31 mayo 2015

Crónica de una manifestación

#M30VAMOSTODOS


LA CONVOCATORIA


El pasado sábado 23 de mayo, las redes sociales difundieron masivamente un mensaje del líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, preso de conciencia, preso de la dictadura madurista desde hace más de un año en la cárcel militar de Ramo Verde. Una grabación clandestina realizada desde su celda con un teléfono celular logró atravesar los muros de la prisión para convocar en su nombre, en el de Daniel Ceballos y más de setenta presos políticos a una manifestación pacífica para el día de hoy con tres objetivos precisos:
1. La liberación de los presos políticos.
2. El cese de la persecución, la represión y la censura.
3. La fijación definitiva de la fecha para las elecciones parlamentarias, y que durante su realización, cuente con la observación electoral de la OEA y de la Unión Europea.


EL COMUNICADO


El martes 26 de mayo, Jesús "Chúo" Torrealba, Secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), leyó ante la opinión pública la decisión de los miembros de su representada acerca de la convocatoria.

EL CAMBIO ES URGENTE, EL CAMINO ES ELECTORAL, LA UNIDAD ES OBLIGATORIA
A propósito de la invitación hecha por el dirigente democrático y preso político Leopoldo López y los integrantes de su partido a una movilización a realizarse el próximo sábado 30, la Mesa de la Unidad Democrática fija posición en los siguientes términos:
1) Respetamos, valoramos y compartimos las razones esgrimidas por Leopoldo López para llamar a la movilización. La libertad de los presos políticos, el cese de la represión, la fijación de la fecha de las elecciones parlamentarias y su realización con observación internacional calificada y oportuna, son puntos que forman parte estructural de la agenda de la Unidad Democrática, presente en todos nuestros documentos y posiciones públicas. Sin embargo, consideramos fundamental que en cualquier petitorio o conjunto de reclamos esté presente también en forma destacada la lucha contra la espantosa crisis humanitaria que vive nuestro pueblo, azotado por la escasez, la carestía, la inseguridad y el colapso de todas las redes de servicio público.
2) En ese sentido, reiteramos que junto a la movilización por justos motivos políticos, el desafío fundamental que hoy encara La Unidad es articular, acompañar y dar cauce democrático a la espontanea movilización popular que se está dando en toda Venezuela. El pueblo venezolano está reaccionando en defensa propia frente a la crisis económica y social. Los apagones, la falta de agua, el colapso de los hospitales, las humillantes colas para comprar alimentos y medicinas, así como los terribles asesinatos de civiles y hasta de policías y efectivos militares a manos del hampa desbordada, son motivo diario de protestas en comunidades de toda Venezuela. Más que llamar al pueblo “a la calle” hoy el deber de la Unidad Democrática es acompañar, apoyar, articular y dar organicidad a ese pueblo que ya está en la calle protestando o a punto de hacerlo, para transformar esa indignación en energía y fuerza de cambio.
3) Mucho habríamos deseado compartir estos criterios con quienes tuvieron la legítima iniciativa de convocar a la movilización del próximo sábado. Eso es lo que se hace cuando se lucha unidos, cuando se trabaja en alianza: Se hacen propuestas, se discuten en conjunto, y también en conjunto se sale a instrumentarlas. Así fue como, por ejemplo, construimos entre todos el rotundo triunfo que significaron las elecciones primarias de la Unidad del pasado 17M. Así es como construiremos entre todos las victorias parciales, en las luchas del día a día en defensa de los derechos civiles y políticos, sociales y económicos de todos los venezolanos. Así también es como construiremos entre todos la gran victoria en las elecciones parlamentarias, JUNTOS, porque las mejores decisiones son las que construimos juntos, porque la Unidad no tiene sustitutos, porque ninguna organización ni ningún líder es más importante que un pueblo unido y movilizado.
4) Las circunstancias impidieron que la invitación a la actividad del próximo sábado 30 contara con la necesaria participación de todos los factores de la Unidad en su diseño, formulación y convocatoria. Tras realizar intensas consultas con diversas organizaciones que integran esta alianza, muchas de ellas presentaron observaciones de forma y fondo a la actividad, observaciones que seguramente hubieran podido ser resueltas si no se hubiera tenido la presión de una fecha fijada también de manera unilateral por los autores de la iniciativa. Debido a esto, la actividad del próximo sábado no es una actividad de la Mesa de Unidad Democrática, sino de una de las organizaciones que forman parte de ella.
5) Más allá de esta eventualidad, rodeada de circunstancias especialmente apremiantes, queda para todos un aprendizaje: Los éxitos que hemos obtenido han sido frutos de la unidad de acción, palabra y obra; Unidad en el diseño de la estrategia y en la instrumentación de la táctica, unidad de idea y lucha, unidad de voto y calle. Hoy, cuando el régimen corrupto, ineficiente y totalitario está en el fondo del desprestigio y el rechazo popular, quienes integramos la Unidad Democrática tenemos el deber de estar a la altura del mandato que hace apenas nueve días nos dieron más de medio millón de venezolanos: El cambio es urgente, el camino es electoral y la Unidad es obligatoria. El régimen intenta revivir la polarización política para tratar de reagrupar sus perdidos seguidores; los demócratas debemos poner de relieve la polarización social, pues la única división real que hay en Venezuela es entre la mayoría que es víctima de la crisis y el régimen para el que la crisis es un criminal negocio. Sigamos juntos, fortaleciendo la UNIDAD DE LOS DEMÓCRATAS para que esta sea capaz de capaz de convocar, articular y movilizar la UNIDAD NACIONAL.
Por la Mesa de la Unidad Democrática, La Secretaria Ejecutiva.
Caracas, 26 de Mayo de 2015


LA REACCIÓN POPULAR


Inmediatamente las opiniones de los ciudadanos comenzaron a circular por las redes sociales. Algunos justificaron la respuesta de la MUD con diversos argumentos, pero la mayoría respaldó sin titubeos el llamado, afirmó que la manifestación debía realizarse en la fecha fijada y confirmó su asistencia. La MUD fue objeto de fuertes críticas por desvincularse de una iniciativa que la sociedad civil consideró de la mayor importancia.



Algunos dirigentes de partidos políticos que forman parte de la MUD, en cuanto comprobaron la repercusión y las consecuencias negativas del comunicado, se apresuraron a tuitear que participarían en la manifestación. Otros, en cambio, se mantuvieron renuentes a ceder en su posición.  

LA MANIFESTACIÓN

Hoy, millares de venezolanos se concentraron en distintas ciudades del país y de otros lugares del mundo en una extraordinaria demostración de voluntad democrática, para exigir el cumplimiento de los objetivos que motivaron la polémica convocatoria. El régimen espurio, por esta vez, no lanzó a sus esbirros de uniforme a la calle para impedir las marchas ni emboscar a los manifestantes. La jornada de protesta transcurrió en paz, con un gran sentimiento de solidaridad compartido por todos y admirable espíritu cívico.




CONCLUSIONES

1. El llamado a la manifestación se hizo en un momento más que propicio, debido al silencio deliberado del Consejo Nacional Electoral, que a estas alturas aún no ha fijado fecha para la celebración de las elecciones parlamentarias.
Los actuales diputados de la Asamblea Nacional fueron electos el 26 de septiembre de 2010.
De acuerdo con el artículo 192 de la Constitución nacional "Los diputados o diputadas a la Asamblea Nacional durarán cinco años en el ejercicio de sus funciones, pudiendo ser reelegidos o reelegidas por dos periodos consecutivos como máximo."

2. La violación sistemática de los derechos humanos de los presos políticos y la abominable perversidad del régimen contra todos ellos son razones más que suficientes para entender y apoyar la convocatoria, como en efecto lo entendió la mayoría de los venezolanos. Es por ello lamentable que la MUD haya aducido "circunstancias" que estimamos secundarias frente a las injusticias que sufren los presos políticos, todos ellos en condiciones extremas de inseguridad, insalubridad y tratos crueles.

3. Los líderes y dirigentes de los partidos políticos que integran la MUD deberían de participar en una o varias sesiones de autocrítica correctiva, con el fin de reordenar sus objetivos, prestar más atención a las expectativas del pueblo y escuchar las voces de la calle en lugar de repetirse o discrepar únicamente en sus propias voces.

4. Los ciudadanos, por nuestra parte, tenemos la responsabilidad cívica, política y moral de votar en las elecciones parlamentarias. Hay que elegir a 167 diputados, y en la bancada de la oposición necesitamos ganar, por lo menos, 84 curules para obtener la mayoría y poder ejecutar los cambios necesarios a través de las leyes.

5. La MUD no merece ser satanizada por sus equivocaciones; no debe ser disuelta y tampoco debe ser juzgada con ánimo destructivo. La MUD es una organización necesaria, porque sólo en su seno han podido funcionar los mecanismos de diálogo, discusión, consenso y acción en equipo para enfrentar la inmensa maquinaria del oficialismo. Ella ha sido capaz de reunir a más de cuarenta tendencias distintas de pensamiento y logrado que, no obstante las discrepancias propias de la política, en los momentos cruciales haya habido acuerdos que han favorecido, de una manera u otra, las metas de la oposición, tal como en otras ocasiones ha fracasado estrepitosamente y sus respuestas no han satisfecho las expectativas.
Desde su constitución en 2008, hay partidos que se han sumado y otros que se han retirado de la MUD. En todo caso, hay que considerar el rol que desempeña como instrumento de coalición, y el hecho de que bajo un régimen autoritario como el que rige actualmente en Venezuela, es en ella donde encontramos el único escenario democrático que existe.
Es cierto que no siempre ha acertado en sus estrategias y decisiones; es normal que se le critique por ello, pero no enmendaremos sus errores destruyéndola. ¿Qué podríamos ganar deshaciéndonos de ella? ¿Qué podríamos perder si lo hiciéramos?
Supongamos que en este momento, a tan sólo tres o cuatro meses de las elecciones parlamentarias, liquidamos a la MUD. ¿Cuál piensan que sería el resultado del evento electoral más importante si los partidos políticos de la oposición, cuyos recursos particulares son escasos, se lanzan por separado a la contienda contra el oficialismo monolítico, que dispone a su antojo de todos los recursos de la Nación? 

16 mayo 2013

La adicción al poder


Parece que lo único malo de ser Presidente es dejar de serlo. En la tentación de repetir en el cargo caen por igual demócratas y autócratas, sean de derecha, de izquierda, de centro o de algún extremo, tanto si el sistema es presidencial, semipresidencial, parlamentario o dictatorial. La ambición de poder no queda satisfecha con la primera experiencia, ni siquiera cuando el miedo o la culpa los obliga a renunciar (Fujimori), o cuando se van, rayando en el fracaso (Alan García), y mucho menos si terminan su gestión con un elevado porcentaje de popularidad (Bachelet). Una vez que traspasan el gobierno y recuperan la condición original de ciudadano, sin otra investidura que el gentilicio, no logran ubicarse en la realidad, a pesar de que la mayoría de ellos casi siempre conserva algunos privilegios.

El poder es adictivo, mucho más que el dinero, y quien tiene el poder político asume implícitamente todo lo que éste le permite abarcar, inclusive aquello que excede los límites de dicho poder. De repente, discernir entre el bien y el mal pierde importancia. La constitución se convierte en un instrumento de aplicación selectiva, pues los detentadores del poder se sustraen de ella con impúdica facilidad. Obnubilados por la mayoría que los votó y, en ocasiones, por el apoyo incondicional de sus electores, se consideran infalibles e invulnerables, se atribuyen cualidades de las que carecen y potestades que no les han sido conferidas.

En los países cuyo texto constitucional permite la reelección continua hasta por un periodo más, los mandatarios dan por hecho el triunfo (Cristina Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa), en aquellos donde se estipula la reelección alterna, los expresidentes aguardan, impacientes, el próximo chance (Caldera, CAP), y en esos otros donde la constitución se ha reformado expresamente para hacer la reelección consecutiva e indefinida, los dictadores se valen de todo con tal de no entregar jamás (Fidel Castro, Hugo Chávez).

Nosotros, ciudadanos de a pie, empoderados, relativamente, por el derecho al sufragio, tenemos que hacer un gran esfuerzo para imaginar la sensación de invencibilidad que debe producir ser reelegido, por las buenas o por las malas, una y otra vez hasta que la incapacidad o la muerte se impongan.

Quienes pensamos que la reelección es un vicio terrible que debe ser completamente erradicado por el bien de la Democracia, tenemos la responsabilidad cívica de proponer y defender, en todos los sectores de nuestra sociedad, la detentación y el ejercicio del poder por un solo y único periodo constitucional. La experiencia de casi quince años bajo un régimen autoritario, militarista y hegemónico, tiene que servirnos para comprender en profundidad cómo la ambición desmedida de poder de unos pocos representa para la mayoría de los ciudadanos la pérdida irreparable de nuestros derechos, libertades, oportunidades y hasta de la vida.