17 enero 2008

Cristianismo social

Por Nelson Maica C.

“Todo aquello que sofoca la individualidad, sea cual sea el nombre que se le de, es despotismo”.
John Stuart Mill


En la Iglesia de Inglaterra, por supuesto, distinta a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, surgió el cristianismo social a mediados del siglo XIX; apoyó el cooperativismo y difundió la idea de que el socialismo era el resultado del desarrollo del cristianismo pero basado en principios cristianos. ¿Entendible?

Sus principales exponentes fueron Juan Frederick Denison Maurice (1805-1872, teólogo y socialista ingles), Charles Kingsley (1819–1875, escritor británico) y John Ludlow (1821–1911, líder del socialismo cristiano).

La idea inglesa del socialismo cristiano se extendió rápidamente a Alemania, sobre todo, apoyando el desarrollo del cooperativismo. Se le atribuye a Federico W. Raiffeisen (1818-1888) la constitución de las cooperativas agrícolas en Alemania y las de créditos rurales, las cuales disminuyeron las tasas de interés, estimulando los créditos en la actividad agropecuaria y por tanto su desarrollo. La primera de estas cooperativas fue creada en 1862 y dio origen a otras cooperativas y, después, a la constitución, en 1877, de la Federación Alemana de Cooperativas.

Se debe recordar, también, a Schulze Delitzsch (1808-1883) quien, además de hacerle propaganda a las ideas de Raiffeisen, organizó congresos, redactó el proyecto básico de la ley alemana de cooperativas y favoreció el desarrollo del crédito urbano. Ambos, Delitzsch y Raiffeisen, contribuyeron en echar las bases de la metodología y de la teoría del cooperativismo en Alemania. Apoyaban a la clase trabajadora y animaban a los ricos a practicar la justicia y la caridad inspiradas en el espíritu del compañerismo cristiano inglés, fomentando la cooperación más que la competencia o rivalidad entre los trabajadores. ¡Jamás por la fuerza bruta ni por ley! ¡Jamás violentando la propiedad privada! ¿Parecido a las cooperativas “a juro” y “por ley” que se pretende instaurar, por ahora, en Venezuela?

La primera diferencia que notamos entre la idea del socialismo cristiano inglés y la concepción liberal es en cuanto al desarrollo de la libertad individual y, a partir de ésta, el progreso de la sociedad. ¡Progreso basado en la libertad individual! Hacia mediados del siglo XIX, muchos liberales desarrollaron un programa más pragmático que abogaba por una actividad constructiva del Estado en el campo social, manteniendo la defensa de los intereses individuales. En este sentido la Iglesia de Inglaterra se proclama defensora del cooperativismo al estilo inglés.

John Stuart Mill (1806-1873) –liberal- no negó ciertas contradicciones de la sociedad capitalista, por ejemplo, la mísera situación de la clase obrera en aquel tiempo, la influencia nociva de la competencia de entonces, la explotación del trabajo infantil y femenino, desarrollando como solución proposiciones acerca de la organización de sociedades cooperativas; al respecto, influyó para que se promulgara en 1852 la primera ley en el mundo que de manera específica regulaba el fenómeno cooperativo: La Industrial and Provident Societies ACT.

John Stuart Mill propugnó la creación de cooperativas de trabajo asociado en un contexto de mercado para conseguir una “revolución moral” y un “ordenamiento más beneficioso de los asuntos industriales”.

Traemos, al presente, a otro afanoso observador del cooperativismo como lo fue León Walras (1834-1910, revolución marginalista y teoría del equilibrio general), quien además fundó una revista en 1866, “La Travail”, dedicada al asociacionismo cooperativo. Para él, las cooperativas ”cumplen su gran papel económico que no es suprimir el capital, sino hacer que el mundo sea menos capitalista, y también un papel moral, no menos considerable, que consiste en establecer la democracia en el mecanismo de la producción…”.

Es oportuno recordar que en el enfoque liberal se parte del análisis del hombre económico que se encuentra en la sociedad, en la que su individualismo compite con el de los restantes miembros de la misma y que la propia existencia de la sociedad resulta posible únicamente como una asociación también comercial (de trabajo y de cambio) entre las personas. Este enfoque metodológico se caracteriza por tratar de explicar la conducta económica del hombre sin referencia al tiempo o al lugar, sin el análisis de la historia, exponiendo el surgimiento de la cooperación y el cooperativismo como producto de las circunstancias. Ahí los hechos.

Para muchos estudiosos, también se considera al cooperativismo como una expresión de la propia naturaleza humana y al capitalismo como una forma eterna y natural de producción, que puede evolucionar con movimientos como el cristianismo social inglés y dar paso a un sistema más racional, más equitativo, más moral.

¿Cuáles han sido los resultados de los “tipos” de cooperativismo en Venezuela? ¿Y del cooperativismo “robolucionario”, después de nueve años de régimen? ¿Por qué este régimen no respeta a la Iglesia Católica y a los venezolanos católicos? ¿Por qué insulta al Nuncio Apostólico? ¿Por qué los diplomáticos no repudian públicamente semejante conducta? ¿Por qué los católicos nos dejamos irrespetar de esa manera?

¡Los católicos debemos repudiar y protestar su insolencia! ¡Con la Iglesia Católica no te metas! ¡Virgen de La Pastora, renúncialo! ¡Que renuncie! ¡Que renuncien todos! ¡El pueblo le dijo NO al comunismo, al militarismo, al continuismo, a la reelección indefinida el 2D-2007. SI a la libertad y a la democracia plural!

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