículos, pero definitivamente importantes, la política en el contexto de sus errores, debilidades y vicios casi atávicos, la honestidad y la amistad en la cuerda floja de las conveniencias, la fama en su patética temporalidad.

Creo que Gustavo Bolívar Moreno ha escrito esta novela colocando sobre su mesa de trabajo todas las herramientas disponibles para realizar una disección en las entrañas más profundas de la sociedad colombiana, combinando el periodismo de investigación -desde su posición de comunicador social- con el análisis sociopolítico -desde su perspectiva de ciudadano de a pie-.

Si algo hubiere de ficción en la trama, está tan bien dosificado, que se percibe existe sólo para lograr encuadrar a los personajes en cada uno de los cuadros expuestos. Pero nada ficticio hay en la historia de Catalina y sus amigas, ni en la de su familia, ni en la de "los tales" y sus secuaces, como tampoco en la acción y en la omisión de las autoridades, ni siquiera en el comportamiento del último y más breve de los personajes.

"Sin tetas no hay paraíso" es un complejo de historias reales y crudas que vemos, leemos y oímos diariamente en los medios de comunicación, en la calle, en el país y en la vida. Pero no en Colombia nada más, sino en todos los países de América Latina y del mundo. Tampoco únicamente en la vida de otras personas, sino en nuestras propias vidas.

Cualquiera de nosotros tiene una hija, sobrina, tía, prima, nieta, o amiga que delira por unas tetas nuevas, más grandes y turgentes, que sean el punto focal de las miradas. Porque en la sociedad actual una par de buenas tetas, al igual que un par de hermosos glúteos y una cintura esculpida a pulso de bisturí elevan, redondean y estilizan la autoestima. ¿Quién puede culparlas? ¿Quién será que lance la primera piedra contra adolescentes, jóvenes y maduras que sólo desean lucir bellas y vencer los estragos del tiempo?

Esta es una novela de indiscutible actualidad. Quizá la única -hasta ahora- que encaja a la perfección en el molde de nuestro mundo y nuestro tiempo.

La política y los negocios

Por Jorge Navarrete Poblete

Blog La Mirada

No es ningún pecado ser empresario, como tampoco lo es el tener mucho dinero. Adicionalmente, son varios los casos de distinguidos millonarios que, en algún momento de sus vidas, han decidido dedicarse a la filantropía o a la política: George Soros o Douglas Tompkins son un buen ejemplo. Sin embargo, la pregunta relevante —y que ha sido parte de la crítica permanente al comportamiento de Sebastián Piñera— es ¿qué tan compatible resulta dedicarse, al mismo tiempo y en forma simultánea, a la actividad empresarial y a la política?

La relación entre la política y los negocios es un tema que ha adquirido creciente importancia en las últimas décadas. En efecto, en Chile nunca se hizo mayor cuestión sobre el hecho de que un político como Jorge Alessandri fuera por años presidente de la Papelera o que hubiera dirigido la Sofofa.

Sin embargo, en la actualidad estos temas han sido fuente de debate nacional e internacional. Así, por ejemplo, son motivo de controversia los intereses que el clan Bush tiene en las empresas petroleras texanas y cómo ese hecho pudo haber contaminado decisiones del gobierno de los Estados Unidos durante las administraciones que encabezaron los dos patriarcas de esa familia. Del mismo modo, Silvio Berlusconi fue duramente fustigado por no separar sus actividades comerciales con el ejercicio de la política y sus funciones en el gobierno, muy especialmente en aquellas áreas —como es el caso de los medios de comunicación— donde esta confusión puede ser todavía más nociva.

Justamente a propósito de las críticas al ex Primer Ministro italiano, la revista The Economist —cuya línea editorial en favor de la libertad económica nadie podría poner en duda— hizo una distinción muy clarificadora: una cosa es estar a favor del mercado (pro market) y otra, muy distinta, es estar a favor de los negocios (pro business).

La idea que subyace a este argumento es que no se puede pretender influir o decidir sobre cuáles son las reglas o procedimientos por los cuales se regirán ciertas actividades y, al mismo tiempo, servirse de esas reglas en beneficio propio. Para decirlo de otra forma, no se puede querer, en forma simultánea, arbitrar y jugar el mismo partido.

Esta tensión o ambigüedad, me parece a mí, es lo que está en el centro de todas las críticas que se hacen al ex (y próximo) candidato presidencial de la derecha. Más allá de las posibles infracciones legales con motivo de la compra de acciones de Lan Chile, lo fundamental es que no se puede —para decirlo con las mismas palabras que lo expresó Andrés Allamand— querer tener protagonismo político, si al mismo tiempo se continúa siendo un activista de los negocios.

Piñera debe resolver este tema a la brevedad y en forma definitiva. Con motivo de la última elección presidencial, él se comprometió a “deshacerse” de sus empresas si es que era elegido Presidente de la República. Cualquier ciudadano medianamente ilustrado sabe que no es posible, en un plazo de tres meses, liquidar negocios de tamaña envergadura.

De esta forma, uno podría pensar que Piñera nunca creyó que llegaría a ganar la última elección presidencial o, lo que es peor, que no estaba en sus planes cumplir con su propio compromiso.

Ahora que tiene tiempo, la opinión pública espera atenta.

Entre cuadrúpedos te veas


El gobierno argentino agradecerá la generosidad del gobierno venezolano con 100.000 vacas de la pampa gaucha. No cabe duda de que la revolución bolivariana avanza a cuatro patas y en manada.

21 febrero 2007

Esperando un día malo...

Por Liliana Fasciani M.

Diario El Universal

Una sonrisa, un parpadeo, un tic nervioso, hacen que ciertas expresiones adquieran una connotación especial. Son formas de comunicación que sobresalen, tocan y se graban en la mente de quien las percibe. En casos así, el mensaje conlleva a la reflexión, al análisis, al desmenuzamiento tanto de las palabras como de los gestos, al encuadre de la frase en un contexto de tiempo y espacio definido.

Cuando el Ciudadanísimo aparece en pantalla para decir: "Denme la primera excusa para nacionalizar el primer frigorífico, el primer gran abasto, la primera red de distribuidores, y ponerla a la orden del pueblo", basta con observar el tic de su boca y los movimientos de sus manos, con captar el tono de su voz, para vislumbrar, sin riesgo de equivocación, su verdadero pensamiento. En ese momento, lo que arroja, camuflado en una amenaza, es, en realidad, una decisión tomada y asumida.

Sin embargo, poca gente toma en cuenta la gravedad de la advertencia, el contenido de la admonición que, como de costumbre, a unos complace, a otros inquieta, y a los demás les deja indiferentes. ¿Será que quiere nacionalizar todo? Será que sí, que todo, porque eso es lo que está en el librito: la estatización de los medios de producción, la abolición de la propiedad privada, la planificación de la economía, la restricción de la libertad, la transformación forzosa de la personalidad individual, la adhesión al partido único, la obediencia a las ordenes del líder.

¿Qué más hay que explicar para que la gente en este país entienda qué es y cómo funciona el socialismo, ya sea real, imaginario, del siglo pasado o del siglo veintiuno? ¿No acaban de estatizar La Electricidad de Caracas y la CANTV? ¿No delegaron los diputados sus funciones legislativas al Ciudadanísimo mediante la Ley Habilitante? ¿No está en los planes inmediatos la ideologización escolarizada de niños, adolescentes y jóvenes? ¿No acaban de introducir en la Asamblea Nacional un proyecto de reforma de la Ley de Arrendamientos Inmobiliarios para expropiar los inmuebles arrendados a favor de los arrendatarios? ¿No son también medios de producción todas las empresas y comercios, pequeñas, medianas y grandes, inscritas en el Registro Mercantil?

Algunos se estarán preguntando por qué, si hay tantos problemas urgentes e importantes que conciernen a la función del Estado resolver, el gobierno se dedica a deprimir la economía, a coartar la iniciativa y creatividad individuales, a asfixiar el desarrollo de la empresa privada, a discriminar en la distribución de los servicios, las riquezas y las cargas, a espantar las inversiones, y a inducir al acaparamiento y al mercado negro.

Pues, porque su interés no es ofrecer las condiciones adecuadas para que los venezolanos tengamos la oportunidad de crear, producir y prosperar en sana paz, por el bien propio y del país. Su interés no es reducir el índice de pobreza, ni exterminar los virus de corrupción ni inculcar el valor del trabajo ni exaltar la dignidad humana. El único interés del gobierno y, en particular, del Ciudadanísimo, es la permanencia en el poder, no para ejercerlo en favor del pueblo, sino para imponerse al pueblo.

Mientras usted no crea que lo que está sucediendo, realmente está sucediendo, puede parafrasear a una simpática señora que aparece en la televisión: "Aquí, esperando un día malo, para ver cómo es".

18 febrero 2007

Masa crítica

Por Claudio Mendoza*

La masa crítica de un material fisionable es la cantidad mínima necesaria para mantener una reacción nuclear en cadena sostenida. Para el isótopo de uranio U-235, el cual se usó en la bomba de Hiroshima hace 61 años, es de alrededor de 50 Kg. Como se discute exhaustivamente en la obra de teatro Copenhague de Michael Frayn, actualmente en cartelera en el Centro Cultural Corp Group en versión del Grupo Teatral de Caracas, la determinación precisa de esta masa crítica no fue labor fácil.

En diciembre de 1939, el físico alemán Werner Heisenberg, director del proyecto nuclear nazi durante la Segunda Guerra Mundial y protagonista de la obra de teatro de Frayn, la estimó en varios cientos de toneladas, lo que afortunadamente desanimó a Hitler a continuar con esta línea armamentista.

En marzo de 1940, Otto Frisch y Rudolf Peierls, físicos expulsados de Alemania por ser judíos, argumentaron desde su exilio en el Reino Unido que si el U-235, isótopo que sólo ocurre en una proporción de 0,7% en el uranio natural, se podía extraer, entonces la cantidad requerida para una bomba sería del orden de kilos y no de toneladas.

Además, propusieron un mecanismo de explosión muy simple: disparar un proyectil de uranio a un blanco de uranio, ambos de masa sub-crítica para con la suma conseguir criticalidad. Estos resultados hicieron que la iniciativa aliada del Proyecto Manhattan pasara de reuniones de comisiones a constituirse en un proyecto militar de gran escala.

El diseño tipo pistola de Frisch y Peierls para detonar una bomba atómica era tan simple que los científicos aliados no tuvieron que probarlo antes de Hiroshima, y por esta razón nos preocupa enormemente el actual riesgo de su proliferación y uso por terroristas. Con poca destreza tecnológica se puede construir un dispositivo nuclear obsoleto e ineficiente pero de todos modos muy poderoso. Sin embargo, el método pistola sólo aparenta funcionar para el U-235 ya que dispositivos basados en otros materiales fisionables como el plutonio requieren ensamblajes bastante más complejos.

Esto significa que el ingreso al exclusivo club nuclear se reduce esencialmente a la capacidad tecnológica de enriquecer uranio, o sea en poder aumentar la concentración de U-235 en el uranio natural en más de 0,7%: para un reactor nuclear basta con enriquecer hasta 5%, para una bomba no menos de 90%. El proceso se lleva a cabo por dos métodos: difusión gaseosa y, más recientemente, con centrífugas; así que una indicación del nivel de enriquecimiento deseado, y por ende de las intenciones del nuevo socio nuclear, se puede estimar por el número de centrífugas que utilice.

Unas de las interrogantes recurrentes en la obra Copenhague es si un físico de la talla de Heisenberg, Premio Nobel en 1932, estaba realmente dispuesto a construirle una bomba atómica a un loco como Hitler. También hemos discutido hasta la saciedad si Hiroshima y Nagasaki se hubieran podido evitar, y el consenso es que por ninguna razón se deben repetir. Sin embargo, a pesar del fin de la Guerra Fría, el arsenal del club nuclear crece cada vez con mayor sofisticación.

¿Queremos de veras sobrevivir? Nos aterra la intransigencia de los países que decididamente se quieren colear: Corea del Norte, Irán y nuestra querida Venezuela. Pero en nuestro caso algo nos da tranquilidad: el desprecio revolucionario por los expertos. Aquí se construyen puentes sin ingenieros, se hacen diagnósticos sin médicos, se refina petróleo sin petroleros, se enseña sin ser maestro, se gobierna sin ser estadista.

Explotaremos entonces la energía nuclear obviando a los físicos.


Artículo publicado 13/09/2006 en A/8 del Diario El Nacional.

* Científico y ex-jefe del Laboratorio de Física del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), destituido de su cargo en dicha institución por la opinión emitida en este artículo

La Ciencia y el delito de opinión

Por Amalio Belmonte

“La investigación de la verdad científica, emancipada de los intereses prácticos de la vida cotidiana, debería ser sagrada para cualquier poder estadual, y es de sumo interés para el mundo que a los sinceros servidores de la verdad se les deje en paz y tranquilidad”. (Albert Einstein, en carta que denominó Fascismo y Ciencia, dirigida al ministro Rocco, encargado por Mussolini para exigir a los científicos, profesores e intelectuales fidelidad al sistema fascista.

Recientemente, la Dra. Gioconda San Blas fue incorporada a la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales. Es la primera mujer que recibe este reconocimiento que dignifica a la Academia venezolana.

Su discurso de orden recogió muchos de los retos y amenazas que vive el país. Dedicó especial énfasis a las políticas oficiales relacionadas con la educación, propiciadoras del pensamiento único y la ideologización forzada, expresadas a través de distintos programas, que incluyen, ahora, el denominado “Motor Moral y Luces de la Revolución“ para crear el fundamento ideológico del gobierno como alternativa ante los supuestos antivalores de la educación burguesa (Adán Chávez dixit), para corregir los efectos negativos sobre la conciencia nacional, de acuerdo al discurso de los voceros gubernamentales.

Apreciamos en las palabras de esta distinguida académica venezolana el reconocimiento a los inmensos aportes del esfuerzo generado por las universidades y centros de investigación para consolidar la masa crítica de la ciencia producida en el país, contraviniendo la prédica oficialista que propugna una ciencia popular, para lo cual serían prescindibles el trabajo sistemático, los méritos y las competencias. Una ciencia con “pertinencia oficial” o una educación para formar los valores del Socialismo del Siglo XXI, no requiere esas cualidades ni procedimientos.

La Dra. San Blas ilumina los desafíos que tienen los centros productores de conocimientos y sus argumentos refutan la precariedad e inconsistencia de las políticas oficiales, puestas de manifiesto en las últimas intervenciones publicas del Ministro Adán Chávez cuando niega el papel de la educación para elevar socialmente a las personas y al colectivo social, por cuanto ello sería otra “desviación pequeño burguesa”.

Un hecho muy elocuente de las dificultades que comienzan a observarse en los medios académicos ocurrió en el Instituto de Investigaciones Científicas (IVIC) cuando la directiva de ese organismo destituyó al doctor Claudio Mendoza, destacado y respetado físico venezolano, de la jefatura del laboratorio de Física de Computación, por haber emitido declaraciones sobre la posibilidad que tendría Venezuela para fabricar una bomba nuclear. Esta opinión, en palabras de Máximo García Sucre, director del IVIC, les llevó a la conclusión de que el doctor Mendoza no les merecía confianza: “Tenemos derecho a escoger la gente con la que vamos a trabajar, por lo demás no quiso recapacitar”. Se instaura así el delito de opinión en la academia venezolana, para amedrentar el pensamiento crítico y la libertad de conciencia.

Adelantándose a este irrespeto por la excelente trayectoria de uno de los más destacados físicos del país, dijo la doctora Salas, en enero de este año: “Me angustian los oscuros nubarrones que se ciernen contra la indispensable y enriquecedora libertad de expresión y cátedra, niebla que lentamente, pero sin pausa, parece estar penetrando estos rincones académicos y universitarios para impedir que de ellos emerjan ideas y pensamientos diversos, a ser libremente contrastados con el solo auxilio de la razón.”

Rechaza, como eminentes colegas suyos en el pasado, la pretensión de desconocer y descalificar la contribución de la Academia y de los científicos venezolanos con el país. Tampoco admite someter la producción de conocimientos, cultura y tecnología a los dictados de un Estado omnipotente que, en nombre de valores superiores, pretende condicionar la libertad académica, la libertad de cátedra y la misma autonomía universitaria. “Ya desde las más altas esferas del poder se nos amenaza explícitamente y sin remilgos con un inevitable conflicto con los centros del saber. Hablamos de la necesidad de hacer ciencia pertinente, es decir, aquella orientada hacia las necesidades inmediatas del país, siempre y cuando los fríos datos experimentales no resulten políticamente impertinentes, es decir, opuestos al contenido del discurso oficial “.

Una comunicación del gran Albert Einstein al Ministro encargado de la ciencia del régimen de Mussolini coincide en su fundamento con el discurso de la doctora San Blas, y valora su empeño por defender el derecho de los científicos a tener y defender sus propias convicciones, sin otra exigencia distinta a su probidad intelectual.

¡Impermeables al desaliento!

Discurso completo de la Dra. Gioconda San Blas disponible en Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales

17 febrero 2007

¡Unidad, unidad, unidad!

(Mensaje a los políticos)

Por Valentín Arenas Amigo*

Con este mismo título publicamos el día 8/11/2001 en el Diario El Globo un artículo que era un llamado desesperado a unificar al país ante el peligro que, desde entonces, amenazaba a su democracia y libertades. Grito en el desierto. Cayó en el vacío. El venezolano, acostumbrado como estaba a cuatro décadas de democracia, no veía entonces el peligro y pensaba que éste era un gobierno más de la democracia. No identificó a tiempo la copia del modelo cubano que disfrazaron, hábilmente, con aquello de “Democracia Participativa y Protagónica” en el marco de una estafa y traición programada.

El país fue conducido así con mucho jarabe de lengua, promesas, eventos nacionales e internacionales, escándalos y amenazas constantes a través de un túnel solapado por la carga de publicidad y largos discursos destinados a distraer la atención de los venezolanos para que creyeran que se conducía el país hacía una sociedad mas justa y mas feliz. Mientras esta publicidad incesante cumplía una función “anestésica” el proyecto solapado avanzó en la oscuridad…Se aprobó una nueva Constitución usando Las Morochas violándose el sistema que para su reforma se establecía en la Constitución entonces vigente, se le cambió el nombre a la República para encubrir “el criminal proyecto” arropado con el enorme prestigio de Bolívar y así se fueron apoderando, uno a uno, de todos los poderes del Estado y se inició la destrucción de la Fuerza Armada como institución al servicio de la nación.

La toma del Poder Electoral era clave en la estrategia de ir hacía un sistema totalitario pero “simulando democracia” algo especialmente importante de cara al exterior del país. Todo muy democrático. Por eso el CNE automatiza las elecciones, por eso el régimen siempre tuvo la mayoría de los rectores, por eso se vetó el conteo manual y por eso también la DIEX fue asumida por el Gobierno para expedir cédulas libremente. Los resultados del 15/8 y ahora del 3 de Diciembre probaron que el pueblo venezolano optó libremente, por obra y gracia de un poder electoral secuestrado, por un sistema político tan novedoso como el Castro comunismo cuyo resultado el mundo entero conoce bien: miseria y esclavitud.

Después del 3 de Diciembre el Teniente Coronel se adjudicó el triunfo logrado por Jorge Rodríguez a través de la Caja Negra Electoral (CNE) y con este supuesto respaldo del Soberano dió un paso publicitario mas con eso de los “cinco motores” y las “nacionalizaciones” de las empresa básicas. La Ley Habilitante inhabilitó para legislar al Poder Legislativo. La promoción de los Consejos Comunales intenta apoderarse del Poder Municipal. Moral y Luces proclama el derecho a adoctrinar a nuestros hijos y asomó, por supuesto si el pueblo lo quiere porque él respeta mucho al pueblo, la intención de reelegirse hasta que Dios lo llame a rendir cuentas. Todo esto con mucha publicidad, por eso es que necesita la hegemonía comunicacional, pues así el gusano de la “democracia participativa y protagónica” va evolucionando hasta convertirse, cual mariposa, en un sistema totalitario copia vulgar del sistema cubano.

Este escenario resume una verdadera TRAGEDIA NACIONAL pero cuenta para ser superado con la reserva de un pueblo acostumbrado a los valores de la democracia y vocación de vivir con libertades. Ese pueblo está ahí, parado y de frente. No se rinde. Cada día son más las protestas y mayor el rechazo. Pero faltan líderes conscientes de la gravedad de la situación que se está viviendo. Líderes que privilegien el interés nacional por encima de los pequeños intereses personales o partidistas. Dispuestos a darlo todo sin recibir nada a cambio. Coordinar todas las fuerzas políticas, sociales y económicas es necesario para salvar al país del caos hacía donde lo llevan. ¿No son acaso suficientes ocho años de engaño y de traición a la Patria para que estos aspirantes a dirigentes pasen el examen? ¿Cuanto tiempo más necesitan? Contarán con ese tiempo cada uno de ellos mientras se miran…en el espejo?

La consigna nacional sigue siendo hoy la misma de aquel artículo en el Globo: Unidad, Unidad, Unidad!.

Publicado originalmente 8/11/2001 Diario El Globo

* Profesor de Instituciones Políticas de la Universidad Católica Andrés Bello