23 febrero 2008

Rómulo Betancourt

Por José Albero Medina Molero


"...El logro de estas conquistas significan el desplazamiento del poder de todo hombre o partido de raíces militaristas y latifundistas, pues, como lo tienen demostrado cien años de fracaso de los ideales democráticos, terratenientes y generales son enemigos históricos de la cultura y mejoramiento de las masas."
PLAN DE BARRANQUILLA

“Estoy y estaré siempre en las trincheras del pueblo. Lucho y lucharé siempre en las filas porveniristas de La Izquierda. Empero, propugnando para Venezuela la solución de sus problemas nacionales impuesta por la estructura del país y por el clima histórico que vive. Esas soluciones son tan diferentes de las mediocres panaceas del Liberalismo, inoperante e históricamente agotadas, como de las fórmulas soviéticas”.
“PROBLEMAS VENEZOLANOS”. Rómulo Betancourt


La Historia de la humanidad registra, de cuando en cuando, sus casos: personas de extracción humilde, de estudios de alta dificultad, con un fuego interior inapagable, una pasión que no cesa en la búsqueda de transformar las estructuras anacrónicas de su tiempo. Personas, que encarnan el ideal de su pueblo, convencen a compañeros de lucha con el ejemplo, con la ardiente palabra, con esa luz que los cobija y que sale de dentro, del espíritu henchido de deseos de dar un salto hacia delante. Este, es el caso de un venezolano nacido hace ya una centuria: Rómulo Ernesto Betancourt Bello. Su biografía es harto conocida, sus principales hechos estudiados, sus luchas contra la dictadura de Gómez, sus dos Presidencias ( 1945-1947 y 1959-1963), el famoso atentado en su contra, su papel como líder instaurador de la democracia, al punto de ser considerado el padre de la misma. Todos estos son hechos, que la historiografía ha recorrido no sin cierta fruición de epopeya.

En esta breve semblanza, vale la pena destacar otros aspectos no tan conocidos, no tan surcados por el vendaval de tinta de los curtidos analistas de nuestra historia contemporánea. Aspectos que, por importantes, pero no tan parangonados, han permanecido como en un cuadro, formando una pintura debajo, a escasos milímetros de la pintura que exhibe.

El hombre que tendió el puente definitivo entre esa Venezuela precaria, unipersonal, que no terminaba de abandonar el siglo XIX, y ésta, que con sus fallas y rémoras se aproxima al arquetipo de un país con visos de civilidad (lo que en su obra Carrera Damas titula: “el paso de una República Liberal autocrática a una República Liberal Democrática Moderna”), tenía una cualidad-defecto, según acertase o errase: la precocidad política combinada con justeza con la audacia de propósitos. Esta dualidad, que siempre funcionó al unísono (y que generalmente se presenta en los políticos en forma separada) le proporcionó conquistas pero también desaciertos. A ello sumó una impenitente vocación por el estudio de nuestra historia, para de allí destilar la esencia de los problemas que nos aquejaban (y que acostumbraba discutir con un numeroso grupo de expertos que supo granjearse a su alrededor). A este actividad, donde el intelecto le fue con creces propicio, dedicó (cuando la epístola, otra de sus incansables actividades de adoctrinamiento, proselitismo y orientación política le permitía) buena parte de su tiempo. Precisamente de estas lecturas, análisis, reenfoques y diagnóstico fue donde salió aquel magnífico (e inédito en estas lides) documento conocido como “El Plan de Barranquillas”. Para la época (1931) Betancourt contaba apenas con 23 años de edad, era ese el tiempo en el que asilado con Raúl Leoni en esa calurosa población Colombiana, lo describe la magistral prosa de García Márquez (“Confieso que he vivido”) dándose baldazos de agua con su compañero de luchas. Rómulo, desde esa ese tiempo dedica la obra de su vida a la fundación de una agrupación política, a partir de la cual girasen los cambios que era urgente realizar en el depauperado país, lo que nos remite a esa segunda característica suya: la enorme capacidad de organización política que poseía y que insuflaba en sus compañeros como aire fecundo y esperanzador a través de arengas y documentos imbuidos de una prosa vibrante e inspiradora. Valgan estas líneas escritas en la mala hora del derrocamiento de Gallegos, fruto (en parte) de errores y sectarismos suyos y de su partido:

“Acción Democrática en su hora solemne de su aniversario, con millares de hombres suyos en las cárceles , recién cerradas las tumbas de sus muertos , con sus dirigentes clandestinos amenazados por el crimen oficializado, con centenares de dirigentes en el exilio, no hace un llamado a la retaliación, ni a la venganza . No adopta tampoco la arrogante posición de exhibir sus credenciales de lucha como letra de cambio girada hacia el futuro. Con profunda, sintética y patética emoción venezolana llama a cerrar filas a hombres de la calle y a hombres de los cuarteles, a ciudadanos sin partido y a militantes de organizaciones políticas, a todos cuanto sientan a la patria como responsabilidad y deber, para estructurar el frente de la libertad. Estamos plena y absolutamente convencidos de que bastará una acción planificada y resuelta de ese frente, una vez que integre y articule, para que desaparezcan de la vida pública los soportes actuales del régimen despótico. Y Venezuela volverá a ser patria de todos, amable y venturosa, digna de su historia fascinante, heredera de la que forjaron con su cerebro y con su brazo los hombres de la generación libertadora”.

A este cúmulo de rasgos y características, Betancourt agregó una prodigiosa capacidad para descifrar las angustias y expectativas del colectivo, conceptualizando sus demandas y aspiraciones, y una hipnotizante manera de transmitir sus ideas en forma oral a través de Los mítines y concentraciones que organizaba. A la par era infatigable columnista en los diarios que AD logró colocar en circulación. En ello buena parte de su ideario político fue vertido con amplitud y constancia de propósitos.

Nada de esto, ni siquiera la escritura de un libro fundamental para esta tierra como “Venezuela, Política y Petróleo”, hubiese sido suficiente de no haber existido en el alma de Betancourt, en esa esencia interior que recibe tantos nombres según las diversas creencias, sin que hubiese anidado la llama perenne de la vocación por el poder. Del poder para transformar positivamente. Hay dos anécdotas que, reflejan vivamente este marcado aserto. En la primera de ellas se discutía, a raíz de la caída de Pérez Jiménez, la elección del Candidato de Acción Democrática para las elecciones de diciembre de 1958. En virtud de la virulencia (tan parecida a la fuerza de adhesión que también generaba en otros segmentos) que despertaba Betancourt en algunos sectores desde la época del trienio adeco. Algunos delegados eran cautos en el CDN (Comité Directivo Nacional). En uno de las intervenciones finales, un secretario pidió la palabra para señalar, que en virtud de que el “Compañero Betancourt no podría ser candidato “proponía a fulano de tal. Se hizo un silencio mientras Betancourt se ponía de pié y rompiendo su pipa contra la mesa increpaba al secretario diciéndole: ¿ Quién te dijo a ti , que yo no podía ser Candidato ?. De inmediato, todos en el pleno partidista supieron que tenían abanderado para las elecciones presidenciales. La otra anécdota fue referida por Luis Beltrán Prieto Figueroa. Cuenta el maestro Prieto, que el día del atentado (24 de Junio de 1960) que casi le cuesta la vida a Betancourt, salió presuroso al Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria, al enterarse que allí había sido llevado el Presidente. Accedió al cuarto de la cura que se le estaba practicando, con las manos y rostro quemados, sin posibilidad de administrarle anestesia, el labio inferior colgándole. Ante ese cuadro el Maestro Prieto no pudo reprimir un gesto de piedad. Rómulo lo vio y en lugar de amilanarse, como sería lo lógico en tan dolorosas y estresantes circunstancias, le dijo: “ ¡No seas pendejo negro, anda a Miraflores a cuidarme el coroto ! ”.

El aspecto que finalmente coronó esa personalidad fundamental, que llevó a Herrera Luque a considerarlo uno de los cuatro artífices (Reyes de la baraja para ese autor) de la Venezuela independiente, que surge después de la emancipación, fue el rechazo a todo tipo de regimenes autoritarios, consagrado continentalmente como “Doctrina Betancourt”. Tuvo la perspicaz visión de intuir que la tolerancia con este tipo de gobiernos, los va robusteciendo y propagando, sobre todo en un subcontinente en el que la democracia se degrada al mero populismo y este empuja a los pueblos a los brazos de redentores autoritarios y propiciadores de involuciones republicanas. Tal vez alrededor de este rasgo populista y a la consabida e inherente corrupción, se constituye el reclamo básico que pueda hacerse al diseño Betancourista . Por esa falencia, no prevista ni atajada a tiempo, se fue escapando en buena medida ese proyecto político, que tan tesorera y audazmente fue cimentando en sus primeros sesenta años de existencia ese personaje, ya mítico, conocido bajo el nombre de Rómulo Betancourt.

EN cualquier caso, el balance de su vida, pensamiento y obra es altamente positivo, prueba de ello es que no puede hablarse de la historia de Venezuela, desde que Colón pisó tierra en Macuro , sin tener que mencionar entre los grandes constructores del país a este personaje nacido en Guatire, a orillaa del río Pacairigüa , un 22 de Febrero de 1908. ¿Acaso no fue esta excepcional mezcla de condiciones la explicación más palmaria de por qué Rómulo Betancourt se distinguió de los dirigentes contemporáneos de su tiempo?

Venezuela necesita de líderes con la raigambre, garra y empuje de un Rómulo Betancourt, para construir el País que todos merecemos y que tristemente ha sido postergado en variadas ocasiones.

22 febrero 2008

Betancourt: una vida de lucha a través de sus citas

Por José Alberto Medina Molero

a María Teresa Romero


“Betancourt siente, piensa
y habla en venezolano”.

Francisco Herrera Luque


La enorme personalidad de un hombre como Rómulo Betancourt ha gravitado sobre la vida venezolana por más de 70 años, su quehacer infatigable ha significado para el país no pocas transformaciones, las más de ellas provechosas. Pocos elementos definen mejor al hombre (solo superado en esencia y contundencia por sus ejecuciones) que sus pensamientos, los cuales en un político “fundador” de nuevas estructuras y movimientos son más que emblemáticos y esclarecedores, por lo que tienen de lenta maduración conceptual y de carga idealista y constructiva. En discursos, misivas, artículos, libros y ponencias, fue Rómulo Betancourt, de quien celebramos cien años de su nacimiento, pródigo y coherente (aunque en ocasiones por naturaleza humana tenga que contradecirse), penetrante y racional, ardoroso y reflexivo, valiente para reconocer yerros y para enfrentarse a las calamidades, humano para dolerse de la situaciones más disímiles y amargas. Sirvan las siguientes citas para ilustrar estos adjetivos, y para hacer una especie de Zapping a la vida de luchas constantes de este personaje fundamental de Venezuela (combatido por muchos y seguido por otros tantos en esa gesta de transformación por él iniciada). Un personaje creativo y ardiente como la palabra que hace vivir y desear nuevas y mejores realidades.

“Nuestra revolución debe ser social y no meramente política. Liquidar a Gómez y con él al gomecismo, vale decir, al régimen latifundista-caudillista, entraña la necesidad de destruir en sus fundamentos económicos y sociales un orden de cosas profundamente enraizado en una sociedad donde la cuestión de la injusticia esencial no se ha planteado jamás”.
(1931, en el texto del llamado Plan de Barranquillas).

“Si contra estos sectores, nativos e injertados en nuestra sociedad insurgimos, si contra lo que significa hoy o mañana, arbitrariedad y explotación insurgimos, es interpretando lealmente las apetencias populares, las necesidades y anhelos de la multitud. Con ellos estamos”.

(1932, “Con quién estamos y contra quién estamos")



“Yo no escogí la política, la vida me echó ahí… y ahí vamos para adelante”.

(1936)

“Nuestro movimiento (ORVE) no suscita y se opone enérgicamente a que se plantee en Venezuela la antítesis de militarismo contra civilismo. El ejército deber uno de los instrumentos más eficaces de la necesaria unificación nacional. Queremos para las Fuerzas Armadas como cuerpos representativos y responsables de la defensa nacional, una modernización técnica que las haga más eficientes. El pueblo debe ver en su Ejército-que no está ni debe estar al servicio de ningún grupo social ni político determinado- el brazo vigilante de la Nación”.
( 1936 )

“Crear una economía nuestra, vitalizando la producción agrícola y ganadera mediante la reforma agraria, el crédito barato, las seguridades del mercado y la dirección técnica del Estado; impulsar la industrialización del país; romper progresivamente las ligazones que nos atan y subordinan, como Nación y como Estado, a la alta finanza internacional y rescatar de la miseria, la explotación y el abandono a las clases trabajadoras del país”.

(1940, de uno de sus discursos recogidos en un libro durante su exilio en Chile)


“Nos reincorporamos a la actuación pública sin rencores personales contra nadie, menos impulsivos que ayer, compenetrados mejor de la realidad venezolana, más saturados del sentido de nuestra responsabilidad social. Empero, animados de la misma pasión de justicia, de la misma fe en Venezuela, de la misma vocación democrática, de la misma convicción profunda de que el pueblo será el principal artífice de una patria lograda, que dio sentido a nuestra labor política en el ya histórico 1936”
( 1941, mitin de lanzamiento de AD)

“Nunca nos hemos arrepentido quienes fuimos actores en el episodio del 18 de Octubre de 1945 de nuestra participación en él. Creemos, además y así será generalmente reconocido cuando se enjuicie en perspectiva de tiempo la labor del gobierno surgido de él, que será apreciado ese período como un hito de progreso en la historia nacional y como un cambio hacia lo mejor que estaba reclamando el país”.
(1948)

“Hubo errores y hasta injusticias en los procedimientos aplicados, aun cuando la iniciativa misma era raigalmente justo y respondía al reclamo de la mayoría determinante de los venezolanos”

(1948, en ocasión del tercer año de La Junta Revolucionaria de Gobierno)

“Resulta evidente que América no puede adoptar una actitud de distraída indiferencia ante el auge de regímenes totalitarios…mientras no hay sinceridad democrática y efectividad del régimen representativo de gobierno en todos los países, el sistema panamericano carecerá de adhesión colectiva”.
(1948)

“Te escribo en una de las horas peores de mi vida. Le he pedido a los compañeros que me dejen solo, y no quiero hablar ni pensar, sino estar conmigo mismo, rumiando esta áspera tristeza. Pero me he puesto a escribirte..Por eso puedo hablar contigo a distancia y consolarme yo un poco tratando de consolarte a ti. Tengo fama de duro, y acaso la necesidad de cumplir una tarea venezolana me impuso la obligación de serlo. Pero detrás de ese robot para la exportación hay un sentimental. Un poco como era Alberto. Y por so te aseguro que cuanto pierden Venezuela y el partido con su muerte se me desdibuja ante la idea de que he perdido a mi mejor amigo”.

(1953, carta en oportunidad de la muerte de Alberto Carnevali)

“ Hay mayor paralelismo entre la salida de escena de Perón y la de Benito Mussolini. Y ello a nadie puede sorprender. El histrión rioplatense vio siempre su arquetipo político en el Histrión mediterráneo. Tenorio éste, payador aquél: insondablemente cínicos y definitivamente cursis los dos: ambos con la cabeza llena de cucarachas “doctrinarias” y de un intelectualismo ramplón, y uno y otro simulando siempre lo que nunca tuvieron: vocación para la vida heroica. Les interesaba el Poder como oportunidad para disfrutar de ventajas materiales y para abrirle cauce a una enfermiza megalomanía exhibicionista. Y como no tenían fe en ellos mismo , ni eran sinceros cuando oficiaban de Mesías ..dieron ambos menguadas pruebas de cobardía en las horas postreras de u vida política.”

( 1955, Fragmento de un artículo sobre la caída de Juan Domingo Perón )



“Esas relaciones estuvieron teñidas de una desconfianza de Gallegos hacia mi tan infundada como deprimente, para él que la sentía como para mi que apreciaba en forma de hechos reiterados y visibles. Y no me cabe la menor duda de que alguna parte del éxito de la militarada se debe a la brecha que los enemigos de la democracia y de la decencia pública y de las libertades civiles lograron introducir entre Gallegos y yo …Frente a la exigencia de Gallegos adopté una actitud absurda, políticamente , pero explicable por el fondo de hombre sentimental que hay en mí, oculto tras una máscara de dureza, y hasta de rudeza..En vez de dar la pela y plantear el problema a la dirección del Partido y quedarme en Venezuela, me fui como huido. Ni siquiera por La Guaira quise salir para evitar despedidas…”

(1956, en una carta a su compañero de Partido, Ricardo Montilla ).


“ Nos hemos convencido todos que el canibalismo político, la encendida pugnacidad de la lucha política, le barre el camino a la barbarie para que irrumpa y se apodere de la República (…) quisiera opinar que ha llegado el momento de que los problemas de Venezuela, sean estudiados y analizados por un equipo de personas de todas las ideologías políticas, asesorado por técnicos capaces , por economistas, por sociólogos, por ingenieros y que ese quipo elabore un plan escalonado para muchos años, de la sobras, jerarquizándolas por su necesidad , en fin , planificar a fin de forjar una Venezuela para siempre y no una Venezuela transitoria, asentada sobre la movediza arena de una sustancia que se agota, el petróleo.”

(1958, Discurso al regresar al país )

“Desde el hospital (…) adonde me habían hecho curas de urgencia y después de haberle descubierto a la vida una dimensión nueva, animal sano como siempre había sido, la del dolor físico, me hice trasladar a Miraflores (…) en una camilla, ambas manos como guindajos de carne quemada; la cara deforme; escasa la visión; oyendo poco (…) Le había pedido a mis médicos (…) que buscaran la forma de contrarrestarme los efectos de la morfina y otros sedantes. Necesitaba llegar alerta, lúcido a Miraflores (…) Esa misma mañana (..) hice el esfuerzo laborioso de grabar un mensaje al país, para ser radiado. El labio superior tenía una herida y al modular las palabras sentía un dolor agudo. El mensaje pudo salir al aire, sin embargo”.

(“El atentado de Los Próceres” perpetrado en 1960 y descrito por Betancourt en el libro de ese título ).




“La seriedad y magnitud de las divergencias internas de nuestro partido son inocultables. Pero más que esas enconadas pugnas nos está corroyendo, y amenaza con desintegrarnos, la quiebra de los valores éticos que han dado fisonomía inconfundible, y suya a nuestra organización. La falta de ética, sucia marca que pudrió al autenticismo cubano, al M.N.R. boliviano, está penetrando, o ha penetrado ya, en diversos niveles organizativos de AD”

( 1967, Carta dirigida a dirigentes del CEN de AD).

“Por mi parte, lo único que políticamente me interesa es que ustedes encuentren una fórmula de avenimiento, por el bien del País y de AD. No aspiro a posiciones ni honores de ninguna clase. Mi puesto en la historia-grande, mediano o pequeño- ya lo tengo adquirido, “lo bailado no me lo quita nadie” para decirlo con la malicia gaucha de Martin Fierro…Lo cierto hoy es que el Partido está dividido y dándole al país el feo ejemplo de su anarquía interna, yo he tenido y tengo un dolo intimo mezclado de vergüenza..yendo dos candidatos de AD las elecciones se perderían y ambos grupos, por el carnaval de injurias que escenificarían, quedarán cubiertos de descrédito . Todo ello dando por sentado que un nuevo 24 de Noviembre no ponga cese a la guachafita.”

(1967, en carta que respondía una misiva que le fue remitida por Luis Beltrán Prieto Figueroa ).

La soberanía de Venezuela sobre la Guayana Esequiba.

La verdad no prescribe


Caracas 17 de Febrero de 2008

A. Los cuarenta y dos años de la Firma del Acuerdo de Ginebra

El INSTITUTO DE ESTUDIOS FRONTERIZOS DE VENEZUELA, exento por su naturaleza de toda finalidad de lucro, político o ideológico. Fue constituido en Caracas y debidamente registrado ante la Oficina Subalterna del Cuarto Circuito de Registro del Municipio Libertador del Distrito Federal el 23 de febrero de 1989, bajo el N°.24, Tomo 6, Protocolo 1°., Primer Trimestre. Sus fines generales son:

a) El estudio y la investigación histórica, geográfica y jurídica y cualquier otro aspecto científico del proceso de integración del territorio nacional de Venezuela.

b) El estudio, desarrollo y difusión del Derecho Internacional de Venezuela como ordenamiento jurídico especial.

"Conocemos muy bien la historia de nuestro destino negro. Conocemos muy bien la leyenda que se nos atribuyó: Colombia [Nueva Granada] era una universidad, Venezuela era un cuartel, Ecuador era un convento. Pero lo cierto es, ciudadanos diputados, que esta tierra levantisca, esta tierra de hombres retrecheros, esta tierra que nació en los cuarteles y se crió en los vivaques, durante una centuria ha perdido la quinta parte de su territorio sin disparar un tiro...".

Andrés Eloy Blanco (Diputado al Congreso Nacional en 1941).

"Un país que se acostumbra a que le reclamen todo, dispuesto a ceder en todo momento, totalmente pasivo, sin más tesis que la conciliación, si no conoce más palabras que la hermandad y la fraternidad. aun cuando lo hayan hecho víctima de los mayores despojos y agravios, está destinado a ser un país invadido, destinado a desaparecer a pesar de todos los títulos que pueda poseer y del Derecho Internacional".

Laureano Gómez
(Presidente de la República de Colombia, 1952-1953)

SOBERANÍA DE VENEZUELA SOBRE LA GUAYANA ESEQUIBA

1. Presentación

El Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela se dirige a la opinión pública con el objeto de ilustrarla sobre los derechos que asisten a la Nación venezolana sobre la Guayana Esequiba, de manera que la Nación Venezolana pueda exigir la devolución de su territorio usurpado, en consonancia con los instrumentos jurídicos que rigen su Reclamación. Ésta ha sido justamente denominada Tesis Nacional porque ha sido acogida reflexivamente, y con verdadera mística patriótica, por mujeres y hombres de todas las profesiones, de todas las ideologías y de todas las tendencias del país.
Es Tesis Nacional porque se sustenta en indiscutibles principios histórico-jurídicos, en los inobjetables Títulos aducidos por Venezuela desde sus orígenes históricos y como Nación independiente.

Es Tesis Nacional porque libera a Venezuela de toda participación extranjera en todo el territorio de la Guayana Esequiba. Es Tesis Nacional porque no se vincula, antes bien, se desentiende, de cualquier actuación de los gobiernos de diverso signo político que, por ignorancia o mala fe, procediendo en contra de los mandatos contenidos en la Constitución de la República, han pretendido modificar el territorio nacional que legítimamente pertenece a Venezuela.

2. Fundamentos erróneos de diversas posiciones oficiales y particulares

Desde hace algunos años se han venido formulando, por parte de destacadas personalidades de los sectores oficiales y no oficiales de nuestro país, distintas posiciones en relación con la recuperación de la Guayana Esequiba, de tal forma que Venezuela debe plantear de antemano la devolución parcial de dicho territorio, como si debiera renunciar a su recuperación total.
Estas posiciones descansan sobre dos principios erróneos:

• Que Venezuela perdió sus derechos en el Territorio Esequibo por el tiempo transcurrido sin ejercer la debida autoridad y control sobre el mismo.

• Que Venezuela perdió sus derechos en el Territorio Esequibo por la presencia que la República Cooperativa de Guyana ha hecho en él durante los últimos años, así como por la heterogeneidad racial y cultural presente hoy en dicho territorio.

Ambos fundamentos están equivocados.

En relación con el primero, la demostración de su falsedad está en la posesión histórica y jurídica ejercida 1ro. Por España como nación descubridora, conquistadora y colonizadora y luego por Venezuela sobre la Guayana Esequiba, como se verá luego, es mayor que la de Gran Bretaña o la de la actual República Cooperativa de Guyana. Abarca, por lo menos, desde 1550 hasta 1899, que suman 349 años. Esta posesión rebasa toda prescripción en el Derecho Internacional.

Por otra parte, el Acuerdo de Ginebra de 1966, suscrito por Venezuela, Gran Bretaña y Guyana en ese año, y que rige hoy la controversia sobre el Territorio Esequibo, expresa muy claramente que nada de lo contenido en él será interpretado como una creación, renuncia o disminución de derechos sobre el territorio en disputa. De modo que, también a la luz de estos documentos, los derechos de Venezuela en el Territorio Esequibo no están disminuidos y, por lo tanto, continúan vigentes.

En relación con el segundo, la demostración de su falsedad está en que el Acuerdo de Ginebra señala además, en su artículo V, el que nada de lo que se haga en el Territorio Esequibo mientras permanezca en vigencia el Acuerdo proporcionará derechos sobre el mismo. Dicho Acuerdo tiene más tiempo de existencia que Guyana como estado, y Guyana no ha ganado ningún derecho por sobre Venezuela en ese territorio con la penetración que ha tratado de hacer allí.

Por otra parte, y con respecto a la heterogeneidad racial y cultural presente en la Guayana Esequiba, esto no es de por sí ningún impedimento para que Venezuela recupere su territorio ante el Derecho Internacional. Como todo el resto de la América Española, Venezuela ha sido siempre un país cuya característica étnica más sobresaliente es, precisamente, la diversidad de su población, y la actual Constitución de la República establece, en su artículo 21°, que todas las personas son iguales ante la Ley, y, en consecuencia, "…No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la condición social o aquéllas que, en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad de los derechos y libertades de toda persona…".

Venezuela puede desarrollar cualquier estrategia para obtener la aceptación de la población esequiba, y por encima de todo está el sentimiento, ya probado, de la población amerindia, autóctona del Territorio, hacia Venezuela, lo cual es una gran ventaja para nuestro país. Se ha comprobado que si se efectuara un plebiscito en la Guayana Esequiba lo ganaría Venezuela, por ser allí mayoritaria la población amerindia, que se considera venezolana y le brindaría todo su apoyo al Estado venezolano. Baste recordar el llamado Alzamiento del Rupununi, que tuvo lugar durante la administración del presidente Raúl Leoni, desafortunadamente abortado debido, entre otras cosas,a la indecisa posición del gobierno del Dr. Raúl Leoni; A la posición indiferente y de cautela del Dr. Rafael Caldera al no comprometer su futuro Gobierno. Así como la reserva por parte de altos dirigentes políticos; Y a las presiones y boicot de potencias Extranjeras (EE.UU).

La Nación Venezolana posee toda la factibilidad de recuperar el Territorio Esequibo, y debe plantear la exigencia de su devolución total, en consonancia con su historia y su ordenamiento jurídico. Esta Tesis Nacional se hace portavoz de esta exigencia. A continuación se expone el compendio global de los argumentos que la sustentan.

3. Soberanía de Venezuela sobre la Guayana Esequiba. Los títulos de propiedad de Venezuela sobre este territorio.

Venezuela posee la total propiedad soberana sobre la Guayana Esequiba en virtud de títulos jurídicos sobre este territorio. Estos títulos proceden de la posesión histórica ejercida sobre el mismo por nuestro país, así como de la absoluta nulidad del Laudo de París de 1899, sentencia por la cual se nos arrebató dicho territorio al finalizar el siglo XIX.

Nuestra posesión histórica data de los albores mismos del Descubrimiento, desde 1498, cuando España, antes que ninguna otra nación, llegó primero a estos lugares y tomó formal posesión de ellos, sin cuestionamiento u objeción alguna por parte de las otras potencias. Abarca cuatro siglos de posesión comprobada, y con la aquiescencia de la Comunidad Internacional. Con esto se cumplen sobradamente los requisitos para un Título Histórico, según el Derecho Internacional.

En todo este tiempo de posesión, la extensión jurídica de la que en el mundo español se conoció como Provincia de Guayana --llamada antes Provincia del Dorado, reformada con mayor superficie en 1595--, que incluía, según su Real Cédula constitutiva, todo lo comprendido entre los ríos Pauto-Meta-Orinoco y Papamene-Caquetá-Amazonas, y entre la Nueva Granada y el océano Atlántico, nunca fue fragmentada en su parte oriental, que incluye el Territorio Esequibo, y por lo tanto, desde 1777, año de la integración de la Capitanía General de Venezuela, a la luz de estos títulos le corresponde a nuestro país la Guayana Esequiba entera.

Esto lo avalan, entre otros documentos, la Real Cédula de 1768, que precisa los límites de la dicha Provincia de Guayana y confirma su aludida ubicación geográfica; la Real Cédula de 1777, que crea la referida Capitanía General; el Tratado Venezolano-Español de 1845, que reconoce nuestra independencia y soberanía; y la propia Constitución de la República. En el marco de todo lo referido, Venezuela nunca ha renunciado a la porción oriental de su territorio guayanés; la posesión histórica sobre este territorio ha sido siempre firmemente comprobada, y se puede hacer una sólida constatación de ello.

Por lo menos a partir de 1549 cuando los españoles remontan el rio Esequibo hasta sus cabeceras salvado una serie de obstáculos geográficos como lo son sus innumerables raudales, traspasando la "Divortia aquarum" (divisoria de las aguas Esequibo-Amazonas). Viaje que fue plasmado en el "Mapa de los Ríos Amazonas, Esequivo o Dulce y Orinoco y de las Comarcas Adyacentes" (Mapa de los Aruacas). Y el año de 1595, en que el conquistador español Antonio de Berrío tomó posesión de la Provincia de Guayana, y 1899, fecha del viciado Laudo de París. Este lapso, repetimos, suma 349 años de posesión, y es insuperable por Gran Bretaña o Guyana.

Las acciones de ejercicio de autoridad de Venezuela sobre este territorio en el período señalado son numerosas, y dentro del siglo XIX vale destacar el que, en plena incursión para arrebatarnos el territorio, Gran Bretaña solicitó el permiso de Venezuela para instalar un faro en la punta Barima, que posteriormente, ante la protesta de nuestro Gobierno, se vio obligada a retirar. De modo que la Gran Bretaña estaba plenamente consciente de la posesión venezolana de la Guayana Esequiba, que ya había reconocido ante el Gobierno del Libertador Presidente en 1824.

Simultáneo a esto, y como ya se dijo, la otra procedencia de Títulos Jurídicos de Venezuela sobre el Territorio Esequibo es la de nulidad del Laudo de París de 1899. A este Laudo, el Estado venezolano lo ha calificado de nulo e írrito a la luz de los comprobados vicios del mismo; lo impugnó ante la Organización de las Naciones Unidas; denunció allí su invalidez en 1962, consiguiendo la aceptación mundial de su denuncia; y logró que se emprendieran negociaciones tendientes a reparar la injusticia cometida por el Tribunal de París en 1899.

Las causales que el Derecho Internacional contempla para impugnar la validez de una Sentencia Arbitral se encuentran recopiladas en la "Conversión Modelo sobre Procedimiento Arbitral de las Naciones Unidas", que aparece en la Resolución N°. 1.263 de la Asamblea General de esa organización internacional. Estas causales son: a) Falta de motivación: b) Corrupción de un miembro del Tribunal; c) Amenaza o uso de la fuerza; d) Nulidad del procedimiento de recurrir al Arbitraje.

En el Laudo de París destacan como Causales de Nulidad:

• La nulidad del procedimiento de recurrir al Arbitraje. Se apoya en el Tratado de 1897, que fue concertado con la Gran Bretaña, con la expresa exclusión de ciudadanos venezolanos impuesta a la fuerza a Venezuela. Además, se ocultó una documentación importante en relación con el contenido del Tratado. Como se ve, este Tratado tiene un carácter fraudulento y está viciado de nulidad. En el Derecho, la consecuencia de la nulidad de un documento es la carencia de fuerza jurídica por parte de éste. Y si el Tratado de Washington de 1897 es nulo, su consecuencia, el Laudo de París de 1899, es también, automáticamente, nulo.

• La corrupción de un miembro del Tribunal. Sobre la base de la documentación conocida, hay abrumadora comprobación de la corrupción habida en el Tribunal Arbitral.

Otra causal que, a nivel de todo Derecho, vicia de nulidad a cualquier documento, es el hallazgo, aun después de pasado mucho tiempo de pronunciada una sentencia, de elementos influyentes en la misma, no conocidos en el momento de su pronunciamiento. Éste es el caso de los mapas adulterados, como el de Herbert (1842), y el de otra correspondencia que comprueba los vicios del Laudo de París, hallados en 1950, cincuenta y un años después de pronunciado el Laudo de París. Y junto a esto está la comprobación dada por Severo Mallet-Prevost, uno de los abogados norteamericanos que representó a Venezuela en el Tribunal Arbitral, en su célebre Memorando, publicado, después de su muerte, en 1949.

Hay quien pone en duda que este Memorando pueda tener la suficiente fuerza de la prueba de los vicios de la Sentencia Arbitral, pero, frente a esa posición, basta recordar el principio jurídico que señala que, "a confesión de parte, relevo de pruebas". Este principio demuestra la fuerza probatoria del Memorando de Mallet-Prevost, pues este abogado fue parte en el Tribunal Arbitral del cual resultó el Laudo de París. Él estuvo en estrecho contacto con las figuras allí presentes, responsables de la injusticia hacia Venezuela; por lo tanto, su Memorando tiene una alta fuerza probatoria.

Después de pronunciado el Laudo de París, Venezuela protestó como pudo. Gran Bretaña, por su parte, la amenazó públicamente por la Prensa internacional, expresando que no dudaría que los Estados Unidos obligarían a Venezuela a cumplir la Sentencia, en el caso de que ésta no quisiera cumplirla.

En el marco de este ambiente de amenazas, de presiones y de debilidad interna, producto de guerras civiles, Venezuela se vio forzada a asistir a la demarcación de la frontera impuesta por el Laudo; pero su participación allí reviste sólo un carácter puramente técnico, por presión de las circunstancias. Venezuela nunca más manifestó, por medio de ningún documento o declaración oficial, su aceptación del Laudo; más bien expresó todo lo contrario, tanto como le fue posible, y la presión de las circunstancias que la obligaron a asistir a la demarcación vicia también de nulidad dicha demarcación.

Por el ambiente bélico mundial y la absoluta debilidad de Venezuela en la primera mitad del siglo XX no se impugnó en forma el Laudo de París de 1899, pero, una vez conocidos los vicios del mismo, a raíz de la publicación del citado Memorando de Mallet-Prevost, se efectuó la impugnación en las Naciones Unidas, como se indicó, en 1962. A partir de ese año se emprendieron negociaciones que desembocaron en el Acuerdo de Ginebra de 1966, documento que rige hoy la controversia territorial entre Venezuela, la Gran Bretaña y Guyana sobre la Guayana Esequiba.

Cabe destacar, dentro de este lapso, la posición oficial expresada por Venezuela a Gran Bretaña en el "Aide-memoire" entregado por el Canciller venezolano, doctor Marcos Falcón Briceño, en 1963 al Canciller británico, R.A. Buller, documento que culminaba con las siguientes palabras: "…La Verdad histórica y la Justicia exigen que Venezuela reclame la total devolución del territorio del cual se ha visto desposeída…". De esta manera se puede apreciar que la posición oficial del Estado venezolano es la de exigir la devolución total de la Guayana Esequiba, y ésta es la posición cónsona con los ordenamientos jurídicos venezolano e internacional. Como hemos visto, el Derecho Internacional respalda a Venezuela en su Reclamación a nivel de los Títulos de Posesión. Cualquier posición tendiente a recuperar en forma parcial la Guayana Esequiba no tiene fuerza de posición oficial ni está ajustada a los ordenamientos jurídicos venezolano e internacional. Esto también se demuestra por el hecho de que ningún documento suscrito por Venezuela disminuye su reivindicación territorial.

El referido Acuerdo de Ginebra de 1966 habla de buscar soluciones prácticas para el arreglo de la controversia (Artículo 1), pero nada de esto supone un reparto territorial o que Venezuela tenga que renunciar a una parte de la Guayana Esequiba. Venezuela no aspira, y nunca lo ha hecho, a ganar territorios en ninguna parte; sólo le es justo recuperar lo que es suyo, y la Guayana Esequiba, sin considerar su extensión o si contiene o no riquezas minerales o forestales, ha sido siempre y completamente venezolana, y es su total extensión la que Venezuela debe reclamar y tiene la obligación de hacerlo.

4. La obligación jurídica de Venezuela derivada del Acuerdo de Ginebra de 1966

El Acuerdo de Ginebra de 1966 ha contemplado dos etapas para buscar solución a la controversia territorial. Una, que iba de 1966 a 1970, de trabajo de una Comisión Mixta venezolano-guyanesa; y otra, que se extendería a partir de 1970 en el caso de que dicha Comisión Mixta no llegase a ningún acuerdo. Esta etapa consistiría en que Venezuela y Guyana se pondrían de acuerdo en la búsqueda de un medio de solución práctica de la controversia, dentro de lo contemplado en el Artículo 33°. De la Carta de las Naciones Unidas, y de no llegar a un acuerdo al respecto, se remitiría la escogencia de los medios al Secretario General de las NN.UU. A esta etapa se llegó, y en consecuencia, el escoger los medios está hoy en manos del Secretario General de esa organización, quien desde 1983 ha enviado varios representantes suyos ante Venezuela y Guyana, para gestionar en favor de la solución de la controversia territorial. Hasta ahora, casi todos estos intermediarios han sido súbditos del Caribe angloparlante, y su designación, obscura, ya que no parece haberse observado cabalmente en ella las disposiciones del Acuerdo de Ginebra. Su imparcialidad es dudosa, por la esfera anglosajona de la cual proceden.

En virtud de esas disposiciones, Venezuela debe recibir, al igual que Guyana, las proposiciones de solución del buen oficiante, que no son de carácter obligatorio. Es decir, si Venezuela o Guyana, o ambas, no están de acuerdo con una determinada proposición de solución, pueden objetarla, y esta objeción vale. Y así se podría seguir escogiendo, según la letra del Acuerdo de Ginebra, entre distintos medios de solución práctica de los contemplados en el anteriormente citado Artículo 33°. De la Carta de las Naciones Unidas. Como compensación y prueba de buena voluntad hacia el pueblo guyanés, que, por otra parte, no es responsable directo de las acciones llevadas a cabo por la Gran Bretaña entre 1814 y 1899 y aun antes, Venezuela podría ofrecerle la ayuda y el apoyo que requiera para impulsar su desarrollo y lograr su verdadera soberanía, uncida aún al yugo de la economía británica, pues su supuesta independencia no lo ha librado, antes bien, lo ha remachado a ella por medio de los consorcios ingleses que monopolizan toda su producción agrícola y minera y lo mantienen bajo un típico régimen colonial.

A la luz de todo esto, es posible que la solución final de la controversia sobre el Territorio Esequibo se llegue a dar por el entendimiento directo entre Venezuela y Guyana. Pero el caso es que, formalmente, y de acuerdo con la aplicación de los instrumentos jurídicos en la controversia territorial, tanto Venezuela como Guyana deben recibir las proposiciones de solución del representante del Secretario General de las Naciones Unidas. Por su parte, Venezuela debe permanecer en la posición firme de exigir la devolución total del Territorio Esequibo, en consonancia con su ordenamiento jurídico, entre otras cosas, con lo que le expresara al Gobierno de la Gran Bretaña en su "Aide-memoire" de 1963. Y también en consonancia con la integridad territorial no vulnerada en la idea del arreglo práctico del Acuerdo de Ginebra de 1966.

5. Posición del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela en lo que se refiere a la Reclamación, por parte de Venezuela, de su Guayana Esequiba.

Conclusiones

El Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela, sobre la base de los argumentos precedentes, se hace portavoz de las exigencias venezolanas de la devolución total de su territorio guayanés usurpado, y expresa su tesis al respecto de la siguiente manera:

Venezuela, junto con Guyana, es receptora de las proposiciones de solución dadas por el representante del Secretario General de las Naciones Unidas, pero debe exigir la total devolución de su territorio usurpado, en el marco de una búsqueda de soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia territorial.

"NOTHING IS SETTLED UNTIL IT IS SETTLED RIGHT" (NADA QUEDA ARREGLADO SI NO LO ES CORRECTAMENTE)
Abraham Lincoln

ANEXOS

1. CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA (Extracto)

Artículo 10. El territorio y demás espacios geográficos de la República son los que correspondían a la Capitanía General de Venezuela antes de la transformación política iniciada el 19 de abril de 1810, con las modificaciones resultantes de los tratados y laudos arbitrales no viciados de nulidad.

Artículo 13. El territorio [nacional] no podrá ser jamás cedido, traspasado, arrendado, ni en forma alguna enajenado, ni aun temporal o parcialmente, a Estados extranjeros u otros sujetos de Derecho Internacional.
(Caracas: Imprenta Nacional, 1999, p. 6).

2. MEMORANDO DE SEVERO MALLET-PREVOST (Extracto)

"…Antes de ir a París, el juez Brewer [abogado norteamericano por Venezuela] y yo nos detuvimos en Londres, y estando allí el señor Henry White, Encargado de Negocios de los Estados Unidos, nos ofreció una pequeña comida a la cual fue invitado el Lord Justicia Mayor Russell [abogado británico]. ... en el curso de la conversación me aventuré a expresar que las decisiones de arbitrajes internacionales debían fundarse exclusivamente en consideraciones legales. Lord Russell respondió inmediatamente: "Estoy enteramente en desacuerdo con usted. Estimo que los arbitrajes internacionales deberían ser conducidos por vías más amplias y tomar en consideración cuestiones de política internacional". Desde aquel momento comprendí que no podíamos contar con Lord Russell para decidir la cuestión fronteriza sobre la base de estricto derecho.
Cuando nos reunimos en París... conocí a Lord Collins [abogado británico]. ... apareció claramente que Lord Collins estaba sinceramente interesado en darse cuenta completa de todos los hechos del caso y en determinar la Ley a éstos aplicable. ... toda su actitud y las numerosas preguntas que formuló eran críticas de las pretensiones británicas y daban la impresión de que se iba inclinando hacia el lado de Venezuela.

Después... los dos árbitros británicos regresaron a Inglaterra y llevaron consigo al señor Martens [abogado ruso, juez en el arbitraje]. Cuando reasumimos nuestros puestos... el cambio en Lord Collins era visible. ... Nos pareció (quiero decir, a la defensa de Venezuela) como si hubiera ocurrido algo en Londres para producir tal cambio.

... una tarde recibí un mensaje del Magistrado Brewer en el cual me decía que él y el Magistrado Fuller [abogado norteamericano por Venezuela] deseaban hablar conmigo. ...
... el Juez Brewer se levantó y me dijo muy excitado: "Mallet-Prevost, es inútil continuar por más tiempo esta farsa pretendiendo que nosotros somos jueces y usted abogado. El Magistrado Fuller y yo hemos decidido revelarle confidencialmente lo que acaba de pasar. Martens ha venido a vernos y nos informa que Russell y Collins están dispuestos a decidir en favor de la línea Schomburgk que, partiendo desde punta Barima en la costa, daría a Gran Bretaña el control de la boca principal del Orinoco; y si nosotros insistimos en comenzar la línea partiendo de la costa en el río Moroco, él se pondrá del lado de los británicos y aprobará la línea Schomburgk como la verdadera frontera". "Sin embargo -añadió- él, Martens, estaba ansioso de lograr una sentencia unánime, y si aceptáramos la línea que él propone, él obtendría la aquiescencia de Lord Russell y Lord Collins...". Lo que Martens proponía era que la línea... comenzara a cierta distancia al sudeste de punta Barima, de modo de dar a Venezuela el dominio de la boca del Orinoco...

Esto es lo que Martens ha propuesto. (...)Lo que tenemos que decidir es si aceptamos la proposición de Martens o suscribimos una opinión disidente. (...)Por lo que acababa de expresar el Magistrado Brewer y por el cambio que todos habíamos observado en Lord Collins, me convencí... que durante la visita de Martens a Inglaterra había tenido lugar un arreglo entre Rusia y Gran Bretaña... y que se había hecho presión, de un modo u otro, sobre Collins, a fin de que siguiera aquel camino. (...)Cuando revelé al general Harrison [consejero norteamericano] lo que acababa de pasar..., calificó la conducta de Gran Bretaña y Rusia en términos que es para mí inútil repetir. Su primera reacción fue la de pedir a Fuller y a Brewer que presentaran una opinión disidente, pero cuando se calmó y estudió el asunto desde un punto de vista práctico, me dijo: "... si algún día se supiera que estuvo en nuestras manos conservar la desembocadura del Orinoco para Venezuela y que no lo hicimos, nunca se nos perdonaría. Lo que Martens propone es inicuo, pero no veo cómo Fuller y Brewer puedan hacer otra cosa que aceptar".

Estuve de acuerdo con el general Harrison y así lo hice saber a los magistrados... La decisión del tribunal fue, en consecuencia, unánime; pero, si bien es cierto que dio a Venezuela el sector en litigio más importante desde un punto de vista estratégico, fue injusta para Venezuela y la despojó de un territorio muy extenso e importante sobre el cual la Gran Bretaña no tenía, en mi opinión, la menor sombra de derecho…"

(Reproducido por Horacio Cabrera Sifontes. "La verdad sobre nuestra Guayana Esequiba", pp. 119-122. Caracas: Monte Ávila Editores, 1988).

3. NULIDAD DE LOS TRATADOS (Extracto)

a) Disposiciones de derecho interno concernientes a la competencia para celebrar tratados.

1. El hecho de que el consentimiento de un Estado en obligarse por un tratado haya sido manifestado en violación de una disposición de su derecho interno concerniente a la competencia para celebrar tratados no podrá ser alegado por dicho Estado como vicio de su consentimiento, a menos que esa violación sea manifiesta y afecte a una norma de importancia fundamental de su derecho interno.

2. Una violación es manifiesta si resulta objetivamente evidente para cualquier Estado que proceda en la materia conforme a la práctica usual y de buena fe.

b) Restricción específica de los poderes para manifestar el consentimiento de un Estado

Si los poderes de un representante para manifestar el consentimiento de un Estado en obligarse por un tratado determinado han sido objeto de una restricción específica, la inobservancia de esa restricción por tal representante no podrá alegarse como vicio del consentimiento manifestado por él, a menos que la restricción haya sido notificada, con anterioridad a la manifestación de ese consentimiento, a los demás Estados negociadores.

c) Error

1. Un Estado podrá alegar un error en un tratado como vicio a su consentimiento en obligarse por el tratado si el error se refiere a un hecho o a una situación cuya existencia diera por supuesta ese Estado en el momento de la celebración del tratado y constituyera una base esencial de su consentimiento en obligarse por el tratado.

2. El párrafo 1. no se aplicará si el Estado de que se trate contribuyó con su conducta al error o si las circunstancias fueron tales que hubiera quedado advertido de la posibilidad de error.

3. Un error que concierna sólo a la redacción del texto de un tratado no afectará a la validez de éste; en tal caso se aplicará el artículo 79°.

d) Dolo

Si un Estado ha sido inducido a celebrar un tratado por la conducta fraudulenta de otro Estado negociador, podrá alegar el dolo como vicio de su consentimiento en obligarse por el tratado.

e) Corrupción del representante de un Estado

Si la manifestación del consentimiento de un Estado en obligarse por un tratado ha sido obtenida mediante la corrupción de su representante, efectuada directa o indirectamente por otro Estado negociador, aquel Estado podrá alegar esa corrupción como vicio de su consentimiento en obligarse por el tratado.

f) Coacción sobre el representante de un Estado

La manifestación del consentimiento de un Estado en obligarse por un tratado que haya sido obtenida por coacción sobre su representante mediante actos o amenazas dirigidas contra él carecerá de todo efecto jurídico.

g) Coacción sobre un Estado por la amenaza o uso de la fuerza

Es nulo todo tratado cuya celebración se haya obtenido por la amenaza o el uso de la fuerza en violación de los principios de derecho internacional incorporados en la Carta de las NN. UU.

h) Tratados que estén en oposición con una norma imperativa de derecho internacional general (jus cogens)

Es nulo todo tratado que, en el momento de su celebración, esté en oposición con una norma imperativa de derecho internacional general. Para los efectos de la presente Convención, una norma imperativa de derecho internacional general es una norma aceptada y reconocida por la comunidad internacional de Estados en su conjunto como norma que no admite acuerdo en contrario y que sólo puede ser modificada por una norma ulterior de derecho internacional general que tenga el mismo carácter

("Del Tratado sobre el Derecho de los Tratados". Conferencia de Viena del 23 de mayo de 1969, pp. 315 y 316).

_________________________________________________________________________

Para la elaboración de esta Tesis Nacional el Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela ha contado con la especial colaboración del Lic. Pedro González Pulgar, Internacionalista, Miembro Fundador del mismo.


Índice

1. Presentación

2. Fundamentos erróneos de diversas posiciones oficiales y particulares

3. Soberanía de Venezuela sobre la Guayana Esequiba. Los títulos de propiedad de Venezuela sobre ese territorio

4. La obligación jurídica de Venezuela derivada del Acuerdo de Ginebra de 1966

5. Posición del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela en lo que se refiere a la Reclamación, por parte de Venezuela, de su Guayana Esequiba. Conclusiones
Anexos

1. Constitución de Venezuela (Extracto)

2. Memorando de Severo Mallet-Prevost (Extracto)

3. Nulidad de los Tratados (Extracto)

Bibliografía

Baralt, Rafael María. Resumen de Historia de Venezuela, Obras Completas, 1ra Edición. Universidad del Zulia, Maracaibo. 1960.

British Case, Boundary between British Guiana and Venezuela. Case presented on the part of the British Government to the Tribunal of Arbitration. Londres:1899.

British Counter Case, Boundary between British Guiana and Venezuela. Counter Case presented on the part of the British Government to the Tribunal of Arbitration. Londres: 1899.

British Argument, Boundary Between British Guiana and Venezuela. Argument presented on the part of the British Government to the Tribunal of Arbitration. Londres: 1899.

Cartas de Indias. Madrid: 1877.

Cabrera Sifontes, Horacio. Guayana Esequiba, Caracas: Editorial Arte, 1970.

Calcaño, Eduardo. El Derecho de Venezuela en la Cuestión con Inglaterra, Caracas: 1890.

Charney, Jonathan y Alexander, Lewis M, (Editores) International Martime Boundaries, Washington-La Haya: 1993.

Jiménez de Aréchaga , E. Derecho Constitucional de las Naciones Unidas., Madriz. 1958. Escuela de Funcionarios Internacionales.

Organización de las NNUU Tratado Sobre el Derecho de los Tratados. Conferencia de Viena. Viena: 1969.

Organización de las NNUU. Convención Modelo sobre el Procedimiento Arbitral de las Naciones Unidas Resolución No 1263. De la Asamblea General: New York.

Organización de las NNUU. Resolución 1514 de la Asamblea General , NUROAC, Sobre la Concesión de la Independencia a los Pises y Pueblos Coloniales. ONU-A4684 1960.

Organización de las NNUU. Carta del Secretario de las Naciones Unidas del 04 de Abril de 1966, Aceptando las Funciones asignadas por el Articulo IV del Acuerdo de Ginebra: New York.

Venezuela Case, Boundary between British Guiana and Venezuela. Case presented on the part of the British Government to the Tribunal of Arbitration. Paris: 1899.

Venezuela Counter Case, Boundary between British Guiana and Venezuela. Venezuela Counter Case presented on the part of the British Government to the Tribunal of Arbitration. Paris: 1899.

Venezuela Argument, Boundary Between British Guiana and Venezuela. Venezuela Argument presented on the part of the British Government to the Tribunal of Arbitration. París: 1899.

Venezuela. MRE .Aide-Memoire Entregado por el Canciller Venezolano, Marcos Falcón Briceño en 1963 al Canciller Británico, R.A. Buller. Londeres 1963.

Venezuela. MRE. Denuncia e impugnación de la invalidez del Laudo Arbitral de Paris de 1899. Ante la Organización de las Naciones Unidas. New York: 1966

Venezuela. MRE. Texto del Memorándum Enviado al Secretario General de las Naciones Unidas para su circulación entre los Estados Miembros de la Organización. Limites de Venezuela con la Guayana Britanica Distribuido como Documento Oficial de las Naciones Unidas bajo la Sigla A-C4-536 Febrero de 1962.

Venezuela. Congreso Nacional Acuerdo de Ginebra del 17 de Febrero de 1966 Caracas: 1966.

Venezuela MRE. Nota de Reconocimiento de Venezuela al Nuevo Estado de Guyana con la Reserva sobre los Derechos venezolanos al Territorio de la Guayana Esequiba. Caracas, 26 DE Mayo de 1966.

Venezuela Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999. Caracas 1999
Verdross, Alfredo. Derecho Internacional Público, Madrid Editorial Aguilar 5ta Edición, 1967

La lección de Fidel

Por Marcos Carrillo Perera

Luego de casi 50 años en el poder, el dictador cubano, Fidel Castro, en un gesto de falsa magnanimidad decide, unilateralmente, dejar de gobernar formalmente a la deprimida isla caribeña.

El evento no deja de llamar la atención, por razones que van mucho más allá del caprichoso gesto. Pone en la más descarada evidencia la verdadera concepción del poder que impuso Castro, cuya esencia radica en la concentración de todas las funciones del Estado en una misma persona; en unos poderes públicos que son un precario espejismo institucional y que responden, sin posibilidad de discusión, a una orden única.

Las consecuencias de este proceder son tremendamente perversas. Al acabar con la independencia de los poderes públicos y subordinarlos a un deseo único, la sociedad queda absolutamente desamparada frente a los naturales abusos de quien gobierna. Así, de la precariedad institucional, nacen los disidentes, de éstos las cacerías de brujas, que a su vez conllevan juicios sumarios, tribunales parcializados y vías de hecho, que desembocan en torturas y asesinatos.

Ante este panorama, la sociedad sucumbe al miedo. El silencio se apodera de los más cautos, y las delaciones (con o sin fundamento, da lo mismo) se tornan en la más eficaz herramienta para recibir favores o ejecutar mezquinas revanchas vecinales. El estado de postración se hace cada vez más determinante, y ante la plena conciencia del ciudadano de que no vale la pena reclamar, pues no hay dónde hacerlo, se van acostumbrando primero a las restricciones en el ámbito político, luego a la decadencia de los servicios, hasta soportar la indigencia a la que los somete el Estado que decide cuánta carne, leche o pan deben comerse.

La degradación a la que fueron sometidos los habitantes de la isla, tiene su origen en el crimen cometido sobre la separación de los poderes públicos.
En Venezuela se ha tratado de montar un esquema similar. La asfixia institucional fue obvia desde el momento en que el atroz Isaías Rodríguez cruzó la acera de la vicepresidencia a la Fiscalía. De allí en adelante, CNE, Asamblea, Poder Judicial y el resto del Poder Ciudadano, fueron envenenados con jefecitos subordinados al pupilo de Fidel.

Afortunadamente, casi 50 años de dar por sentada la democracia, así como la evolución internacional en la defensa de los derechos humanos, nos han dado herramientas a las que los cubanos no pudieron acceder en su momento, y nos ha permitido luchar contra la perversión de quienes gobiernan.

Fidel demostró, una vez más, que acabar con las instituciones le permite a los autócratas perpetuarse en el poder. Los demócratas venezolanos debemos comprobar que un pueblo arraigadamente democrático no permitirá que se termine de poner en práctica la decadente lección fidelista.

19 febrero 2008

Sepultemos el socialismo


Por Liliana Fasciani M.

Si de algo no tenemos dudas, es que Venezuela va palo abajo. Esta caída en picado, por mucho que quieran atribuirle la culpa al imperio yanqui, se la debemos a la revolución endógena que enarbola las insignias del socialismo “real” en pleno siglo veintiuno.

¿Cuándo se ha visto, dondequiera que existió y aún existe, que la planificación económica socialista haya generado bienestar? De ahí que un sistema que restringe la libertad individual, expropia las empresas privadas, encarga a militares de la producción agrícola y pecuaria, impone un control de cambio desfasado, regula los precios y sanciona por cualquier nimiedad a los comerciantes, lo único que logra es asfixiar la producción, destruir la economía y provocar la escasez.

El socialismo propone la redistribución de la riqueza para alcanzar esa cosa intangible y hueca denominada justicia social, pero ¿cómo puede redistribuirse lo que no ha sido previamente distribuido, porque ni siquiera ha sido producido?
En un sistema de este tipo, el gobierno, a medida que despoja a los propietarios de sus bienes, especialmente de los factores productivos, distribuye el producto ajeno, expropiado o confiscado al productor particular, hasta que se agota la mercancía. Cuando ya no queda nada, el estado socialista es incapaz de desarrollar la producción de más bienes y servicios para satisfacer las necesidades de la gente. Lo que sigue, naturalmente, es una crisis en continua agudización que comienza con el desabastecimiento y culmina en la más triste inopia.

La incapacidad de cualquier estado socialista para producir lo que la sociedad requiere y, en consecuencia, para proporcionar bienestar y seguridad a los ciudadanos, tiene sus causas en tres objetivos específicos: abolición de la personalidad burguesa, de la independencia burguesa y de la libertad burguesa (Marx, Karl: “Manifiesto Comunista”, Edicomunicación, 1968, p.115). Si, en efecto, se consigue abolir estos elementos, esenciales a la dignidad del ser humano, de la producción “en serie” de cosas se pasaría a la producción en serie de “autómatas” sin personalidad, totalmente dependientes del estado y esclavos de los fines de éste. Dicho de otro modo, la creatividad e iniciativa individual, que son los estímulos naturales por excelencia que dinamizan el desarrollo, la producción y la prosperidad de la sociedad, desaparecerían por completo en la homogénea y abstracta masa colectiva.

Los socialistas comunistoides, con sus atávicas deficiencias y sus complejos medievalistas, siguen negándose a rectificar y a contemporizar sus ideas. No han entendido todavía que las teorías de Marx son polvo histórico, que la tecnología no se detiene, que el mercado es un orden espontáneo, que la democracia derrotará siempre al totalitarismo, que la igualdad depende de la libertad plena, que la justicia no necesita adjetivos.

La pretensión de Hugo Chávez de imponer en Venezuela el socialismo marxista nos está costando mucho más de lo que suponemos. A ver si por fin devolvemos la utopía a su rincón y nos ocupamos en aprender a distinguir el capitalismo bueno del malo, es decir, a reconocer el liberalismo liberador, que brinda iguales oportunidades de estudio, trabajo y calidad de vida para todos en un sistema democrático constitucional de libertad e imperio de la ley, y a diferenciarlo del mercantilismo salvaje.

Ya es hora de que sepultemos definitivamente el socialismo y dejemos que el alma en pena de Marx descanse para siempre dondequiera que esté.

Tres invaluables pérdidas

Por Alberto Baumeister Toledo

Dentro de este triste panorama que representa la destrucción de toda una sociedad ante la incapacidad, el desorden y caos político provocados por un gobierno incapaz y sin rumbo, para no decir la extinción de nuestra sagrada patria, cabe de vez en cuando asomar la nariz, para dar un respirito y pensar que alguna vez hubo una Venezuela mejor, donde existían ciudadanos serios y capaces, dignos y ejemplares, quienes compartían en ambientes donde cuando menos se procuraba hacer valer la sensatez y la justicia, el respeto social, la educación y quienes luchaban por una patria mejor, sin por ello desconocer tampoco que nos les correspondió dentro de su devenir soportar problemas y desventuras propios de las diversas épocas y lugares en que trascendió su vida. Esas especies de oasis lo representan signos brillantes del acontecer social, político, educacional o profesional que debemos reconocer han existido y seguirán acompañando la marcha de un país.

Me toca hoy referirme a tres muy especiales de esos casos, y quienes representan tres diversas etapas etariales. Vengo con ello a honrar, hasta donde me es dada la memoria de tres venezolanos que terminan de abandonar su tránsito vital y ya no compartirán más con nosotros ni las alegrías ni el desasosiego que continuaremos soportando a los que debemos continuar viviendo. Sus vidas nos han dejado un invaluable ejemplo de su respectivo acontecer humano. Se trata de tres buenos ciudadanos que marcaron huella en su tránsito temporal por esta tierra e intempestivamente, como suele suceder en todos estos casos, nos parece no hay justificación que explique su abrupta retirada de esta vida.

Me refiero en primer lugar a la reciente desaparición física de un ilustre médico otorrinolaringólogo, excelente amigo, docente universitario, buen hípico, pero por sobre todo afable y educado ciudadano. Se trata del Dr. Leopoldo Larrazábal Eduardo, quien con toda dignidad y clase se distinguió en su trascender vital como buen estudiante, excelente profesional y ejemplar amigo de todos los que tuvimos la buena dicha de compartir con él. Al Dr. Larrazábal lamentablemente le correspondió soportar fuertes y tristes momentos en su vida familiar, como lo fueron la pérdida de varios de sus familiares muy allegados y en especial la muerte sobrevenida e intempestiva de su segunda esposa, distinguida dama que lo acompañó un buen trozo de su última etapa vital y le contribuyó a su felicidad. Leopoldo se nos fue sin dejarnos decirle un buen ni merecido adiós, callada e inesperadamente. Testimonio aquí la despedida que no le pude dar personalmente y extiendo mis condolencias a sus familiares, colegas y compañeros amigos. Su buen recuerdo nunca nos hará olvidarlo.

También dejó su tránsito vital recientemente, otro hombre que contribuyó a marcar como trascendental parte de su vida ciudadana y profesional. Me refiero ahora a un larense, abogado, quien fuera un digno y ejemplar miembro de la magistratura, durante unos cuantos años en tiempos que algunos de los que como yo nos correspondió conocer la llamada época de oro de la gestión judicial en Venezuela. Me refiero ahora al Dr. Aníbal Aldazoro Delepiani. Callado, probo y ejemplar magistrado quien se desempeñó sin mácula en el cargo de Juez Tercero de Primera Instancia en lo Mercantil de la Circunscripción Judicial del Distrito Federal y Estado Miranda. Aldazoro, al igual que mi buen respetado profesor y amigo Dr. Pedro A. Zoppy, y mis muy estimados maestros Gonzalo Pérez Luciani y Gonzalo Parra Aranguren, entre otros, pues justo es reconocer que tampoco fueron los únicos, son la viva muestra de que en un país sí puede y tiene que existir un Poder Judicial digno, eficiente, capaz y honesto, de los que sí saben hacer justicia. Paz y respeto a la partida de ese otro buen venezolano y ojalá que, como debe ser, su ejemplo de vida, sirva de infinito semillero para la crianza de otros venezolanos que deban iniciar el tránsito ciudadano, profesional o judicial en nuestra hoy tan venida a menos Venezuela.

Por último, no puedo dejar tampoco de lamentar el corto tránsito vital de un amigo y compañero de escuela y universidad, humilde, afectuoso, noble con los ideales que lo inspiraban y los que seguía y aupaba si bien los demás no compartiéramos. Me refiero ahora a Carlos Felice Castillo, abogado, educador, de buen estilo y talante, y ferviente amante de su Venezuela; un político escaso, no de esos que se hacen ricos medrando en el tesoro. Tuvo un especial desempeño en el área del deporte, donde a pesar de no haber destacado físicamente en ninguna de sus disciplinas, sí procuró dejar su marca personal imponiendo orden, regulaciones hasta entonces inexistentes y un poco de decencia en el tramite administrativo y público de la gestión deportiva. Carlos dejó cumplida esa difícil parte de la vida de todo hombre pleno, vivió, amó, disfrutó de su patria, de su música y de las letras y escribió, con éxito, un libro sobre el Derecho y el Deporte que me atrevo a destacar único en la materia. Mi ahora reseñado amigo resultó ser uno de esos seres también difíciles de emular: buen compañero, humilde y amantísimo hijo y admirador de su padre, otro buen venezolano que dejó huella en su tránsito por ésta, su patria, el Dr. Carlos Felice C., otro larense, abogado, legislador, académico y destacado político.

En nombre de los que fuimos sus compañeros de curso, mi eterno adiós y mi reconocimiento por la buena amistad que siempre nos supo brindar.

El regaño presidencial

Por Marcos Carrillo Perera

Una vez más Chávez sometió al escarnio público a varios de sus más incondicionales colaboradores. En medio de una de sus peroratas dominicales, se sacudió de toda responsabilidad por el deplorable manejo de las tierras en el país y la emprendió contra el ministro Jaua, el presidente del INTI, el jefe de la guarnición y hasta contra su propio padre. Todos ellos eran culpables de que no estuviera sembrado hasta el último rincón del estado Barinas.

Hay una verdad como un templo en el autocrático regaño: este gobierno es el máximo prodigio de ineptitud que esta tierra haya conocido. El equipo de gobierno, lejos de promover la agricultura, promueve políticas agropecuarias erradas y ha generado un estado de terror tal (apoyado por los panas de las FARC, ELN, FBL, etc.,) que ha tenido como resultado la muerte del campo. Y no puede ser de otra manera, pues no hay el más mínimo criterio de racionalidad para nombrar a las máximas autoridades. Se sabe, eso sí, que ser militar es un comodín que sirve para ocupar carteras que van desde Interior y Justicia, pasando por Alimentación, hasta Infraestructura. Vergüenza verde oliva.

Los civiles que acompañan esta alocada aventura no mejoran el cuadro, pues se comportan con un grado tal de sumisión que son un remedo triste de la subordinación propia de la Fuerza Armada. La autosometida AN es el paradigma de este proceder. Pero la vergonzosa actitud del ministro Jaua frente a la humillación televisada también es un buen ejemplo, no sólo de sumisión, sino de la falta de criterio en los nombramientos ministeriales. Que se recuerde, luego de que se quitó la capucha, ha sido constituyente, asambleísta (en el congresillo), ministro de la Secretaría, protoembajador -objetado por Argentina-, y ahora, ministro de Agricultura y Tierras (¿tan siquiera sabrá montar caballo?); es decir, el hombre ha ejercido cargos diseñados para juristas, políticos, gerentes, diplomáticos y especialistas en el ámbito agropecuario. ¡Una pelusa!

Pero, como reza el dicho, la culpa no es del loco sino de quien le dio el garrote. La frustración presidencial es un pecado atribuible, única y exclusivamente, a quien, luego de diez años de gobierno, insiste en enroques entre personajes que han comprobado su incompetencia mucho más allá de lo que pueda soportar cualquier tierra generosa.

La perenne búsqueda de excusas, culpables, pretextos y evasivas es la más clara evidencia de la ineptitud presidencial. Nadie que esté haciendo su trabajo con responsabilidad se amarra de algún subterfugio para explicar sus acciones. Señalar con el dedo índice al más próximo cuando se le increpa es un acto pueril, inaceptable en un adulto cualquiera, y peor aún si es un servidor público quien apela a esta salida recurrentemente.

Si el ministro Jaua es tan malo como el Presidente afirma, entonces debe retirarlo del Gabinete, y punto. El hecho de que lo deje en el cargo, o que más tarde lo nombre ministro de Turismo o viceministro de Energía, y luego no dé resultados es imputable, fundamentalmente, a quien lo ha escogido para el ejercicio de puestos para los que no es competente.

Al final, todo es un juego de espejos: son nombrados en cargos para los que no sirven porque son sumisos. Son sumisos porque no sirven. Así se construye la farsa gubernamental, la revolución de la ineptitud y la mentira. Hay un solo culpable.

Marcha Mundial ¡No más Chávez!


Un grupo de jóvenes venezolanos inspirados en la gran marcha que se realizó a nivel mundial en contra de las FARC, decidió convocar a una Gran Marcha Mundial llamada: No más Chávez, con el fin de protestar en contra de su forma de hacer política, su intromisión internacional, sus continuos insultos a propios y extranjeros, su afán de perpetuarse en el poder y sus deseos delirantes de suceder en Latinoámerica al dictador Fidel Castro, para el próximo 11 de abril de 2008.

Si quieres tener más información lee aquí

Y aquí

No + falta de leche, arroz, papel higiénico ... ...
No + Secuestros, violencia, inseguridad, narcotráfico
No + CADIVI - Control de cambios
No + Faltas de Respeto. Por la Dignidad
No + Corrupción
NO MAS!!

11 de ABRIL GRAN MARCHA MUNDIAL

CONCENTRACION EN VENEZUELA: TODAS LAS CIUDADES

CONCENTRACION EN EL EXTERIOR EN LAS EMBAJADAS O CONSULADOS
http://nomaschavez-concentracion.blogspot.com
http://nomorechavez-concentration.blogspot.com

SI PUEDES AYUDAR UNETE A LA RED DE APOYO
Facebook.com

Pide autorización para ingresar, indica tu ciudad y de qué forma puedes colaborar en la organización de la MARCHA.

Solidaridad internacional por la LIBERTAD del Pueblo Venezolano!!

Video del grupo, pásalo
www.youtube.com/watch?v=wBRmpbyGPcI&eurl=http://widget-41.slide.com/widgets/sf.swf

Cortesía de Pandora L.

La tumba de Tutankamon

Por Teódulo López Meléndez

El gobierno se está comportando como su hubiese ganado la consulta sobre reforma constitucional del 2 de diciembre. Ni más ni menos. Ha vuelto el lenguaje desafiante y amenazador, el reparto indiscriminado de intimidaciones, el ejercicio desvergonzado de la coacción.

Han vuelto a aparecer las bandas armadas: ataque a la manifestación de la oposición en Barquisimeto, asalto al Consejo Legislativo de Carabobo, bomba contra la estatua de Washington en Caracas, agresiones contra la Nunciatura Apostólica.

Ha retornado el ejercicio impúdico del poder para detener a eventuales aspirantes a cargos de elección popular. Hay confusión en torno a la decisión del Tribunal Supremo de Justicia declarando o no declarando (los abogados de Mendoza son unos torpes de marca mayor) que no hay nada que decidir en la demanda interpuesta contra una decisión de la Contraloría General que deja fuera de juego a Enrique Mendoza, Leopoldo López y Antonio Ledesma, por ahora. Como a la oposición lo único que parece interesarle son las elecciones regionales de noviembre hay necesidad de advertirle que todo combinado atenta contra los probables resultados de esa fecha. Estos lanzamientos a la falta de derechos políticos conspira contra los resultados del estado Miranda y de la Alcaldía Mayor.

En el plano internacional las cosas no van mejor. La crisis con Exxon (pagarán, pero con gritos revolucionarios conmovedores), la creciente presión externa, el evidente desmoronamiento de PDVSA y la retórica bélica con Colombia siguen sobre el tapete.

El general (R) Raúl Isaías Baduel habló dos veces esta semana recién finalizada (en una ocasión a una agencia internacional de noticias y una segunda a la estación Unión Radio) y en ninguna de las dos mencionó su idea de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Los venezolanos tenemos derecho a preguntarnos si Baduel abandonó su idea o si simplemente no pudo conseguir firmas que la avalaran.

El traspaso de la Policía Metropolitana de la Alcaldía Mayor al Ministerio del Interior nos ha descubierto que tendremos una “policía subversiva”, lo que encarna una contradicción en sí misma. O se subvierte o se pone orden, pero lo realmente interesante es que las declaraciones de Rodríguez Chacín plasman a plenitud el concepto de un Estado guerrillero. El venezolano es un Estado que subvierte y ello conlleva a admitir que ni siquiera el actual territorio donde habita la nación venezolana es defendible y conservable ante un proceso subversivo generalizado.

Ahora mismo estamos ante una situación peor que la existente antes de propinarle al gobierno la derrota del 2 de diciembre pasado. Mientras tanto los estudiantes recogen firmas para llevarlas a la OEA en defensa de la libertad de expresión. Frente a este desperdicio de energía a uno no le queda más que decir que muchacho se puede ser, lo que no es admisible es ser pendejo.

La oposición parece dedicada a investigar si el faraón Tutankamon fue envenenado. No faltaba más. Si el gobierno delirante quiere llevar hasta las últimas consecuencias las conclusiones previas sobre el asesinato de Bolívar como efecto de una conspiración entre Santander y el Imperio que, no por casualidad, tenía allí cerca dos navíos, la oposición debe dedicarse a iguales menesteres e insistir –en contra de las opiniones de todos los arqueólogos- que el faraón sí lo fue, aunque la verdad es que murió por una pierna fracturada mal curada. Están igual que el famoso Howard Carter al ver por primera vez el interior de la tumba. "Veo cosas maravillosas", fue lo que acertó a decir. Así está la oposición mirando en el interior de las elecciones regionales. Mira y dice: “Veo cosas maravillosas”.

Mientras tanto el país se hunde, se desmorona al contacto del aire al igual que las momias. La situación es muy grave, Las elecciones regionales estarán en una tumba si las cosas siguen por este camino. La oposición está mirando al interior de una tumba donde no ve sino riquezas, por la única razón de que todavía no ha sido saqueada, la tumba quiero decir. El gobierno aprendió la lección del 2D, electoralmente claro está, porque en la práctica política cotidiana hace todo lo contrario al resultado. Esto es, sigue adelante con su proyecto armamentista, con su proyecto totalitario, con su proyecto desquiciado e inviable.

Cuando se nota presionada la oposición suelta un ataque, pero de ataques no se vive porque este no es un gobierno normal al cual se hace oposición en nombre de Su Majestad la Reina, como en la odiada Albión a cuya embajada el PPT va a protestar o, mejor, a hacer el ridículo. No, enfrentamos a un gobierno “subversivo y guerrillero”, como bien lo ha dicho el flamante Ministro del Interior.

Esto parece la tumba de Tutankamon, llena de riquezas y de maldiciones. Lo que todo parece indicar es que no necesitamos arqueólogos sino ciudadanos. El panorama de la Venezuela de hoy no puede ser más triste y deprimente. La mediocridad campea, el desatino nos preside, la incapacidad es manifiesta, el proceso destructivo de la república sigue su curso. Si no se produce un brote ciudadano, una insurgencia ciudadana, un despertar ciudadano, una decisión ciudadana, no quedarán riquezas, sólo maldiciones, en la tumba de Tutankamon.

¿Traición a la patria?

Estimados colegas:

El presente es para manifestarles mi repudio a lo dicho por Hildegard Rondón de Sansó, en un artículo publicado hoy [15 de febrero de 2008] en Quinto Día, parte de cuyo texto aparece abajo.

Pienso que como abogados debemos unirnos a quienes en ejercicio de su profesión defienden los intereses de sus clientes dentro de los límites de la ley y la ética profesional. También pienso que debemos expresar públicamente esa solidaridad.

Es perfectamente ético defender los intereses de un extranjero, a quien no se debe discriminar por su nacionalidad, ante un gobierno que transgrede su propia constitución y las leyes, un poder legislativo dependiente y un poder judicial cómplice. El desconocimiento de derechos básicos, como el de propiedad y el debido proceso, no puede esconderse con la mueca de la defensa de los intereses nacionales.

Yo estoy en contra de las ideas y maneras de este gobierno. Yo pienso que las demandas internacionales contra Venezuela y empresas venezolanas no son contrarias a derecho y constituyen una defensa legítima de derechos válidos. No creo que eso me haga un traidor. No me considero menos venezolano o que quiero menos a mi país que cualquiera de las personas en el gobierno.

Hay muchas conductas de funcionarios del gobierno y de sus allegados que están más cerca de la calificación de traición. Hacen mal las cosas y cuando se ven los resultados pretenden culpar a otros. Lo que hace Hildegard Rondón de Sansó con sus declaraciones es culpar a profesionales del derecho por el mal manejo, producto de una gran torpeza, alimentada de ignorancia y beneficios personales, que funcionarios públicos y allegados han hecho de los bienes y negocios de entes controlados por el gobierno. Culpan al que hace la autopsia, pretendiendo obviar la actuación negligente, sino dolosa, del que ocasionó la muerte. En muchos casos los que pretenden señalar a otros de los desatinos del gobierno fueron artífices de los mismos.

Por cierto, para anticipar las reacciones tradicionales de los seguidores del Presidente, no soy lacayo del Imperio, no me paga Mr. Bush ni ente de su gobierno, a los que les tengo mas simpatía de la que muchos estarían dispuestos a admitir, no soy abogado de Exxon Mobile ni de Conoco Phillips, no he emitido affidávit ni estoy participando en una disputa arbitral o judicial internacional contra Venezuela, ni me avergonazaría hacerlo. Hay otras conductas que si dan verguenza.

Jaime Martinez Estévez


Hildegard Rondón de Sansó en "Quinto Día"

"Nadie puede negar la división ideológica de Venezuela. La verdad está allí y hay que aceptarla con todas sus consecuencias. Ahora bien, lo que no puede admitirse es que los llamados "enemigos del gobierno" se hayan convertidos en "enemigos del país", al punto de que figuren como los autores de los "affidavits" (declaraciones juradas) destinados a producirle daños a Venezuela, a destruir sus riquezas; que actúen como los solicitantes exitosos de medidas cautelares contra nuestros intereses. Se trata de quienes falsean en juicio las realidades para perjudicarnos; presentan informes en su calidad de ex funcionarios públicos, altamente calificados en virtud de los cargos que desempeñaron, malinterpretando la legislación venezolana y sosteniendo como valederas tesis que nunca han sido reconocidas por nuestro ordenamiento jurídico. Es a tales personas a las que denominamos "Los Abogados de la Contraparte", cuya actuación no se limita a ser contraria a un régimen político, sino que es adversa al Estado Venezolano, al país, a la patria.

Justamente al mencionar este último nombre surge la necesaria asociación con el delito de traición a la patria, porque es en el mismo en el cual debería encajar la calificación de su conducta. Bien sabemos que la "tipicidad" de nuestro Código Penal se quedó apegada a conceptos elementales según los cuales, tal delito es solo el que se refiere a los actos políticos relativos a la rebelión, a los alzamientos, a las confrontaciones armadas y, no a otras formas menos violentas -pero algunas veces más perversas- como lo es la alianza con la "contraparte" en juicios en los cuales lo que se discute está vinculado con nuestra soberanía. El ejemplo de una conducta lesiva a Venezuela está presente en el hecho de que en cada una de las demandas que las grandes empresas transnacionales ha ejercido contra Venezuela en los tiempos recientes, actúan nuestros compatriotas como expertos dando así su aporte para que se lesione nuestro patrimonio y se provoquen daños a los recursos destinados a nuestro desarrollo.

Hay que plantearse hasta donde llega la legitimidad de la conducta de los abogados que apoyan los infundados ataques jurídicos que se hacen al país como entidad, independientemente de la postura política que se asuma, cuando en los juicios contra Venezuela, actúan como abogados de la contraparte."

Hildegard Rondón de Sansó

Cortesía de Marina Belén Pérez Castro

"Avanzada Gremial" rechaza intervención

Avanzada Gremial

En fecha 14 de Febrero de 2008, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia con ponencia del magistrado Jesús Eduardo Cabrera dictó sentencia en la cual declaró nula la conformación actual de la Junta Directiva y el Tribunal Disciplinario del Colegio de Abogados del Distrito Capital, electo en el mes de Noviembre del año 2005.
www.tsj.gov.ve/decisiones/socn/Febrero/11-140208-04-1263.htm

De igual manera dicha sentencia designó una Junta Directiva y Tribunal Disciplinario provisional, asi como una Comisión Electoral ad hoc, que supuestamente organizará el proceso electoral de acuerdo al fallo dictado por la Sala Electoral de ese mismo Tribunal en fecha 14 de Julio de 2004.

AVANZADA GREMIAL como organización de abogados que ha participado activamente en el campo gremial rechaza la disposición de la decisión antes mencionada, por considerarla en primer lugar extemporánea en el contexto que el Colegio de Abogados del Distrito Capital en el mes de Noviembre del año 2007 celebró el proceso de elección de la comisión electoral que instrumentaría a su vez la renovación de los cargos de la directiva de tal corporación gremial, acto que fue objeto de impugnación ante la Sala Electoral por parte de un sector del gremio.

En segundo lugar consideramos que tal decisión irrumpe contra principios de autonomía del ente gremial y de quienes hemos decidido afiliarnos al mismo en nuestro derecho de asociación como profesionales, asi como atenta contra nuestros derechos políticos de elegir a unos representantes legítimos por vía del voto directo de todos los afiliados.

AVANZADA GREMIAL habiendo luchado y coadyuvado con otros sectores del gremio para que los abogados independientemente de su condición de solvente o insolvente ejerzan su derecho al voto,
www.tsj.gov.ve/decisiones/scon/Octubre/1825-091007-03-0614.htm y habiendo ejercido una crítica constructiva e institucional a quienes han tenido las responsabilidades en la dirigencia gremial, no puede dejar pasar por alto tal situación e invita a todos los abogados afiliados al Colegio de Abogados del Distrito Capital a unirse al llamado de recuperación de la institucionalidad dentro de nuestro espacio, ejerciendo nuestro derecho a elegir a los legítimos representantes gremiales de manera libre y democrática.

En los próximos días AVANZADA GREMIAL, junto a los sectores gremiales institucionales y otras organizaciones civiles ejercerán las acciones necesarias para que sea la voluntad de todo el gremio la que imponga una representación plural y democrática.

18 febrero 2008

La desesperación de los conservadores

Por Álvaro Vargas Llosa

La campaña presidencial estadounidense ha puesto sobre el tapete un dramático estado de orfandad entre los conservadores, desesperados por encontrar un líder y, fundamentalmente, una identidad ideológica.

Un movimiento que cifra sus esperanzas en tres líderes diferentes de manera sucesiva en el transcurso de una misma elección primaria tiene que estar desesperado. Primero, apostó por el actor y ex senador Fred Thompson, cuya candidatura fue virtualmente impuesta por conservadores que observaban el abanico republicano con desamor. Cuando Thompson fue incapaz de alzar vuelo, comenzaron a tratar a Mike Huckabee, el ex pastor bautista y ex gobernador de Arkansas, como su abanderado de último minuto. Finalmente, temerosos de que el senador John McCain obtuviese la nominación, se pasaron a Mitt Romney, el ex gobernador de Massachusetts, a quien habían menospreciado durante la mayor parte de la campaña debido a sus cambios de posición y, de forma más disimulada, su fe mormona.

Si esta búsqueda angustiada es suficiente señal de que existe un serio problema en esa familia ideológica, la tortuosa relación entre las bases conservadoras y el casi seguro vencedor de la primaria republicana, John McCain, es la prueba definitiva. ¿Qué es lo que los conservadores objetan? Esencialmente, que no es un verdadero conservador. ¿Qué responden los seguidores de McCain, incluido, muy recientemente, el presidente George W. Bush? Pues que se trata de… un auténtico conservador.

En general, se perciben tres clases diferentes de conservadores. Una clase, quizás nostálgica de la llamada “Vieja Derecha” que se opuso al “New Deal” de F.D. Roosevelt y al ingreso de su país en la Segunda Guerra Mundial, cree en la libertad individual y una política exterior aislacionista; es decir, en un Estado pequeño de fronteras para adentro y también de fronteras para afuera. Un segundo grupo, que desciende vagamente del legendario candidato republicano de 1964, Barry Goldwater, cree en un Estado pequeño en el plano interno combinado con una política exterior musculosa que haga frente a los enemigos ideológicos en el exterior. El tercer grupo, el de los neoconservadores, le rinde pleitesía verbal al Estado pequeño, pero desea un poder judicial intervencionista que imponga ciertos valores a la sociedad, un gobierno intervencionista que haga un uso “compasivo” del presupuesto y una política exterior intervencionista que convierta al mundo a la democracia.

Por supuesto, las líneas demarcatorias no siempre son nítidas. Los neoconservadores también dicen propugnar impuestos más bajos; los descendientes políticos de Goldwater consideran que el libertario Ron Paul está loco de pretender reducir tanto el Estado, y McCain suena a veces a la “Vieja Derecha (libertades civiles) mientras que a ratos se expresa como un neoconservador (política exterior). Pero, a grandes rasgos, esos son los tres instintos que compiten en el movimiento conservador. No queda claro cómo se resolverán estas diferencias aparentemente irreconciliables y mucho menos quién terminará definiendo y liderando al conservadurismo estadounidense en estos inciertos albores del siglo 21.

He aquí un punto de partida. Los últimos años deberían haberle enseñado al movimiento en su conjunto que algunos de los objetivos defendidos por las distintas corrientes del conservadurismo son incompatibles entre sí. No se puede tener un Estado pequeño y una política exterior que busque activamente transformar al mundo a su imagen y semejanza. No se puede tener un gobierno “compasivo” que crea nuevas prestaciones y eleva los presupuestos de todas las dependencias —desde el Pentágono hasta los departamentos de Agricultura y Educación— si tiene intenciones reales de rebajar el gasto y la burocracia. No se puede utilizar al Estado para imponer ciertos códigos morales y al mismo tiempo hacer de la libertad individual la base del credo político en cuestión.

Los conservadores norteamericanos deben, primero, definir en qué clase de Estado creen realmente y, luego, escoger las palabras apropiadas para describir esa convicción. Es un proceso que los conservadores de otros países también han debido encarar. La caída de Margaret Thatcher llevó a una guerra abierta entre “eurófilos” y “euroescépticos”, pero también entre liberales radicales y “tories” tradicionales al interior del Partido Conservador británico. Años después, David Cameron ha surgido como líder de un partido unido, pero no está claro si esa unidad se debe a la urgencia de volver al poder.

En España, la pugna entre el alcalde de Madrid y la Presidenta del gobierno autonómico de Madrid, dos pesos pesados del conservador Partido Popular, probablemente se volverá guerra abierta para suceder al actual candidato presidencial, Mariano Rajoy, si pierde las elecciones generales de marzo. El odio es personal, pero también hay una rivalidad ideológica: el alcalde se inclina por un Estado más grande y la Presidenta es más bien liberal.
Si yo fuese un conservador estadounidense, no entraría en pánico. Apreciaría esta oportunidad de llevar a cabo un debate abierto, casi terapéutico (preferiblemente desde la oposición), durante los próximos años para luego regresar con una idea cabal de quiénes somos. Toda la nación, y no sólo la familia conservadora, se beneficiarían con ese proceso de depuración.


Estados Unidos, ¿espiando o ayudando?

Por José Brechner

En 1960 el entonces Senador John F. Kennedy, retó a los estudiantes de la Universidad de Michigan a que sirvieran a su país como agentes de cambio por la causa de la paz, trabajando en naciones subdesarrolladas. De ahí surgió la Agencia Federal para la Paz y la Amistad, conocida como Cuerpo de Paz. Desde aquel tiempo más de 187.000 voluntarios fueron invitados por 139 países para cooperar en temas que hoy abarcan desde educación sobre el SIDA, a tecnología de información y preservación ambiental.

Desde sus comienzos, muchos de esos jóvenes no sólo hicieron filantropía, sino que se involucraron en actividades políticas que influyeron negativamente en sus países anfitriones. Por lo general los voluntarios son demócratas liberales del ala más radical del espectro ideológico.

La extrema izquierda siempre tuvo un instrumento propicio para actuar, a través del Cuerpo de Paz. La semana pasada, un voluntario, John Alexander van Schaick denunció a The Associated Press, que un funcionario de la embajada de Estados Unidos en Bolivia le dijo que notificara si durante su trabajo en el campo veía cubanos o venezolanos. El chaval que todavía no aprendió a distinguir a sus amigos de sus enemigos, consideró que se le estaba pidiendo que espiara para el gobierno norteamericano, y fue rápidamente al Ministerio de Exteriores Boliviano a revelar el gran secreto. La infantil denuncia está siendo aprovechada para que Morales despotrique contra su odiado enemigo del norte. Por suerte un senador opositor, Walter Guiteras, está inquiriendo al ejecutivo acerca del espionaje del gobierno boliviano hacia los mismos bolivianos -y debería añadir el amedrentamiento- que sufrimos políticos, periodistas y forjadores de opinión por parte del régimen socialista.

Estados Unidos no necesita informarse a través del Súper Agente 86, acerca de la presencia cubana-venezolana en Bolivia que es notoriamente visible y publicitada. Pero el desliz acarrea consecuencias diplomáticas, ya que desde que asumieron los indigenistas, éstos han buscado el enfrentamiento con Washington. El hecho demuestra una vez más, que los voluntarios se meten en asuntos que no deberían, hablan con la gente equivocada sobre temas que no comprenden, en desmedro de su propia organización, de su país y de la nación que los acoge.

El Cuerpo de Paz es la asistencia civil para cooperar a otras naciones, pero más importante y generoso fue siempre el apoyo político, económico y militar de Washington, que permitió que vivamos en un mundo mejor. Si Estados Unidos no hubiese intervenido en la Segunda Guerra Mundial, el mundo estaría hablando alemán. Después de la guerra, la superpotencia se convirtió en factor de equilibrio mundial ante la amenaza nuclear soviética, y en defensor de la libertad y la democracia frente al comunismo. Fueron republicanos y demócratas que optaron por ayudar a otros pueblos divulgando los valores éticos norteamericanos, que son envidiables utopías para la mayoría de la humanidad. Sabiamente dijo Margaret Thatcher: “Europa es producto de la historia. Estados Unidos es producto de la filosofía”.

Estados Unidos ayudó por décadas a países que compartían sus principios y valores, hasta que llegó a la Casa Blanca un presidente que se inmiscuyó más que los demás en la política interna de otras naciones, forzando el cambio de gobiernos estables, amigos de Occidente, por regímenes extremistas, enemigos de Norte América, alegando defender los Derechos Humanos. Su nombre es Jimmy Carter, gran facilitador del ascenso al poder de la ultraizquierda en Latinoamérica.

La caída de los gobiernos pro-occidentales bajo la presión de Carter, trajo consigo las lúgubres dictaduras del Ayatola Jomeini y Daniel Ortega. El mediocre manisero usó el dinero del capitalismo para avivar el neo-comunismo, y ahora usa el dinero árabe para fomentar la Yijad.

Con Ronald Reagan hubo un retorno a la cordura. El brillante y carismático líder republicano, logró a través de la disuasión que los países europeos orientales recobraran su independencia.

George Bush padre, defendió a Kuwait de la agresión iraquí cometiendo el desastroso error de dejar a Saddam Hussein en el poder. Lección que confirma, que es mejor arrasar completamente con los enemigos desde el momento en que se declaran como tales, y los motivos que causaron la guerra están frescos en las mentes de los pueblos.

Bill Clinton fue un buen administrador, incursionó militarmente contra las dictaduras en Panamá y Granada de forma tal que casi ni se notó, e impuso sanciones sobre los gobiernos terroristas de Irán y Libia, pero dejó peligrosos cabos sueltos en Afganistán donde se fortaleció Osama Bin Laden, y en Pakistán donde Abdul Qadeer Khan fabricó su bomba atómica.

George W. Bush tuvo que lidiar con los primeros ataques enemigos en suelo propio, y montar un inusual estado de emergencia nacional. Estados Unidos debe enfrentar hoy una batalla más dura porque su popularidad está por los suelos, gracias en gran parte a los insensatos discursos pacifistas de los demócratas, que tratan de ocultar la vulnerabilidad a la que están expuestos los norteamericanos.

Si queremos sobrevivir al fascismo de la alianza izquierdista-islamista, Washington deberá mantener su presencia en Irak, se verá obligado a bombardear Irán, y tendrá que fortalecer su cooperación mundial defendiendo la libertad y los valores occidentales en todas partes.