23 octubre 2011

Adictos al twitter

Suceden tantas cosas distintas en todas partes del planeta, que ya no sé si merece la pena escribir sobre ellas en una cuartilla o dos, cuando existe un modo más puntual, efectivo y veloz de reseñarlas.

En Venezuela, en un mismo día puede ocurrir que asesinen a quince personas, que dos ciudades queden incomunicadas debido al derrumbe de una carretera, que se produzcan al menos tres manifestaciones en diferentes puntos de la capital, que la Asamblea Nacional apruebe una ley absurda, que alguna de las Salas del Tribunal Supremo de Justicia dicte una sentencia inconstitucional, que Conatel sancione a uno cualquiera de los medios de comunicación, que el Presidente de la república improvise alguna nueva forma de vulnerar derechos fundamentales..., mientras la mayoría de nosotros intenta ocuparse en sus propios asuntos sin perder de vista el twitter, porque de cualesquiera de estos acontecimientos nos enteraremos en apenas 140 caracteres.

El twitter se ha convertido en una herramienta esencial de comunicación que supera en mucho a los medios tradicionales por la velocidad de sus actualizaciones. Las personas transmiten toda clase de información (tweets) desde el lugar y en el momento en que ocurren, se multiplican (retweets) con una rapidez asombrosa y se difunden a escala mundial en cuestión de minutos. Nuestra necesidad de saber qué está pasando aquí y allá y ahora es insaciable, pero también existe la necesidad de compartir con los demás algunas de las cosas que cada uno piensa, ve, escucha, desea, decide y hace. 

La adicción a esta red social revela la importancia de las interrelaciones en un mundo donde el tiempo parece que transcurre más rápido que antes, por lo que a la gente le resulta más difícil coordinar sus citas y alcanzar el ritmo de las innovaciones. Las facilidades que ofrece el twitter -desde drenar emociones y comentar un partido de fútbol hasta publicitar una empresa y derribar gobiernos- son extraordinarias por su efecto masivo, un fenómeno incomparable que introduce cambios radicales en la conducta humana.

Sin embargo, habiendo en el mundo 7.500 millones de personas (año 2011), apenas 175 millones utilizan twitter, esto es, poco más del 2.33% de la población mundial, lo que pone en duda su carácter masivo.         

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